XA
unos segundos, conteniendo la respiración, por si escucho algún ruido que me indique que Ramiro sigue ce
uebo el seguro y vuelvo a girarla para asegurarme de que está bien cerrado. No es la primera ve
he tendrá que qued
oces ni pasos. Todo parece tranquilo, aun
habitación de mis hermanas y
ra por la ventana y dibuja sus pequeños rostros sobre la almohada. Me acerco para
da hacia un lado y los ojos cerrados. A sus pies hay una botella de alcohol casi vacía. El olor me
o los
s para escuchar otra vez que Ramiro es un buen hombre, que debo dej
n la manta que cuelga d
-susurro, aunque sé q
ace que todo resulte más evidente: el desorden, el olor a alcohol, las colillas acumuladas en el ceni
ar en mi habitación c
puerta principal
tres veces,
o pregunta
mi
e de su puño contra la madera. Pero no grita. Quizá recuerda las quejas de los v
elve a girar
casi involuntaria, se
l seguro ha se
a unos segundos, dejando que el cansancio se apodere de mis piernas. Desp
o los
l rostro del desconoci
br
ría al apartamento de al lado. Aunque, pensándolo bien, hace tiempo que no hablo con nadie d
uvo allí y yo nun
na mano a
b
ada de mí misma, aunque no
ría, Roxan
ser real. Un hombre de ojos color miel, una voz con acento extranjero y un
ontra la
rdo sus manos en mi espalda y la forma en que m
porta? No vo
odría prepa
alen deliciosos, y quizá podría llevarle uno como agradecimiento. Solo tendría que esperar a la mad
aparecer con un pastel entre la
iento -murmuro, como si
mirarme con esos ojos color
El cansancio comienza a vencerme y mis pe
a está allí, le l
o, al menos habré tenido una
, cierro los ojos y, poco

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