e vista
del disparo, podía respirar con tranquilidad, como si me hubieran quitado un enorme peso de encima. La conversación d
empo permitiendo que me c
aca
car el piano. La música siempre había sido mi refugio, un mundo en el que no ex
de Chopin cuando sonó el teléfono. Contest
speté-. Si eres tan increíble, ¿por qué no c
breve silencio. Después respond
a Jones,
ue la mano cayó de golpe sobre las teclas. El acorde di
buceé, muerta de ver
de tu casa, s
egro estaba estacionado en la entrada circular. Aiden Carter esperaba junto
que la respuesta era dolorosamente evidente-. Es
ue mi impulsiva propuesta solo había sido
descabellada que fuera mi propuesta, Aiden Carter se la había tomad
Jones solo estaba jug
de su voz me puso
e apresuré a nega
todas las imprudencias que había cometido en mi vida, proponerle mat
go que no log
había a
el tobillo se me dobló. Solté un grito ahogado cuando el dolor me recorrió l
a tocar
pecho firme, con el aroma de un perfume caro invadiéndome los sentidos. Levanté la cabeza
los penetrantes ojos azules que parecían atravesarme. Se le formó un leve surco entre las cejas mientras me exa
preguntó con voz
eguí re
irradiaba. A diferencia del encanto refinado de Liam, Aiden Carter poseía algo más primit
-insistió, esta ve
e llevaba varios segundos contemplándolo como una
mudeé, desviando los ojos-.
ue no puedes
me en el suelo, me llev
zas todas las mañan
en su voz, algo que me tomó
arter br
palabras por un instante. ¿El hombre que aterrorizaba juntas direc
me sentía liviana y, por extraño que pareciera, protegida. Me depositó con cuidado
ame
oritario, aunque había en
a pierna. Su contacto era clínico y, al mismo tiempo, íntimo. Sus
ía tocado. Las manos de Aiden eran más grandes, algo ásperas.
ostro. Su cabello oscuro caía ligeramente hacia delante mientras permanecía inclinado sobre mi pie. Había algo hipnót
ando los ojos hacia mí-. Pero no debería
en apenas un susurro-. Por evitar que m
sonal de la casa se había reunido discretamente alrededor de la sala, apostado en distin
interrogatorio de mi
ra sala? ¿Por qué tocaba el tobillo de su h
iré el pie de la
cercó de inmediato-. ¿Podrías traer el botiquín
esto, señ
no sin antes dedicarle ot
Aiden permaneció junto a la ventana. Su imponente silueta se recortaba contra la luz
ncé cuando Martha t
inclinó y volvió a levant
esa y me aferré instint
. Puedo caminar
ondió con naturalidad mientras
en serio
r la vergüenza, sino también por la facilidad con que me
exasperante-. No puedes apoyarlo durante
había acomodado dentro de su auto y le estaba
a la oficina del registro civil c
aba pr
bía si algún d
a había bajado del vehículo, lo había rodeado y volvía
s formularios, nos hicieron fotografías y los testigos -cuya presencia,
propio cuerpo. Como si observara desde lejos a otra versión de
ás, todo
su auto, contemplé el certifica
r rival comercial de mi ex prometido, por lo que apenas
en orden, se
Aiden irrumpió en
te al suelo del auto. Me incliné para recogerlo, pero nuestras manos se encontraron sobre el documento. L
que esperaba. Podía distinguir motas de un azul más oscuro en
nte, ninguno de
entó en voz más baja mientras me a
ia nuestra fotogra
te, nos veíamos
. Aiden miraba directamente a la cámara con su seguridad habitual. Parecíamos una pareja que se había elegido
se a que insistí en que podía arreglármelas sola. Al deposit
oner en orden tus asuntos.
provocó un extraño
a buscarme
do apoyó una mano a mi lado y se inclinó has
o grave que pareció vibrar por todo mi cuerpo-. Dentr
me, una mezcla de cedro y algo más oscuro, más primitivo
así, parecía envol
e a alguien -añadió sin ap
voz. Hasta formular aquella br
con aire enigmático ante
la puerta,
rter. Espero que mi esposa esté comple
as palabras
atrimonio y la abrumadora y surrealista certeza de que a
nos. En la parte inferior, las letras negras y
lo era
soñando.
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