img Sedúceme si puedes, Ceo  /  Capítulo 5 Cinco | 8.77%
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Historia

Capítulo 5 Cinco

Palabras:2003    |    Actualizado en: 01/07/2021

ÍTU

vierno soplaba sádicamente azotando los días. Y como tomar el almuerzo afuera era impensable, la cafetería comunitaria de

que me encontraba por la huida inesperada de Amenadiel la noche anterior en el bar. Pero, me s

illa ubicada frente a mí y con una sonrisa jovi

e ella y Dante besándose, provo

ta la garganta a Dante, así se hace

s deben bes

es uno,

nte, pero sé que sabe hacerme sentir más como una hembra que como una mujer -continua Maddy -. Incluso se volvió una adicción -su voz se apaga un poco al igual qu

a hembra porque mis bragas, que están habilitadas para todo hombre que me atraiga así lo confirman, mi corazón de hembra le pertenece profundamente a Dante. Él lo sabe, y no veo posibi

shacer el nudo en mi garganta. -¿Vas a ir por m

Aunque sea una locura, Aria, pero ¡es ta

cara que, tanto en mis sueños como e

in y presentarlo a tus padres, con eso no alcanza Mad

cuando el chico malo encuentra a la

es Wattpa

o anoche me hace el amor en el bar y tú te empeñas en apagarme

mi vaso desechable en mis manos

o una ceja -. Y todo esto te lo digo porque con

asta que asiente y

ongo que estoy tan obsesionada con ese chico

as -le guiño el ojo mientras le sonrio,

atractivos. Es decir, mírate, eres perfecta Aria. Tu cabello es tan negro que resalta las facciones de tu rostro, tienes unos ojazos tan hermosos que dan ganas de

palabras, sin creer ni un poco en lo que le digo -. Dante y yo

seaba s

carta de sobre blanco que se asoma por debajo de la puerta. Con el ceño fruncido miro a am

ueño mensaje en ella, como si hubi

la n

sabe sobre tus intenciones de dejar el Inframun

ta, estrujándola en mi mano y abro

ltaba! -grito

se los saca, aturdido y con los ojos bien abiertos. Le

a de mi madre si te atreves a pasar sobre mí, pero me enc

y la vuelve a su estado normal con ayuda de sus manos para poder le

zo, cierro con cerrojo y me

oy estúpida -mascullo, mirándolo a los ojos

Me echo hacia atrás antes de que me lle

enta que esta no es mi letra? Mí Aria, me

go por la adrenalina que corre por mis venas. Le saco la carta de la mano y

no tengo al acosador frente mi

, me encantaría delatarte ante Perséfone, pero perdería a una buena amiga y eso es lo que no quiero.

ofundidad de su iris café es tan hipnotizante que me pie

en mis ojos y la que está hipnotizando a Dante finalmente soy yo, irradiando aquella esencia que enloquece a los hombres. Su momento de d

los míos y sus ojos se entrecierran. Su respi

uno, me pierdo en aquel beso suave, gentil, tímido. Con sus fibrosas piernas apoyad

la obligación de hacer puntillas con los pies para poder alcanzarlo mejor. Mis manos viajan a su r

e el ritual de liberación del alma, del espíritu; para que la intensidad

asfixia de las pieles que, desesperadamente buscan concretar la unión. Su calor anula al invierno y sus besos me rompen, me construyen. No comprendo que pasa, pero lo dejo ser. Sólo por un instante quiero echarme a llorar porque mientras que yo lo observo con ojos lle

a que hace tiempo quiere hacerlo. Su cuerpo me pertenece y yo soy suya. Aprieto co

zo con mi lengua una línea desde su garganta hasta la barbilla. Sensaciones en mi interior a

Dante y yo paramos de

a en la cafetería -escucho a M

rra decir algo. Él sigue arriba mío, mirando la puerta, absortos. Es

mienza a hacer poco a poco movimientos rítmicos con sus caderas, introduciéndomel

s alejándose. Maddy se ha ido. Hecho la cab

e estamos juntos. Un golpe al orgullo, me lo merezc

el que estaba enamorado de mí

espera para que se fijara en mí ya habían terminado. Porque él me había herido de tal

ás, mucho más difícil que Dante. Porque a veces no llegaba

ntento de hacerle sentir lo q

el que debía r

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