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Historia
Capítulo 6 V
Palabras:1412    |    Actualizado en:29/12/2021

Un día más.

Cada día rezo mentalmente para que no vuelva a ocurrir nada, para seguir con mi normal vida, para no pensar en cada momento en qué mierda está ocurriendo.

Las trillizas caminan a mi lado calladas mientras nos dirijimos a un parque cerca de casa.

— Hermana.— inclino mi cabeza hacia debajo mirando a Anna. Sonríe dándole una rápida mirada a las otras dos.— ¿Cuándo vas a tener novio?

La pregunta me deja totalmente sorprendida y boquiabierta. Las risitas de las tres a mis lados me hace reaccionar y reír con ellas.

Es un tena que nunca me ha importado. Sí, he estado con algún que otro chico, pero nada serio. Nunca he sido el tipo de chicas que necesita tener un chico a su lado para decirle todos los días los bonita que es.

— Todavía eres muy joven, ¿Verdad, Ares?— Sabrina responde antes de yo hacerlo. Asiento con la cabeza sonriendo de lado.

Miro hacia los lados y pronuncio un "Vamos"al verificar que el semáforo esta en verde.

Deben ser las doce de la mañana y las renacuajas llevan desde las diez de la mañana dándome la tabarra para que las llevara al respectivo lugar al que nos dirijimos.

A pesar de la leve brisa, el gran sol hace una buena combinación con las grises nubes a su lado.

Tenemos la costumbre de venir todos los domingos por la mañana a este parque. Pequeño, pero acogedor.

Las tres corren unas tras otras jugando al pilla pilla, mientras yo me quedo sentada en uno de los bancos marrones un poco desgastados.

El saber que luego iríamos en busca de Elisa, la mujer que encontramos por internet, la cual había visto a Kilian, me tiene bastante nerviosa y pensativa.

No se si luego de ir podré volver a casa sana y a salvo, ya que iremos a otro pueblo, que aunque no este muy lejos, no sabemos qué nos podemos encontrar ni cómo reaccionará esa mujer al encontrarse con personas desconocidas llamando a la puerta de su casa.

He intentado varias veces decirles a mis padres lo ocurrido, pero siempre me echaba hacia detrás pensando en que esto no es real y solo les causaría un problema más.

Coloco mis codos en mis rodillas dejando caer mi cara en mi manos. Me concentro solamente en mi respiración consiguiendo así más tranquilidad.

— ¡Sabrina!— la voz de Adriana suena a todo pulmón.

Sabrina se encuentra mirando un punto fijo detrás de un árbol. Mi ceño se frunce comenzando a alterarme sin siquiera haber podido reaccionar.

Me levanto del banco corriendo y voy hacia ella a toda velocidad. Por instinto, tapó sus ojos con mis manos, y la giro con mi propio cuerpo haciendo que mire al lado contrario.

Su boca se abre cogiendo aire de sopetón. Me agacho cogiendo su cara y la inspecciono con total rapidez. Se encuentra un poco roja.

Me abraza mientras cierra sus ojos haciendo que agua salada comience a bajar por sus mejillas como si se tratara de una cascada.

Adriana y Anna no tardan en aparecer para juntarse a nuestro abrazo. Las tres lloran desconsoladas a pesar de haberle ocurrido solo a una.

Luego de tranquilizarnos las cuatro, pude hablar con tranquilidad con ella. Su respuesta ante mis miles de preguntas fue: Escuché mi nombre. Mis pies se movían solos. No había nadie.

Mi cuerpo solo reaccionaba para asentir moviendo solo mi cabeza.

Una vez hecho el cuestionario de preguntas, nos apresuramos para llegar a casa y una vez entramos cerré con llave la puerta.

No sé si me estoy volviendo loca o si está ocurriendo de verdad, pero no puedo permitir que esto siga y perjudique a mi familia.

—————

Salgo corriendo escaleras abajo con una mochila llena de todo tipo de cosas, para abrir la puerta al escuchar el timbre tres veces.

Me inventé la excusa de que iríamos a visitar un primo de Lander que se encontraba enfermo en un pueblo al lado de este, y luego de repetirme mil veces que tuviéramos cuidado, mis padres se creyeron el cuento y me dejaron ir.

Ya lo teníamos todo planeado. Teníamos el gps en dos de los móviles y llamamos a dos taxis para llegar al lugar, ya que en uno no caberíamos todos.

Les sonreí a todos una vez haber salido, mientras ellos hacían los mismo.

Gala, Fiona y yo llevábamos nuestros cabellos recogidos. Yo con polvos, rímel y un poco de colorete, teniendo las otras dos lo mismo, menos el colorete.

Todos llevamos ropa de chándal; unas mayas, deportes y sudaderas con unos gordos abrigos para apaciguar el frío.

El taxi en el que irían Fiona y Devin ha llegado, así que se montan en el despidiéndose con un simple "Adiós".

Minutos después llega en el que iríamos Lander, Gala y yo.

De nosotros tres, Lander es el que lleva el gps, y de los otros dos, Fiona.

La idea de dejarlos a los dos ir en el otro taxi fue una buena idea. Los tres sabemos lo que sienten el uno por el otro, y seríamos malos amigos si alguno de nosotros fuera con ellos.

¡Es la hora de confesarse chicos!

— ¿Crees que pasará algo entre ellos?

Lander me mira al girar su cabeza hacia la izquierda. Gala hace el mismo gesto al escuchar la pregunta que hace el moreno, pero en el caso contrario, mirando hacia la derecha, teniéndome a mí como impedimento para verlo a la perfección.

Gala y yo alzamos los hombros eligiendo eso como una respuesta, una respuesta la cual debería ser sí.

Tardamos aproximadamente media hora en llegar al respectivo pueblo llamado " El bosque". Todo era muy similar a Marleb. Las casas son blancas y marrones. Mires a donde mires, encuentras verde. Es pequeño, pero acogedor.

—¡Lander!

Gala da un paso hacia él y le da un fuerte golpe en el hombro. Su cuerpo se tambalea hacia el lado contrario pero Fiona le da un leve empujón impidiendo su caída.

La pelirroja comienza a reír descontroladamente sin motivo alguno. Mientras agarra su barriga por sus fuertes carcajadas, el moreno acerca su mano empujándola, produciendo un fuerte golpe entre su culo y el suelo. Y ahora, es el momento en el que los demás reímos y ella se calla para masajer su culo por el fuerte golpe.

Los momentos de risas acabaron para dar paso a la seriedad, porque al fin y al cabo este es un tema serio.

Comenzamos a caminar de un lado a otro, y a pesar de tener el gps, no conseguimos encontrarla hasta que recorrimos medio pueblo en busca de ella.

Frente a ella, la observo haciendo una foto mental para no poder borrarla de mi mente jamás.

Es una casa igual que otra cualquiera. Blanca, con las rejas y tejado marrón, haciendo así una buena conservación.

— ¿Llamamos?— la pregunta de Devin me pone más nerviosa de lo que ya estaba.

Quiero hacerlo, pero a la vez no. Miles de opciones pasan por mi cabeza sobre como escapar si la mujer nos quiere raptar y matar, y la mejor, es hincarle la navaja que le cogí prestada a mi padre.

Sí, eso haré si intenta hacerlo.

— Llamad ya o callad para siempre.— todos miramos a Gala, la cual alza sus manos en señal de paz sonriendo.

El día que Gala calle, seguro que será para siempre. ¡Esta chica no es capaz de estar callada ni un minuto!

Fiona se adelanta y da dos toques con sus nudillos en la puerta. Los cinco nos quedamos quietos, con la vista fija en la puerta y con los corazones latiendo a gran velocidad.

La puerta se abre dejándonos ver una chica de ojos celestes, cabello moreno y rizado, de altura igual a la mía.

Sus hermosos ojos nos inspeccionan con el ceño fruncido antes de hablar.

— ¿Les conozco?— nos muestra una forzada sonriza.

— ¿Vive aquí la señora Elisa?— la chica me mira volviendo a fruncir el ceño.

¡No respondas con otra pregunta Ares! La voz de mi madre resuena por mi cabeza.

— Pasen.— la chica sin nombre abre la puerta de par en par dejándonos ver el interior de la casa.

Es raro que por sólo preguntar el nombre de la mujer nos deje entrar...

Me giro hacia detrás dándoles unas fugaces miradas a mis amigos antes de introducirme en la casa seguida de ellos.

— Acompañenme.— me adelanta mientras sigue caminando.

Es hora de ponerse alerta.

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