img Elara, la Hija De la Profecia!  /  Capítulo 4 Capìtulo 3. | 33.33%
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Historia

Capítulo 4 Capìtulo 3.

Palabras:1378    |    Actualizado en: 05/10/2026

bañaba el claro, iluminando los rostros de cada guerrero lobo reunido a nuestro alred

zo de algo mu

aremos una vez más cumplir nuestro objetivo principal»,

ud guardó

bajo el liderazgo de Elara Ramos. Con la ayuda de nuestros valientes com

prorrumpió

el puño,

ó hacia una joven que se enc

la dio un pa

ás», dijo el

ro. Todos guardaron silencio. Se detuvo bajo la

segundos, no

edos se cerraron con fuerza en puños m

de su garganta; su espa

RA

tras sus hombros se ensanchaban y su columna se estiraba. Sus dedos se c

reacomodaban. Además, sus rodillas se doblaron, sus músc

espalda y pecho, extendiéndose con rapidez hasta cubrir todo su

desplazaron hacia arriba, afilándose en orejas puntiagudas de lobo mientras mech

zarpas, sus uñas en largas garras, y una c

erpo tembló bajo la luz de l

aba donde momentos ante

llaban bajo

s y lanzó un au

da estalló. Vítores y au

alzaron los

lmente, dejando asomar garras y

n hacia la lu

ado a su lobo. Y ahora... Todas las miradas se

lar

an resonó por el cl

o y di un pa

resionando mis hombros, pero me negué a dejarlo notar. Caminé haci

rank, nuestras mir

sto de asentimiento. Tú puedes

los de Chelsea; ella puso los

ente sobre mí, brillante y enorme, bañando mi cuerpo con su luz plate

. Permanecí perfectamente in

úbito aumento de fuerza.

osa. Pero n

in haber nada. Los segundos

moviéndose entre los árboles. Podía oír los susurros nerviosos que provenían de la m

? Lilith se había transf

qué a mí no m

. ¡Hazlo de una vez!! Intenté

esa misteriosa conexión que todos habían descrit

ros se extendieron por la multitud. «¿Qué... qué está pasando?» «¿Por qu

ó. Sentía cómo la confian

Rowan volvió a

leg

Lentamente me

ego dijo: «Todos te es

tad y asentí. Luego miré

. «¿Qué... qu

zaba a apodera

». De pronto saltó, su cuerpo retorciénd

ctos». Lo demostró de

rapidez y

, nada. Lo intenté otra vez, más alto. Seguía sin haber nada. Mi

pelaje. Ni c

uevo, Elara!», m

vez. Y ot

nte como había empezado. «Hu

ión se hizo

oz apenas por encima de un

rimera vez vi incertidumbr

Inténtalo de

los ojos y me obligué a concentrarme. Transfórmate, por f

ía guardado un

oz de mi padre era suave.

ré, c

mpira». Algunos murmullos se

r», dijo. Lo

ola

invocar tu sangre vampí

tad. Luego respiré hondo

segundo cre

mí. Pero caí de nuevo sobr

Salté lo más alto que pude, deseand

ad me devolvió

ara!», gritó mi mad

a ver el mied

z, pero no ocurrió nada.

dor a todos los que me observaban. Ya nadie vito

i mejilla. Una lágrima. La sequé con rapide

e años entrenando

tinada a convertirme en su Alfa. Pero ahora... no podía ni transfor

en loba...» «Y tampoco puede transformarse en vampira»

aureen cortó el silenc

olvieron h

resión fría. «No se transforma en lob

nifica que no tiene poderes».

ras que más me dolieron d

ser la hij

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