bañaba el claro, iluminando los rostros de cada guerrero lobo reunido a nuestro alred
zo de algo mu
aremos una vez más cumplir nuestro objetivo principal»,
ud guardó
bajo el liderazgo de Elara Ramos. Con la ayuda de nuestros valientes com
prorrumpió
el puño,
ó hacia una joven que se enc
la dio un pa
ás», dijo el
ro. Todos guardaron silencio. Se detuvo bajo la
segundos, no
edos se cerraron con fuerza en puños m
de su garganta; su espa
RA
tras sus hombros se ensanchaban y su columna se estiraba. Sus dedos se c
reacomodaban. Además, sus rodillas se doblaron, sus músc
espalda y pecho, extendiéndose con rapidez hasta cubrir todo su
desplazaron hacia arriba, afilándose en orejas puntiagudas de lobo mientras mech
zarpas, sus uñas en largas garras, y una c
erpo tembló bajo la luz de l
aba donde momentos ante
llaban bajo
s y lanzó un au
da estalló. Vítores y au
alzaron los
lmente, dejando asomar garras y
n hacia la lu
ado a su lobo. Y ahora... Todas las miradas se
lar
an resonó por el cl
o y di un pa
resionando mis hombros, pero me negué a dejarlo notar. Caminé haci
rank, nuestras mir
sto de asentimiento. Tú puedes
los de Chelsea; ella puso los
ente sobre mí, brillante y enorme, bañando mi cuerpo con su luz plate
. Permanecí perfectamente in
úbito aumento de fuerza.
osa. Pero n
in haber nada. Los segundos
moviéndose entre los árboles. Podía oír los susurros nerviosos que provenían de la m
? Lilith se había transf
qué a mí no m
. ¡Hazlo de una vez!! Intenté
esa misteriosa conexión que todos habían descrit
ros se extendieron por la multitud. «¿Qué... qué está pasando?» «¿Por qu
ó. Sentía cómo la confian
Rowan volvió a
leg
Lentamente me
ego dijo: «Todos te es
tad y asentí. Luego miré
. «¿Qué... qu
zaba a apodera
». De pronto saltó, su cuerpo retorciénd
ctos». Lo demostró de
rapidez y
, nada. Lo intenté otra vez, más alto. Seguía sin haber nada. Mi
pelaje. Ni c
uevo, Elara!», m
vez. Y ot
nte como había empezado. «Hu
ión se hizo
oz apenas por encima de un
rimera vez vi incertidumbr
Inténtalo de
los ojos y me obligué a concentrarme. Transfórmate, por f
ía guardado un
oz de mi padre era suave.
ré, c
mpira». Algunos murmullos se
r», dijo. Lo
ola
invocar tu sangre vampí
tad. Luego respiré hondo
segundo cre
mí. Pero caí de nuevo sobr
Salté lo más alto que pude, deseand
ad me devolvió
ara!», gritó mi mad
a ver el mied
z, pero no ocurrió nada.
dor a todos los que me observaban. Ya nadie vito
i mejilla. Una lágrima. La sequé con rapide
e años entrenando
tinada a convertirme en su Alfa. Pero ahora... no podía ni transfor
en loba...» «Y tampoco puede transformarse en vampira»
aureen cortó el silenc
olvieron h
resión fría. «No se transforma en lob
nifica que no tiene poderes».
ras que más me dolieron d
ser la hij

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