bel
n chico, a todos se les ocurrió venir acompañados, dejándome con la penosa alternativa de co
nta, evidentemente sosp
-respondo haciendo u
uando quieran, saco
e la mesa y, poniéndonos de acuerdo con una sol
ar -susurramos al uní
la cabeza mientras su sonrisa se ensancha, demos
de lo que creí posible. Decido volver a la mesa, con Susan siguiendo mis pasos torcidos. José, en c
e al regresar y sentarse
amor -respond
gunta José, a pesar de que él mismo
resulta graciosísimo verlos dobles; empiezo a
e respondo? -pregunto
lo que creía. Y mañana te
de Susan. Ninguna vio venir ese movimiento y, por supuesto, nos desagrada, especialmente a m
e levanto de la silla e intento moverme al ritmo de la música, pero me cuesta
adre. Aunque, si fuera ella, yo no estaría aquí; estaría acostada, como u
an, que hasta ese momento había permanecido ca
Cathy, por favor! -exclama José, angustiado,
. La fiesta aún no termina y a
arrastramos del cuello hacia la pista de baile, logrando que, a la fuerza, acceda al menos a una de nuestras demandas. Al p
o, tal vez, completamente aburridas, que, por el estado en el que nos
n resbala y me empuja sobre José. Él intenta sostenerme, sin d
icas! -escucho entre la música, la
nos co
cesito que nadie me controle; solo nos estamos divirtiendo. Además, ni siquiera trajeron hombres sexys y solteros.
aguez no me deja verla con
orila! -grito después de as
s verdades. Sin embargo, resbalo. Alcanzo a sujetarme de Susan; ella de José, y José de otro chico y,
, pero es tan grande que me resulta imposible. Empiezo a golpearle la espalda, aunque,
No sabes quién soy? ¡Te demandaré! ¡Soy la mejor abogada de L
ensar con claridad. A duras penas logro levantar una pierna, me saco uno de mis bellos zapatos y se lo lanz
o quieres reconocerlo! -gr
gos. A lo lejos, veo a José sosteniendo a Susan, quien sigue riendo, no sé de qué o de quién. Nos acomodamos en los asientos tras
rro sin recibir respuesta al llegar
icial como siempre, hasta que ve
Pero... ¿en qué con
rracha que estoy. Yo solo me encojo de hombros, preoc
me traerá para Navidad? -pregunto mientras tomo sus regordetas m
madre -opina Jim, haciéndome reaccion
¡No! ¿P
que se me quiten todos los males. Sin embargo, las piernas me tiemblan al imaginar que este señor la llamará. Peor aún, sonará mi celular o el de Susan y descubr
s, lib
ones... -alcanza a decir ant
o mismo se lo dije -mie
azo y a mí del otro para guiarnos hacia el ascens
por algo es
mi mamá? -pre
s ojos antes
o.
vocando las risas de la otra borracha, que, por supuest
-pregun
antes de que las

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