todavía absorto en el
dería más adelante? ¿Había algo so
nsativo, y se acom
rpresa. Matilda, muy seria, salió de
reguntó Mirenda, tratando de entender qué ra
mplemente ocurrió -respon
urrió? ¿Está embarazada?
que Jason se mostraba con las mujeres desde aqu
oso su pregunta. Jason se limitó a levantar los ojos
-dijo James, intentando conte
ió a r
lo reprendió Mirenda. Luego se volvió hacia
pensar que eras gay. No sabía que tenías una amante secr
so los ojo
e -murmuró, mi
ré hasta que v
l pasillo que conducía a su habitación, la q
za hacia ella. Jason apenas alzó
que haya decidido casarse
Imaginen el escándalo que se desataría si los
izar una rueda de prensa y presentarla
irenda habían salido en su defensa. Si seguía insistiendo, empezarían a sospechar, y
tonces no hay ningún problema -concedió con una sonrisa-. Voy
ó en cuanto les dio l
inmediato y fue a se
rmano. ¿Cómo es ella? -
volvió
e ni se te ocurra intentar coc
ia, ¿lo olvidaste? -Jame
es cuántas tienes y si eso
ras Mirenda se echaba a reír
a y sentar cabeza con ella. Créeme, serás
nó hacia delan
en la mano un control remoto que me da acceso
co! -Mirenda h
entenderás. Además, tú no tienes
aquí -anunció el
la entrada para ver quién aparecía.
bastante loca habría pasado por alto su actitud distante para atreverse a casarse con él.
ba a una mujer sofisticada
u alrededor parecía demasiado caro. Había oído hablar de lugares así,
de Mirenda
nó de pies a cabeza. Llevaba una sencilla blusa blanca y unos jeans azules. Lo único co
ciendo una mueca como si acabara
, ni siquiera inten
que nadie se enterara de tu matrimonio -comentó entre ri
y llamó a
rápido! ¡No
allí, pero tenía la carta de su padre. Lo había amado profundam
n él. Sin embargo, ya no estaba y lo único que le había dejado era aquella carta
ceño fruncido por los gritos de James.
¿Cómo ha llega
trajo el gato -dijo J
ó una mirada
a antes de dirigirse a la Sra. Haward
¿verdad? -exclam
ira su dedo -dijo James,
a cubrir el anill
ro. Jason seguía sentado en el sofá como si formara parte del mobiliario, mient
hacernos algo así? -le recriminó la Sra. Hawar
ó a J
ias que estaban fuera la vieron cruzar la puerta pri
? -preguntó el guardia
enezco -respondió ell
uedes
o puedo volver a casa? Mi mamá ni siquier
el coche -l
cruel que podía ser aquella familia con cualquiera que no cumpliera
en sus pensamientos. Estaba tan furioso que parecía posible percibir su ira a kilómetr
llo negro azabache y clavó la vista al frente. Bajo la intensa luz del sol, el azul de su
la puerta trasera. Jason sub
rtó hasta pegar la es
uiero irme a
edes -respondió
rá muy preocupada. Al menos déjame volver para
o triste y suplicante, y
ñana regresarás antes de las seis de la mañana. Ya sa
avor. -Jul
nada porque todos les tenían miedo. Eran ricos y podero
l hombre, pero parecía tener
elve a buscarme más tarde -orden
o él se marchó. Su sola presencia pare
e regreso a casa
las cinco de la mañana. Deb
con un gesto
sus fuerzas poder escapar de aquella
iza. Y Tilly no volvería a hablarle cuando descubrie
n el porche, angustiada
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