. Colgó el teléfono, abrió la puerta del automóvil y
casua
te c
vecino, amigo y maestro, me preocupa tu integridad. Adem
darme,
en amigo, te ofrezco mi ay
rescates. No soy una
a hasta que llegue su medio de transporte. Au
melia intentó contenerse, pero terminó soltando una carcaj
nzaba, Amelia buscó dentro de su cartera. Cuando
ier
rró sus puert
de su bolso hasta que finalmen
erda... ¿y ah
Llevaba el cabello recogido, dejando algunos mechones sueltos alrededor de su rostro.
lgún pr
el dinero que tenía en comida, el celular es
ta sigue
hacer eso. Puedo
las cosas, solo t
uál
que te
e el tipo que e
. Amelia lo miró. Hizo una pausa. Amelia giró lentamente la cabeza. A
e a los pies. Volv
tá
entrarías
tacionado a cierta distancia del paradero.
erró la puerta y permanec
ancia, cada una perdida en su propio mundo. Entonces fue consciente de dónde estaba. Senta
se acomodó en el asien
obre el volante, pero sus ojos
deberías pone
un poco más. En cla
a foto.
Amelia giró lentamente la cabeza. Una
o tatuada e
pudo escucharlo en sus oídos. Sacó el celular del bolso intentando distraerse. Chris despegó una mano del volante. Lentamente se ace
arse hacia su cuello y detenerse en su nuca.
cordura que todavía conservaba. Su cuerpo querí
e los suyos. Chris se inclinó lentamente. La distancia entr
uisi
s suyos. Por un instante olvidó todo. Su esposo. Su hijo. Su vida. Tod
Con quié
ocupada. Ya es tar
ó el tiempo. Dame unos minut
ire que presionab
s llevar
asó
esposo
ona apareció en l
mía. Justo cuando
gracioso. Pued
vil. El resto del camino transcurrió en silencio. Cuando
nunc
ué
do
lejado de m
inó hacia la entrada de la casa sin mirar
ia encontró a A
esta hora? ¿Te pasó
, me quedé sin dinero y tuve que
alg
S
A q
¿A qué hora l
la observó durante unos segun
a sabes que nunca le pregunto nada, así que no sé adónde fue. Regresó como dos horas despué
ajo. Su traslado estaba prev
ede
perarme, Anna.
eño. Dormí e
ente. Después se acercó al sillón. Ernesto dormía profundamente. Sus ronqu
ramente morado y el olor a cigarrillo m
to...
a cama.
rió los ojos y frunció el ceño.
ándose y caminó ha
omo pudo, entró a la ducha. A
u cabeza y recorría
normal. Su cuerpo estaba allí. Su
salió, Amelia lo
é hor
só en el ojo? ¿Y p
Mañana hablamos
algo no estaba bie
quiero
ido. Amelia recogió la ropa que había dejad
los. Unos billetes. Un encendedor. El celular. Lo sostuvo durante unos
tre ellos debía existi
icaba respetar la
obre la mesa y sal
uena la
icas donde la chica es rescatada por el príncipe
de comenta
jer debe casarse, parir tantos hijos como pueda
bras! ¿En qué mome
no soy una niña. En vera
o
go muy poca paciencia
olo pe
porque ya tienes
Anna tomó un sorbo de su bebida. En la pared de la sala estaba la fotografía de
se casaron. Llevaban cuatro años j
había sido otra ciudad. Después murieron sus padres. Anna tenía apenas d
también a su hermana. Se casaron en menos de una semana. No había sido
-dijo finalmente-. Es un buen
eno... so
o qué?
mucho estos ú
pausa. Amelia la observó, su
quieres
iene, pasa pegado al celular
ajo la
e escuchan hast
ro, ¿Cómo no se había dado cue
o, Anna. Ha
por mí. Me preocu
ana, calmando sus miedos, más pa
estará
gnorar comenzaron a aparecer uno detrás de otro. Ernesto estaba diferente. Ya no era el hombre que conocía. Algo había cambiado. Algo que él no quería contarle. Se dio vuelta intentando dormir. El olor a alcohol hacía imposible descansar. Ento
e esto no volv
y fingir que todo
s, sigue
s pulmones. Su corazón se detuvo por un
ía lentamente. Aquella sensación... Aquel
que había sentido que su corazón p
esa. Y una llamada. Una sola letra en la pantalla.

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