img Rindiéndome ante el Señor Rojas  /  Capítulo 5 "Soy una Brown" | 11.36%
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Historia

Capítulo 5 "Soy una Brown"

Palabras:2614    |    Actualizado en: 13/07/2021

do arrestados; la luz de una linterna pasó cerca de mi rostro, así que la persona que aún continuaba tapándome la boca, me presionó más cont

a asu

arme, pero no podía; mis manos estaban inmóvi

eron alejando, dejándome en un

que s

posibles respuestas a esa p

lada y luego

violada y

dos ant

-me preguntó mi captor al

nía reprimido en los pulm

s haciendo

ejón no me dejaba ver más que una eno

ita. ¿Crees que este es un

n quien es solo

í de exasperación. Quería golpearlo, sin importar que fuese e

d debería de no imp

-gruñó, tomándome por el c

camente, negán

aquí, ellos volverán -espetó, jal

ebería de i

omento? -Habló, abriendo sus brazos con not

té a contestar mi

empre así

-dije encogiénd

abios cuando estuvimos directamente bajo una farola. Sacudió

aban en ellos, incluso ya comenzaba a cojear, deseando poder ponerme los zapatos nuevamente, pero al parecer alguien tenía prisa,

garán pronto -arguyó, v

? -Pregunté, fr

o en muchos más p

rápido hacia mí y sin siquiera preguntarme se agachó, para después tomarm

le pasa? -Me quejé, t

er regrese de entre los muertos a buscarnos -se l

e acaba de conocer de esa manera -me burlé, apoyan

s rodar los ojos frente a tus hermanos, o también que detestas los vestidos y te despreocupa lo que opine el resto de la gente sob

con la cabeza aunque

as repetir

que sabes

irte, si no conociera es

se salieron de sus órbitas. ¿En serio había

ciel

como si estuviese a punto de vomitar, pero luego se sintió como algo agradable;

s míos cuando retrocedió hacia la puerta. Las esquinas de su boca se levantaron en una sonrisa mientras n

oblemas -arguyó, antes de retirarse y ce

stro quemar de la vergüenza y no quería que notara mi sonrojo. Arrancó el auto y comenzó a conduci

a normal que ese mismo chico me confesara que quería seducirme, como si fuera lo más natura

ar mi cabeza de la ventan

escuché

ía de medio lado, mientras me o

ener tu mirada en

in inmutarse. -No me e

cías

que cuál es

abeza, viendo

un asesino en serie que busca

su mano para encender la radio-. Pero está bien

o que

, viendo hacia la

utos, hasta que llegamos al cr

ha -murmuré-. Es

una sola palabra y después se det

r más tiempo con la cabeza sumergida, o quien llegaba al otro lado en menor tiempo. Por mucho tiempo perdí contra Albert, h

reí, antes de abrir la puerta

r -casi grité cuando h

stás ha

u casa -respondió,

os están ahí -agarré su brazo, im

claro que ello

son

irme hasta que estés den

terminando de llegar hast

reguntó, viendo hacia los colu

egué con l

fuerte le divertía. Incluso Alex había ganado una vez, logró hacerlo tan fuerte, que sufrió doble quebradura en un brazo cuando aterri

s momentos que nunca cambiaría

sté-. Eran

undo después por Theo, quien me envolvió en sus b

i rostro entre sus manos, buscando algún

en, Mason

ason y extendió

stoy en deu

fue

llan y Albert hablar en sus celulares con desesperación, fruncí el ce

ulla después de que se devolvió a buscarte

da! ¿Y

estro padre cuando se dé cuenta que estábamos apo

padre cuando llegara a casa y no encontrara a Alex. Esto iba a ponerse f

fija en la pantalla de su teléfono mientras marcaba con gran velocidad-. Tengo un

l igual que lo hacía Theo. ¿En

tros a la redonda que quisiera ayudarnos. Mis hermanos se habían ganado la reputación de peleoneros co

conocido ahora

iendo porque quiere follarte -me susurró

! -se

la boca,

entro. Allan ya se había da

jaba por las gradas del pórtico para hablar por teléfono con mayor libert

ciendo con ese

dar a tu hermano, tarado -contes

jo del mal por nosotros? ¡No se me

biese un chico capaz de enfrentarse a él, pues tenía una gran facilidad al asustar a todo aquel que tratara de enfren

ñé. El pelinegro cruzó los brazos a la altura de su pecho y refunfuñó palabras completamente inent

ico de dos en dos y se detuvo frente a

imos segundos me encontraba hundida nuevamente en ese par de piedras volcánicas que tenía por ojo

erte por eso -gruñó Allan, in

espiración, al solo ver la e

tan tus grac

a poder verlo bajo

as -su

que necesitaba -me gui

te atreves a volver a acercarte a mi

ír descontroladamente, mientras las manos de Allan se apretaban en puños a sus costados. Entrelacé mi braz

y gay,

n se encogió de hombr

uales, hermano -Albert se aclaró la garganta detrás de mí-

rubiecito" -aclaró, mie

cito, hasta creo que te

e no le gustaban las peleas, simplemente se giró y desapareció dentro de la ca

e pudieran llevarse bien en algún momento; pero a

ayuda -volví a decirle, tratando de hacer

ajas m

con la

en sus mejillas se hundieran. Traté de no corresponder a su sonrisa, pero mis pobres i

por parte de Allan se había visto interrump

ena que resonó con fuerza en mis oídos. La patrulla se estacionó frent

n venido po

ert, quien sonrió y comenzó a trotar hacia nosotros. Me fue inevitable no

gruñó mi hermano mayor, besando mi cabeza una y otra

a que era lo que pasaba por la cabeza de ese chico. ¡Dios

que estés aqu

lase, hermanita -me pelli

ormado, ambos se echaron a reír mientras chocaban sus puños.

ncontremos en un lugar como ese, los encerraré a tod

n con los míos, mientras una tr

r de verme, antes de girarse y volver

l ceño o

jos se refe

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