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de E
dijo Sophie, mi mejor amiga, levantando su cop
Lo sé, ¿verdad? Ya era hora. Empezaba a
nuevo, dinero nuevo, y tal vez, ¿un hombre
sorbo a mi bebida. "Empecemos co
n en colores que no deberían existir. Se suponía que solo iba a tomarme un cóctel para celebrar mi nuevo trabajo en St
e por encima de la música, ya j
lté. No, mejor dicho,
nfarto. No lo sabía en ese momento, pero la for
me dio la mejor noche
l cabello, estaba bailando para mi jefe. No sabía que él estaba en ese club
sentía bien. Viv
atracción magnética y aguda. Él no sonrió. No asintió. Solo se quedó m
é más
un segundo estaba bailando y al siguiente, una
-para-comer del ot
undo te está mirando," murmuró, sus
ra aún más guapo. Cabello oscuro que suplicaba ser jalado. Ojos como
ren," dije, dejando que mis
a fue lenta y let
preguntas.
? Eso ahogaba todo lo demás. Para cuando las puertas del elevador se cerraron, ya estaba al límite. Su aroma, colonia oscura y calor, me envolvía como una droga. No me tocó, todavía no, pero la tensión era un grito en mis venas. Entonces la puerta se abrió, y entramos a su penthouse. Elegante, tenue, costoso. En el segundo en que se cerró
dedos curvándose bajo el dobladillo de mi vestido para apretar mi tra
ionando su frente contra la mía p
"Pero me alegra muchí
es cayeron en algún lugar de la sala. Sus labios recorrieron mi cuello, besos con la boca abierta mezclados c
que lo
recortada, los dedos ya jaland
uró, quitándose la
malditas pulgadas tiene este tipo?" pensé, con los ojos muy abiertos. Era grueso, largo, aterrad
lento esta vez, más decidido. Su boca viajó por mi cuello, luego más abajo. Me desabrochó el sostén y lo tiró a u
cta," susurró, be
fuego. Grité, las caderas se levantaron, pero él me sujetó con sus manos fuertes. Lengua moviéndose, chupando, trazando
clavaron en las sábanas. Intenté co
i centro empapado. "Quiero sent
e venía con fuerza, temblando. No se detuvo hasta que estuve jadeando, has
, la boca brillante
preguntó, la voz
itado. "No creo haber e
mbro contra mi entrada, apenas empujando
tamente, pulgada tras enloquecedora
asta la base dentro de mí, y ya no podía ni pens
er, P
detenerlas. Su cabeza cayó sobre mi hombro, y gr
vando las uñas en su espalda. "Có
a pared, que hacían temblar mis piernas con cada estocada. Envolví mis brazos alrededor de su cuello, jalándolo más cerca,
gruñó, cogiéndome
ndo sus hombros. "
a sonreírme con suficiencia, el su
vantó mis caderas, y volvió a embestir. Me ahogu
de nuevo, dánd
rité. "Oh, jo
na c
s labios, el calor construyéndose otra vez. Podía sentirl
a," s
. Suél
ndo, jadeando mientras él perseguía su propia liberación. Sostuvo mis caderas con un a
ajando rápido. La habitación daba vueltas. Mi cuerpo a
iento. "Entonces... ¿ahora me d
jos brillando. "Ya sabes
omi
ra mi mandíbula. "No, bebé. Que
turdida, enredada en sus sábana
y dijo, "Duerme, precios
sí
s llegó más rápi
z cuando entré al impecable
sa educada, at
Soy
mente al señor Steele. Su ofi
sintiéndome nerviosa y
peor que le podía
ón. Un escalofrío b
No. No p
lo
estaba él. Los mismos ojos letales. El mismo ho
o se recostó contra
. Bienvenida a
el suelo
o lo
ría de
a el verdad

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