img Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece  /  Capítulo 4 Nunca dejó de ser mía | 1.51%
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Historia

Capítulo 4 Nunca dejó de ser mía

Palabras:1531    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:49

vista d

eró el pulso. A través de las ventanillas polarizadas, los robles ancestrales se alzaban como cen

orderme las uñas, Cyric p

a, pequ

n cargado con la magia de la manada

s a

ntretejida en los límites de nuestro territorio. Tres años desde que oí canta

brieron de par en par a

dorándole los anchos hombros. El periódico arrugad

trueno lejano-. Mi cachorra fugitiva

dejé t

mos que me habían alzado sobre sus hombros cuando era una cría, me rodearon con u

mí, siempre había s

preparado -gruñó contra mi cabello. Sus labios me rozaron la sien

pecho, con los

ahora. Te

mas que ni siquiera había notado. Cuando bajó la mirada hacia las tenues cicatrice

El vínculo de la manada vibró entre nos

n falta

sto todo. Lo

siglos de linajes alfa-. Ese cachorro de los Ashmoor no sobreviviría a n

lo último que quedaba del

stro se

mi determinación. Fuera lo que fuese lo que percibió, le ba

da a casa

os aullidos de la manada. Primero uno

aba el regreso de una hija a la que

rza. Su aroma de alfa me

en la historia de algún alfa, cachorra. -Las palabras retumbar

la tensión que aún me atenaz

o

el suelo de madera mientras él se d

utter & Wegner a las

a advertencia antes de que su

r revisando la adq

sonrisa temeraria que siempre hacía llorar a nue

meció. Pese a toda su arrogancia, nunca h

ñaló hacia mí con la cabeza-. Elle ha

de Padre s

nuestras propiedades europeas: una omega que rompía

puesto vacante dura

cé la

para servir

acabó hacerme pequeña para encajar en

intentado volverme in

a una F

ación de Padre vibr

do y me condujo hacia la gran esca

octurnas en busca de bocadillos? -Me reí, y

e tiene una hoja de cálculo con tus frutas favoritas.

a infancia olía a

guri

como si hubiera estado esperándome. Hundí el rostro en su familiar suavidad, y los

bral. El sol de la tard

sta noche aullaremos h

lomadas, el viento traía el coro distante de los miembros de la manada entregados a sus tareas cotidianas: los cocineros

ada que nunca había

*

vista del

de mí con la rotundidad

ños, mi hija por

al pie de la gran escalera. Mi hijo.

bajo mi peso. La luz se filtraba por las persianas y proyectaba ra

stra

ías. Sin p

e llevaba tres años esperan

lizar a mi niña

a. El resplandor de la tableta arrojaba sombras inquietante

ba-. Nacida Thessaly Voss. Antigua compañera de Calden... has

. El cuero de la silla g

ión-. Daelen era el heredero aparente de Sunlight Ridge. Hasta que... -Con otro toque hizo aparecer un

rforaron los

sugir

antes de que la sangre se secara? -Los ojos dorados de Cyric destellaron-. ¿Y qu

del cedro en llamas. Mi lobo es

s a

itido que aquella farsa cont

aca

cer todos los secretos que esconda esa loba

Cyric brillaron

toy en

i

entiras de Thessaly,

voró la pared bañada por la

a cosa i

c es

az que sea digno de nuestro l

los sucederse tras sus ojos oscuros: catering, segu

sigo para la li

nta se dibujó

s lo suficiente para arañar el reposabrazos-. Y asegúrate de

is no fu

ra solo una

a vestida de s

joyas de Missatian. Calden tendría que observar cómo la omega a la que h

e darse la vuelta para marcharse-. Me aseguraré de que las

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