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Historia

Capítulo 5 V

Palabras:1216    |    Actualizado en: 21/10/2026

leciendo límites estrictos a los empleados para evitar pérdidas. Él se quedaría en una casa a muchos kilómetros de distancia, do

l era uno de los principales encargados de probar y mejorar los sistemas. Recibía heridas nuevamente, pero todo volvió a la normalidad,

su mente, pero dos noches después s

esta vez -dijo Braden, con su vestido rojo y una sonrisa que lo hizo de

ento -respondió Mateo con frialdad. La castaña, una de las actrices más cotizadas

mantuvo las manos en los bolsillos mientras ella se colgaba de su cuello. -No insistiré en

ujer hermosa, pero él no tenía interés en retroceder en su dec

bía terminado y no pensaba re

le a mi papá. Estábamos com

ente a todos -dijo Mateo, destapando una b

teo rodó los ojos y se dio la vuelta, re

sperando que eso fuera su

s mint

el color de su cabello, ni siquiera su n

ó Braden, tratando de

ba con la vista en el teléfono, sin darse cuenta de la presencia de Braden hasta que al

e reproche llegó hast

isculpó Beagle, pero solo recibió

onde,

oído no te falla -

mo se

aba siquiera a pensar en algo más que dormir. Había logrado

debía cargar durante doce meses. Harper, por su parte, pidió que le abrieran la puerta de la habitación

todo dentro de su habitación -informó Beagle. Mateo, recorda

o detalló. Mateo ni siquiera se inmutó. Podría ser el l

movimiento de la empleada que cerró la puerta. Esperaba que la dejaran sin seguro, pero al empujar, descubrió que no

ol, simplemente haría

ovedad llegó a los oído

ormó Beagle, con los brazos atrás y una mirada de al

rle importancia. La mirada de su padre reflejaba de

ma, pues la mantenía lejos y no había p

y eso la desesperaba. Tenía dos semanas con solo lo básico y ropa que no era precisamente su estilo. Además lo

letas y a su nana, también insiste en que

etas de una mujer que no soportaba. Beagle murmuró una respuest

le. Mateo se levantó y acomodó las mangas de su camisa. Observó su reloj, sabiendo que no podía posponer

e para cumplir los caprichos de una mujer que no quería volver a ver. Solo recordar lo qu

antiguos de armamento que mejoraba junto a su primo y su tío Leonardo. Vivía para el trabajo y eso no cambiaría. Cada golpe

a tarde. Le entregó los nuevos prototipos a Izan, su hermano, para q

escansar, atendió la llamada

ijo Beagle con voz agitada-

ntó en la ca

Harper poseía una sonrisa llena de orgullo al ver las llamas

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