e vista
ras los analgésicos aliviaban poco a poco el dolor que me palpitaba por todo el cuerpo. Aun as
dre, yo gritaba de dolor, con el vestido de novia rasgado y cubierto de manchas. Encontrarm
razos, pese a las protestas de los paramédicos. La v
da esta
vería a
os raspones, moretones y esguinces leves que sanarían con el tie
itarme, mi padre descargó de golpe
el suelo, sangrando. ¿Y ahora tienen el descaro de venir aquí? -Su rugi
ero mi padre se negó a escucharlo. Los echó a empujones y cerró l
junto a la cama, aferrada a mi mano. La ir
por la pantalla del teléfono-. ¿Cómo pudo hacert
Aún intentaba asi
había ab
estra
s las personas
lo tomó antes de que yo pudiera hacerlo, pero su brusca i
a? -pregunté en
vac
ortante.
on firmeza, extendiend
l teléfono. En la pantalla ap
o en el apartamento de Sophia Clarke apena
or los paparazzi desde el otro lado de la
amente en su cintura. Ella descansaba la cabeza sobre su hombro como si aquel fuera su
en una cama de hospital y mi
me escurrió de la mano. Ya era demasiado tarde. Aque
an-. Durante todos estos años, yo solo fui... una opción c
n vehemencia-. ¡Tú vales diez vec
hasta la boda, cada una de sus acciones demostraba que, llega
nvencida de que nuestra historia y todos lo
ncio denso, asfixiante, hasta que
a
l. T
de mi
es, un g
on el pánico cerr
cia la puerta y l
mío! ¡S
dolor que me atravesó el cuerpo. Mi padre yacía inconsc
al caer de rodillas junto a él
y varias voces se superpusieron dando instrucciones. Colocaron enseguida a mi padr
aunque ni ella misma parecía creerlo-. Seguramen
se abrieron las puertas del asc
ncia dominante que atraía todas las miradas. El otro, un poco m
n Ca
l nombre a
reputación hablaba por él. Con apenas treinta y dos años, había asumido el cargo de director ejecutivo del
r. Despiadado e
labras que todos
hacía
onto, comprendí que Aiden v
reguntó con voz g
emasiado agotada para pregu
nfirmó-. Y él es mi a
espondí con caute
mi habi
hablar e
abía tenido nada de normal, y la angustia, el dolor y la preocupación por
habitación, Aiden Carte
pellarte -declaró con total naturalidad-. Di un
, tratando de proc
ú eras el
vez, sin revela
compensación por tus l
eza resultaba casi refrescante. Nada de fal
-. Me lancé a la carretera sin mirar. En todo caso
durante un instante tan br
eléfono volvió a vibrar. Esta vez er
daño, pero sabes que lleva años enamorado de mí. Solo siguió contigo porque se sentía... obli
una oleada de ir
hora pretendía que la absolviera. ¿Acaso creía que bast
te, algo dentro
de Liam. Siempre era la novia comprensiva. S
había llevado
destrozado. Mi padre se había desplomado por el estrés y los medios
servé su imponente figura. El mundo em
l día en que Liam me había roto el corazón, el hombre al q
en Carter y una idea descabellada
vengarme de Liam
a que hasta a mí me sorprendió-,
eó una cej
te co
raición de la que ja
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