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Historia
Capítulo 4 III
Palabras:1258    |    Actualizado en:29/12/2021

Actualidad.

¡Corre!

Miro hacia detrás mientras corro lo más fuerte y rápido que puedo. Mis piernas ya están cansadas. Siento como si el corazón se me fuera a salir por la boca.

¡Corre!

Diviso una cabaña a lo lejos. Corro con más intensidad al escuchar sus pasos justo detrás mía.

¡Corre!

Lágrimas caen por mis mejillas por la presión que siento.

Me quiere matar. Lo quiere hacer.

¡Corre!

Ya queda menos. Ya está más cerca. Ya la veo. Veo la cabaña a la perfección.

¡Corre!

Coge mi mano. Caigo al suelo. Grito. Grito con fuerza al sentir como sus manos me sostienen en el suelo.

¡Corre! ¡Corre Ares! ¡Corre!

— ¡Ares! ¡Ares para!

— ¡Aaa!— me quedo sentada a media en la cama.

Mis ojos miran hacia todos lados notando que estoy en mi cuarto.

Mis padres se encuentran enfrente mía. Las manos de mi madre tapan su boca asustada, mientras mi padre mantiene sus manos en mis brazos.

— Solo fue un sueño. Tranquila.— lo abrazo con fuerza sintiendo lágrimas caer.

Todo fue un sueño, pero todavía siento la sensación de esa silueta correr detrás mía mientras yo intentaba escapar.

Mis padres se van una vez ven como ya estoy calmada. Son tan solo las cuatro de la mañana y tanto ellos como yo necesitamos dormir.

Apagan la luz cuando salen.

Me quedo mirando el techo con los ojos totalmente abiertos. Tengo miedo a cerrarlos y volver a caer en el mismo sueño. Sentía como si fuera real, como si lo estuviera viviendo en ese momento.

La luz de la luna es lo único que ilumina el cuarto, siendo suficiente para ver.

Miro hacia la ventana al ver como ésta se va abriendo lentamente y un inmenso frío inunda todo el cuarto produciéndome un escalofrío.

No debí cerrarla bien.

Me levanto de la cama con pesadez acercándome para cerrar la ventana. Me vuelvo a acostar una vez lo hago.

Ahora, en vez de mirar el techo miro el exterior a través del cristal. Las cortinas se encuentran atadas en los lados dejándome observar el cielo lleno de nubes.

Me asusto al ver como uno de los cuadros que se encuentran en mi cuarto se cae. Acto seguido miro la ventana, la cual sigue cerrada.

¿Pero que mierda...?

Me levanto cabreada y cojo el cuadro del suelo. En éste me encuentro yo sonriendo con tan solo tres años. Lo vuelvo a colocar en su lugar en perfecto estado.

Giro y camino hacia la cama, pero antes de meterme en ella, siento un leve frío en el lado derecho de mi cuello. Inconscientemente cierro los ojos.

Nada de miedos Ares.

— Para.— susurro a nadie en concreto.

Siento la presencia de alguien sin poder ver a nadie. Siento frío cuando la ventana y la puerta están cerradas.

La sensación de frío desaparece, así que me meto rápida en la cama. Respiro hondo intentando no pensar en nada que pueda perjudicarme en un futuro.

Fijo mis ojos justo al lado del armario. Una mano sobresale del lateral. Achico mis ojos para poder ver mejor.

— ¿Quién eres?— mi voz sale rígida, a pesar de estar llena de miedo.— Sal.— no aparto la mirada del lugar.

La mano desaparece y me asusto por no poder verla. No se si esto se trata de otra broma, pero no es plato de buen gusto.

Me tapo la boca para no gritar de nuevo al escuchar el golpe de la ventana al abrirse.

Me levanto de la cama y corro para cerrarla con fuerza. Mi pecho sube y baja por movimientos que mi cuerpo ha hecho.

— No se quien eres o qué quieres. Pero lo que sí quiero es que me dejes en paz.— digo con los ojos cerrados en dirección al exterior.

Me giro observando con detalle mi cuarto. Nadie.

Tengo miedo, y creo que puede notarlo.

No se si puede ser ese tal Kilian, pero lo que sí se es que hay alguien aquí, alguien que quiere que note su presencia, y eso me aterra.

Resignada a no encontrar ninguna explicación o alguna señal, me meto en la cama por ultima vez y cierro los ojos dispuesta a dormir.

Doy vueltas en la cama buscando la postura perfecta y una vez la encuentro sonrío por lo bien que se siente.

Siento como alguien mueve mi pelo hacia un lado, dejando al descubierto gran parte de mi rostro pero ya me siento lo suficientemente cansada como para reaccionar ante ese acto.

Escucho un "Ahora me perteneces" antes de caer totalmente dormida.

______________

— Te lo juro Fiona. Había alguien en mi cuarto anoche.— ella ríe ante mis palabras.

— ¡Claro, seguro fue Peter Pan!— la miro totalmente seria.— Vamos Ares, es imposible creer lo que estas contando.— me pongo más sería aun.

— Se lo que vi. Y se que había alguien, Fiona.

— ¿Y si fue Kilian? Ya sabes... ese chico que camina de noche por el bosque.— me quedo callada.

Me he llevado toda la mañana pensando en quien podría ser. En cómo pudo abrir y cerrar la venta sin que pudiera verlo... Y no he encontrado ninguna respuesta a las miles de preguntas que tengo en mi cabeza.

Desde anoche me siento... Rara. Mi mente da vueltas. Cada vez que hablo con alguien es como si desconectara para pensar sobre el tema.

— E e e e e.— Gala extiende su mano captando nuestra atención a la misma vez que llega a nosotras.

Nos encontramos en una cafetería del pueblo, a la cual vamos de vez en cuando para pasar el rato.

Gala dijo exageradamente no poder aguantar más y corrió al servicio como si la vida le fuera en ello.

— Gala, ¿Tu me crees verdad?— ella mira a Fiona y luego fija su mirada en mi. Suspira con pesadez.— Tomaré eso como un no. Me cruzo de brazos cabreada.

— Ares no es que no te crea, pero es irónico pensar que alguien haya entrado a tu cuarto por arte de magia.— su lacio pelo pelirrojo se mueve hacia los lados por la leve brisa que entra al abrir una señora la puerta del local para entrar.

Solo me limito a sentir. No intentaré convencerlas de lo que vi, porque se que por mucho más que insista no me van a creer.

Si ellas hubieran venido a mi contandome lo mismo, seguramente tampoco me lo hubiera creído.

Pero de alguna manera, tengo que hacerles ver que no se trata de ninguna broma, que lo que presencié fue totalmente real.

Una bombilla se enciende encima de cabeza mostrándome una buena idea.

— Tengo que irme chicas. Luego hablamos.— doy dos besos en la mejilla de cada una. Y me levanto dejando el dinero justo encima de la mesa para que luego paguen mi batido de fresa.

Salgo del local casi corriendo dirigiéndome a mi querida casa. Unos largos minutos después llego casi ahogada por mis ligeros pasos.

Ansiosa por buscar información de la misteriosa leyenda en la que Kilian es el protagonista, me siento en mi cama encendiendo el ordenador con rapidez.

No hay nadie en la casa, lo que me da más tranquilidad, porque así ninguna de las renacuajas me molestará.

Comienzo a buscar la leyenda que Devin contó en el bosque. Pinchaba en miles de paginas con el nombre de "el chico fantasma" y ninguna era la que él contó, hasta que di en la correcta.

Hago un movimiento de manos al cerrar los ojos y respirar profundo antes de comenzar a leer.

¡Vamos allá Ares!

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