o perdió
caba una pistola del cajón y revisaba el cargador con movi
",
a sonando. Los pasos de hombres a
a sugeren
a esconderme en un sótano mientras m
ociar. Y si te tienen, mat
y a salir con l
iniciales de mi padre grabadas en la esquina inferior. Lo abrí en la primera página y arranqué una hoja. No cualquier hoja. La que contenía la li
egociar", dije, "n
si acabara de ver
acabas de hac
uesta a hacer", respo
mergencia. En la puerta principal, cuatro hombres armados rodeaban a Gastón, que estaba de rodillas, con las m
uas negro en la mano y una sonrisa que me revolvió el es
e amaba. "Qué rápido te adaptas a tu nueva vida. Ayer eras la huérfana humillada, hoy eres
a Gastón
ro el
ero G
un sonido seco
ó. Aunque, pensándolo bien, tú siempre fuiste una carga
e le hizo a Joaquín Vera. Ese registro está en un lugar seguro. Si Gastón
a de Marc
minti
e me enseñó a hacer. Lo que tú nunca aprendi
sin apuntar a nadie en particular, y esperó. El mensaje era cl
largo momento. Luego hi
s manos todavía atadas, y yo corrí hacia él. Lo alcé del suel
"Tu padre lo intentó. ¿Sabes qué pasó? Que lo mataron en su pr
uces rojas y azules se d
hinchado, pero sus ojos seguían siendo los mis
Serrano lo iba a matar. Me lo dijo la noche a
or
. "Quería que sobrevivieras. Y me hizo prometer que te e
es el momen
aba de pie detrás de mí, con el arma todavía
pudiera protegerte", dijo. "Y po
ran el perímetro de la casa tres veces, me senté en la cocina con el libro de cuentas abiert
e todos", dijo, después de un r
ro", respondí. "Lo revis
adie para que matara a alg
ra seria, pero había algo en sus
"Podrías haber entregado el libro y dejado que
ijo. "Quiero lo que es mío
nunca l
bré muerto sabiendo q
ces, sin pensar, deslicé el dedo por el borde de l
rtimento
tapa interior del libro y encontré un sobre dobl
ina, cuando
", dijo
r si estás dispuesto a escuchar lo que
é me har
sobre los Serrano", dije. "Guardaba secre
de la cocina se volvió tan denso q
o esta vez su voz era
el s

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