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Historia
Capítulo 2 2
Palabras:1066    |    Actualizado en:18/02/2022

Me aferré con fuerza a mi bandeja de comida mientras iba arrastrando los pies, con desgana y tristeza, hacia la única mesa libre de todo el comedor. Por suerte, la mesa estaba al final del todo y nadie vería lo patético que era ser la única que comía sola.

Por lo menos la comida no tenía mala pinta.

-Hey, ¿qué haces aquí sola? -preguntó Easton, que se había acercado a mí, bandeja en mano.

Me encogí de hombros.

-Todavía no conozco a nadie.

-Eso se arregla ahora mismo. -miro hacia atrás y le hizo un gesto con la cabeza a un grupito de tres que se encontraban varias mesas más allá. Easton se sentó a mi lado en la mesa. Las dos chicas y el chico que estaban en la otra mesa se sentaron frente a nosotros y me sonrieron. -Ellos son Sophia, Karen y Marcus. -dijo, señalando a cada uno de ellos cuando decía sus respectivos nombres. -Chicos, ella es...

Joder. Ahora que lo pensaba ni siquiera le había dicho mi nombre aún.

-Leah, Leah Lewis. Encantada. -sonreí.

-¿Cuándo has llegado Leah? -preguntó Sophia.

Era una chica muy dulce. Tenía el pelo rubio, ondulado y sedoso, los ojos marrones y grandes, y una cara redondeada bastante tierna.

-Llegué hoy después de comer. ¿Vosotros cuándo habéis llegado?

Karen y Marcus intercambiaron una mirada y se rieron.

-Nosotros somos de tercer año. Llevamos aquí bastante tiempo.

-Aún así, si te refieres a este curso, llegamos hace un par de días más o menos. -explicó Marcus.

Seguimos charlando durante toda la comida. Eran bastante simpáticos. Estuvimos hablando sobre lo que estudiábamos cada uno. Me enteré de que Sophia estudiaba Bellas Artes. No sé porqué pero me pegaba que estuviese estudiando eso. Karen y Marcus estudiaban Ingeniería Aeroespacial. Sencillamente, no lograba entender una sola palabra de lo que contaban sobre su carrera, pero lo intentaba. Y por último, Easton estudiaba Ciencias del Deporte. Por alguna extraña razón, me lo imaginaba más estudiando biología o algo así pero, a pesar de ello, no me extrañaba: estaba muy musculado.

Karen y Sophia se habían disculpado y se habían marchado a sus respectivas habitaciones para retocarse un poco el maquillaje antes de ir a la sala común, así que solo quedamos Easton, Marcus y yo. Los chicos me guiaron por los laberínticos pasillos hasta llegar a una terraza enorme en la que había una barbacoa, unas cuantas hamacas y varias sillas de plástico repartidas por el espacio. Aún era pronto, ya que el comedor no había cerrado todavía, así que sólo había un par de personas allí.

-¿No habéis puesto música? -se quejó Marcus, acercándose a unos chicos que estaban sentados en unas hamacas.

Easton se giró hacía mí, sonriente.

-Bueno, parece que el primer día no te ha ido tan mal, ¿no? -negué con la cabeza a la vez que sonreía ampliamente. -Genial.

Nos quedamos unos segundos mirando a nuestro alrededor. Empezaba a llegar gente con botellas de alcohol, refrescos, snacks, etc. Me sorprendió que todos se acercaban a hablar con Easton para preguntarle donde dejaban esto o aquello. Al parecer él era el que había organizado todo esto. Parecía un chico bastante popular.

-¿Conque en esto consiste tu trabajo de delegado, eh? -me mofé. El frunció levemente el ceño.

-¿A qué te refieres?

Me encogí de hombros.

-Organizar fiestas en la residencia, ir de puerta en puerta invitando a los nuevos, presentarle a gente para que no estén solos... La verdad es que te lo curras. -él rio con ganas.

-Algo así, pero no con todos me he sentado a cenar. -dijo justo antes de marcharse con Marcus y los chicos de las tumbonas.

Me sentí un poco confusa, pero antes de tener oportunidad de comerme el coco, llegaron Karen y Sophia.

-Parece que esto se va animando.

-Sí, cuando hemos llegado estaba casi vacio.

-¡Genial! Vamos a echarnos una copa. -propuso Sophia, a la vez que tiraba de mi mano y me acercaba a una barra improvisada que consistía en un tablón de madera colocado sobre dos sillas sobre las que estaban dispuestas las botellas de refresco y alcohol. -¿Qué bebes?

-¿Vodka? -dudé.

-Es de las mías. -dijo Karen sonriente. Le pasó dos vasos a Sophia y esta fue la encargada de echar las copas.

Fue más o menos una hora después cuando empezó la fiesta de verdad. La terraza ya estaba repleta de estudiantes, todos con un vaso de plástico en la mano y bailando al ritmo de la música que sonaba por los altavoces que había traído Karen. Nosotras estábamos sentados en las hamacas hablando y cantando alguna que otra canción conocida hasta que Easton quitó la música.

-¡Se acabó la fiesta! Vamos, todos a las habitaciones. -se escucharon quejas y bufidos. -Ya sabéis que si no Jenna se pondrá furiosa.

Todos empezaron a marcharse arrastrando los pies y quejándose aún así.

Easton se acercó a nosotras.

-Vamos a recoger esto y que empiece la verdadera fiesta. -nos dijo con esa sonrisa de revista que tenía.

-¿La verdadera fiesta?

-Ahora vamos al cuarto de Easton a continuar la fiesta. Solo nosotros. -me explicó Karen.

-Es la mejor parte porque es con alcohol gratis. -dijo Marcus, metiendo todas las botellas de alcohol y refrescos en una bolsa de plástico.

Me hizo gracia que lo dijese como si él hubiera pagado algo por el alcohol que habíamos estado bebiendo hasta ahora. Llevábamos bebiendo gratis toda la noche.

Recogimos un poco la terraza entre todos y nos fuimos a la habitación de Easton. Me sorprendió descubrir que vivía en mi mismo pasillo, a tan solo unas habitaciones más allá, en la habitación 3216. Easton sacó la llave de su cuarto y la abrió para nosotros.

-Adelante. -dijo haciendo una reverencia. Era un poco payaso, pero esa faceta suya me encantaba. Cerró la puerta tras nosotros y señaló su cama. -Sentaros dónde podáis.

Me senté a los pies de su cama, junto con Sophia y Marcus. Karen se sentó en la silla del escritorio, frente a nosotros. Easton tras coger cuatro tazas y pasarnos una a cada uno, se sento a mis pies, dándome la espalda. Me picaron las manos por las ganas de acariciarle su sedoso pelo rubio, pero me contuve.

-Sophia haz los honores.

Ella bufó, pero se puso a llenar las tazas de alcohol.

-¡Por nosotros! -exclamó Marcus, acercando su taza.

-¡Por nosotros! -exclamamos todos, esta vez, brindando.

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