ra. Parpadeó despacio, sintiendo las pestañas pesadas y la garganta seca. Cuando logró enfocar la vista, se topó con un te
en la cama, sintiendo una p
a cama tamaño king size descomunal, cubierta con sábanas de seda gris y un edredón de plumas tan suave que parecía una n
n oscuro, el lobo gigante cubierto de sangre, la curación, la chispa dorada y luego... Valerian. Ese hombre enorm
ó para sí misma, pasándo
mezclilla estaba doblada con cuidado sobre un sillón cercano. En su palma izquierda, donde se había cortado la noche anterihacia la puerta principal de la habitación
edió. Estaba ce
tre dientes, pateando la
nte alto. Abaixo, un patio de piedra y jardines impecables estaban rodeados por una muralla alta. Pero lo que realmente le cortó la respiración fuero
lla con una precisión sobrehumana y le sostuvo la mirada a la distancia.
de hombres lobo», pensó, caminando de un lado a otro por la alfombra esponjosa. «Pero se equivoc
. Lo único que encontró a la mano fue un florero de cristal pesado que descansaba sobre una cómoda de madera.
la espalda a la pared, sosteniendo el florero a
el tic-tac de un reloj de pared. De pronto, el sonido metálico de la
se abrió
a rabia acumulada por el secuestro, descargó el florero de cristal co
Z
l florero en el aire justo a un centímetro de su rostr
mover una montaña. Levantó la vista y se chocó de lleno con esa mirada p
antalones oscuros a la medida. Se veía impecable, dominante y completamente recuperado de las heridas mortales de la noche
ana -dijo Valerian con una voz gr
, lo colocó sobre la mesa de noche más cercana y se giró para mi
aunque la pared le impedía alejarse mucho-. ¿Quién te crees que eres para encerrarme bajo llave? ¡
ada Umbra, incluso los guerreros más veteranos bajaban la cabeza ante su presencia de Alfa. Pero esta chica, sin garras ni f
-. Segundo: la puerta estaba cerrada para evitar que salieras a vagar por un bosque lleno de patrullas que no duda
rapo, me quitaste el teléfono y me dejaste encerrada. Eso no es salvarme la vida, ¡eso es se
ond) protestaba ante los gritos de Aria, pidiéndole a gritos que la abrazara, la calmara y le asegurara que nada malo
él, pronunciando su nombre por primera vez co
bre? -preguntó ella
estó él sin la menor culpa-. Aria Vance. Estudiante de m
cho a hurgar en mis cosas ni a decidir sobre mi vida. Si no me dejas ir por las buenas, te juro que
egundo, y una aura pesada y sofocante llenó la habitación por completo. Era la presión de
ación, y no se dobló en lo absoluto. La magia del Alfa no funcionaba en la mente de
ción, mirándola desde su imponente altura-. No estás aquí porque yo lo desee. Para mí, tu presencia es un pro
echo al escuchar esas palabras tan fría
un problema, desházte de é
tivarse. Tu olor está ligado al mío ahora, y si pones un pie fuera de este territorio sin protección, los enemigos de la manada te
y despectiva, clavando su
" que no estés pudriéndote en ese callejón
amás a hablarle de esa manera. Una mezcla de furia y atracción salva
de forma segura -sentenció Valerian, dando un paso atrás para marcar distancia-. Tendrás ropa limpia, comida y como
los puños apretados a los lados y la
go: no soy tu prisionera, no soy tu juguete y jamás voy a doblegarme ante ti. Si quieres ma
, sintiendo cómo el terco orgullo de la huma
una sonrisa fría antes de dar la
o a Aria sola en medio de su jaula de oro, con el corazón latiéndole a

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