vista d
espacio que separaba n
minó el rostro con una mirada capaz de rastrear hasta el origen mismo de mi traic
que había intercambiado su sangre poco común por prote
plí
e poder alfa, me ca
e pese a la tormenta que me sacudía por dentro-. Le
. Fijé la vista en el equipo médico a sus espaldas. En cualquie
amos u
do de su pecho, y el resplandor ámb
la mirada y alcé la barbilla-. Entrégame al
distinto de la ira y el desdén cruz
ría a caer e
ón silenciosa, los hombros encorvados, l
ntras me observaba. Su aroma se volvió ac
tá
aunque teñida de algo que
los doc
me sacudió c
es que por mis razones. Eficiencia por encima de
respondí en u
cubrir si las grietas de mi determinación e
entencia con la con
dacte los docume
inclinó ba
ó sin aliento y convirtió la suite del hospital en un espacio siniestro y vacío. Parpadeé para contener aq
los documentos del divorcio entre las ma
rúbrica atravesó el papel c
rados. Lo que fuera. Pero desapareció antes de que pudiera pon
bre con precisión clínica-. El Consejo lo t
uardar mi copia. El papel m
vas y deseos nunca expresa
y está e
a vuelta y
l pulso golpeándome de form
era
haber espera
ida, con la bata de seda dispuesta cuidadosamente para realzar cada curva. La anci
asta que reparó en mí y frunció el ceño con del
y soltó un su
noró su a
aquí. Termin
de que pudier
ly vaciló. Me incliné y le a
o que me golpeó: anti
san
her
are
anas. Me sujetó con tanta fuerza que me
illido digno del mel
mo pu
cia Calden. Le planté delante
La voz se me quebró bajo el peso de mil verdades nunca
tal se apoderó
blaba sin control. El aire se volvió denso con el he
líqu
ero cargaba con tod
aferró a la bata de laboratorio. Miró de reojo a Thessaly. Una se
solo seguía órde
avanzó
pulso le latía de forma
. fueron...
destilaba un
e volvió empalagoso cuan
n, car
niña dorada de la manada sabía que no debía pone
quebró como
¡Dijo que necesitaba que hicieran venir a la luna Zarelle! -La voz se le
nstante, nad
tensión como plata cortando la carn
ajó la mira
h negativo alcanza... un bue
ecta de Thessal
dió los dedos perfectamente manicurado
ntación. Con un toque, envié la foto
, el zumbido del disposit
je con calma, aunque el pulso me rugía en los oídos-. P
ndió hasta convertirse
nde sal
la mirada s
le a tu f
en su perfecta fachada de porcelana. Luego volvió a adoptar aquella v
ntemplar el rest
ije, volviéndome hacia la puert
acia la salida como una rata que h
pe teatral de unas rod
... no
se desplomaba en un torbellino de seda. Su mano pe
como cuand
ravesó como una
cluso de volverme: los hombros bloqueados,
el
mano p
os lobos leales que n
tra él, la viva imagen d
or emitió
ada segundo de
n
o
r
enc
lfa hizo temblar las paredes. Solo quedó el e
n en algo demasiado afil
me por él, y ni siqui
bía sido, sin duda,
haber tardado tr
El Bugatti de Calden aguardaba agazapado en su plaz
ces l
s-Royce
or
ma de la man
n lobo aullando, envuelto en espinas. El sí
yo era Zarelle Stormy
se inclinó ante m
a casa, here
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