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Historia
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Capítulo 1 : Estereotipos parte
Palabras:3032    |    Actualizado en:30/04/2022

ADVERTENCIA

A lo largo del libro se tocarán temas delicados o polémicos además de contener algunas escenas fuertes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Los capítulos con estas escenas tendrán una advertencia al inicio del mismo.

Se recomienda discreción.

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Estereotipos

Son la percepción exagerada, con pocos detalles y simplificada que se tiene sobre una persona o grupo de personas que comparten ciertas características.

Regularmente los estereotipos son basados en prejuicios que la sociedad establece según su ideología de modelo a seguir.

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Testimonios Reales

"En la televisión y en el cine los adolescentes siempre son representados de la misma forma, personajes estereotipados que abarcan únicamente a una pequeña porción de su población con los que casi nadie se identifica. Porque seamos sinceros, la mayoría de jóvenes que ven estas series y películas no son ni parecidos a sus personajes" — Anónimo.

"No me gusta cuando en las historias juveniles retratan a todos perfectos físicamente, y solo en algunos casos hay alguien acomplejado con su cuerpo. Cuando la verdad es que en la adolescencia todos tenemos nuestros problemas con nuestro cuerpo así sean mínimos" — Anónimo.

"Siempre tanto en el cine como en la televisión los adolescentes tienen una libertad extrema, ya son independientes, pocas veces necesitan de sus padres y parece que ya pueden hacerlo todo. No me siento muy identificado con esa realidad" — Anónimo.

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...

El mundo es una mierda.

Es lo primero que te dirá alguien cuando pase un mal día; dependiendo de las circunstancias obviamente, pero casi siempre al final del día le echamos la culpa al mundo, a la sociedad, a la vida...

La vida es tan injusta, dicen muchos. Y todos tienen sus motivos.

Vivimos en una época que me hace cuestionar si antes todo era mejor, me refiero a cuando nuestros padres nacieron. Quizás muchos no estén de acuerdo porque ahora existe el wifi y es probablemente de los mejores inventos que disfrutamos en nuestra época. Pero precisamente por eso es que siento que antes todo parecía más sencillo...aunque eso no significa que hoy en día todo sea un asco.

Aprecio mucho los avances sociales que ha habido entre nosotros, pero hay veces en las que pienso "¿Qué diablos? ¿En serio estamos en pleno siglo XXI y aún existen personas tan, tan de mente cerrada y discriminatorias?"

Mis padres son un ejemplo perfecto de ello, pero la diferencia con ellos es que ya son adultos y se criaron en otra época y puedo entenderlo hasta cierto punto. El problema está en aquellos jóvenes con mente de ancianos...

Hay tantas cosas de las que podría hablar que duraría horas y horas dando mi análisis sobre nuestra sociedad, el mundo, la vida y tantas cosas locas que sucedieron este último año, pero antes de todo eso, comencemos con mis padres.

Ellos, ellos son muy especiales...

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Era de noche así que como diariamente los humanos tenemos que comer tres veces al día, significa que venía la hora de la cena y tener un momento para compartir en familia y hablar entre nosotros. O mejor dicho el momento en que mis padres unían fuerzas para destruir en críticas a todo el mundo, y cuando digo todo el mundo...nadie se salva.

—¿Viste el trapo con agujeros que tenía Sandra por blusa? —dice mi madre fríamente como es habitual.

—Su esposo fue despedido de la constructora. Como se nota que están viviendo de la rapiña. - comenta mi padre luego de llevarse la comida a la boca con el tenedor.

Estábamos los tres sentados en el comedor. Mi madre a un extremo, mi padre en el otro y yo en medio de la mesa aguantando sus comentarios desagradables.

—Sabía que terminarían de esa forma, siempre lo supe, desde el primer momento en que los vi —dice mi madre llena de orgullo por su instinto.

—Que lastima por ellos —le sigue la corriente mi padre.

—Me pregunto quiénes serán los nuevos vecinos cuando ya no puedan pagar su casa. Espero que no sean unos pobretones igualmente —ella suelta una risa descarada y mi padre le sonríe divertido.

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Pues sí, digamos que son especiales...

Mi familia es de la alta sociedad como a mi madre le encanta decir. Mi padre es italiano, vino a este país desde joven y ha construido un imperio en la arquitectura. Mi madre en realidad solo corrió con suerte al conocerlo y convertirse en su esposa.

Juntos me tuvieron y aquí estoy. Una chica de 17 años común y corriente.

Me llamo Venecia Caruso y no crean que todo trata solo de mí.

Les presento a Viggo Boneta. Un chico de la misma edad que yo y con problemas mucho más grandes que padres criticones. Aunque su problema también está relacionado con sus padres.

Viggo es gay. Su sexualidad nunca fue un problema para él, pero sí lo sería para sus padres que por cierto son dueños de una iglesia. ¿increíble no?

Por cosas como estas es que la gente dice que la vida es injusta.

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Viggo se sienta en el mueble al lado de su madre que está viendo la televisión.

En la novela dos hombres están hablando muy cerca del rostro del otro hasta que su conversación termina en un beso inesperado para su madre.

—¡Oh, que asco! —dice ella arrugando la cara y restregándose los ojos bajo los lentes -...pero que mariquera.

Viggo la mira y baja la mirada, incómodo, luego vuelve a mirar la televisión admirando el beso entre esas dos personas que se aman sin herir a nadie. A pesar de que su madre veía totalmente lo contrario, sus pensamientos eran su mayor cómplice y confidente. Algo que jamás podía decirle en voz alta.

—¿No es horrible? —su madre le mira esperando a que concuerde.

Viggo asiente a unos segundos.

—Sí...que asco —menciona con una carga encima, sintiéndose fatal consigo mismo.

—Es una blasfemia. Que dios reprenda eso en el nombre del señor.

Viggo le asiente y regresa su mirada al televisor mientras se traga sus verdaderos pensamientos.

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Pobre Viggo. No me imagino lo que es estar en esa posición.

También tenemos a Libano. Misma edad y con serios problemas contra el mundo.

Él es la persona que ves en tu colegio y le pasas por al lado y ni cuenta te das. Podrás llamarlo el solitario, el asocial, pero la realidad es que es muy sociable y siempre tiene algo que comentar...claro que siempre que esté detrás de una computadora, protegiéndose en el anonimato.

Porque ese es su mayor secreto.

Es un troll de internet.

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Una chica con 567 seguidores en Instagram sube una selfie usando el filtro del perrito de Snapchat.

Líbano no tarda en darse cuenta y entra en la caja de comentarios.

"No es necesario que te pongas las orejas y el hocico para dejar en claro que eres una perra, no seas tan literal #selfieperra #ridicula #valorate"

Le da a publicar y en un segundo su comentario es visible para los demás y para la misma chica.

Libano sonríe victorioso y se queda a esperar las reacciones, pero al cabo de unos minutos llegan más comentarios que hablan sobre lo hermosa que quedó la foto y todos ignoran su comentario. Así que él enfurece y comienza a hacer que lo noten.

Escribió 16 comentarios seguidos, uno detrás de otro hablando sobre lo horrible que ella es y muchos otros insultos.

Entonces comenzaron a responderle los comentarios, todos la defendían a ella, pero ese era el objetivo, no importaba que no lo apoyarán. Ya los había molestado y se lo estaban tomando en serio cuando Líbano ya jugó con ellos un rato.

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Libano, nunca entendí por qué hacías lo que hacías, pero, en fin.

La siguiente es Vega, 16 años y una chica bastante tranquila que hizo cosas solo por la presión de sus amigas, cosas de las que se arrepiente y una...que le cambió la vida para siempre...

Y esto podría seguir, pero siento que la introducción se está haciendo muy larga, así que mejor vayamos al día en que todo comenzó.

Ese cuarto año de bachillerato que apenas comenzaba como cualquier otro curso, pero que, sin saber, se convertiría en el año escolar que lo cambiaría todo...y nada volvería a ser como antes para ninguno de nosotros.

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DRAMAAA

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Venecia

Después de que Nora me sirviera la comida y yo como es debido dejara el plato vacío, me levanté del comedor despidiéndome de ella.

—Hasta luego, Nora —dije tomando mi bolso y caminando hacia la puerta.

—Que tengas un buen día, corazón —le escucho desde la cocina.

Nora ha sido mi única amiga en esta enorme casa desde pequeña, la única en quien puedo confiar realmente aquí y con quien puedo hablar de cosas que con mis padres no, y no solamente porque siempre estén ausentes sino porque tampoco me entenderían por sus cabezas tan cerradas.

Salí para subirme al auto y al cabo de unos minutos ya había llegado a la escuela. Me dejaron en la entrada como siempre y subí las escaleras hacia el interior en donde ya podías sentir el refrescante frío de los pasillos. Al atravesar las puertas se apreciaba un amplio espacio con el logo del colegio en el suelo, dos escaleras en los lados laterales y al seguir derecho el pasillo principal que lleva a una bifurcación con dos corredores. Yo giraba a la derecha y continuaba tres aulas más hasta llegar a mi salón, la sección "D"

Apenas al entrar noté a mis amigos sentados sobre las mesas charlando. Eliana al verme me saluda de inmediato.

—¡Amor! —alza las manos hacia mí en señal de abrazo.

—Hola, corazón —dejo el bolso en mi puesto y voy a abrazarla fuertemente.

Eliana y yo somos mejores amigas desde el preescolar y desde entonces lo seguimos siendo y nada podrá cambiar eso.

Ahí también estaban Howard, Mauricio, Ailyn y Julia. Nuestro grupo de amigos desde el primer año, hemos estado juntos en las buenas, en las malas y en las peores.

—Hola, chicos —les saludo.

—Ya era hora de que llegaras, ven. —dice el fastidioso de Mauricio.

—Te he dicho que no me llames así.

—¿Y entonces cómo? No hay forma de abreviar tu nombre...¿Cia? —arca una ceja dudoso.

—Puedes llamarme Venecia, gracias —le hago una falsa sonrisa.

—Todo tiene que resumirlo porque su lengua está muy cansada de besarse con aquella chica —menciona, Howard.

—¿Qué te pasa? —Mauricio lo mira frunciendo el ceño.

—Ay, chicos, ¿en serio? —Julia sube la mirada del celular.

—Sabía que tenías algo con Nati, que asqueroso —dice Ailyn moviendo la cabeza en señal de desaprobación.

—¡Que yo no tengo nada con ella! —Mauricio sube la voz alterado mientras Eliana y yo conteníamos la risa— Tú estás celoso de que tu nombre no se pueda abreviar como el mío —le dice a Howard. - ¿Cómo sería?... ¿Ward?¿How?. Además, son unas hipócritas ustedes —se dirige a Julia y Ailyn—. Se han besado con tipos horribles y nosotros no les hemos dicho nada —agita las manos hacia arriba exagerando.

—Yo de eso no sé, pero ya sabrás mucho tú sobre besar gente fea —dice Ailyn y se baja de la mesa para ir a su puesto.

Ailyn sigue mirándolo con reprobación y entonces le pregunta:

—¿Es verdad que su boca huele a drenaje como dicen?

— ¡¿Qué carajos?!, ¡Yo no la he besado! —sigue gritando histérico.

—Pero a otras horrendas sí, ¿verdad?

Mauricio voltea los ojos y deja el tema.

Eliana y yo nos estábamos muriendo de la risa, no parábamos de reír a carcajadas.

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Recuerdo esos días...

Los extraño tanto.

Pasa muy seguido que cuando unos ríen otros sufren...a veces personas que están más cerca de lo que creemos.

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Azul

Estaba entrando en una crisis.

—¡Tú no puedes dejarme, llevo meses invertidos en esta relación! —le grito al teléfono.

—Ese es tu problema, Azul. Tú y yo no éramos nada serio —se atreve a decirme el muy imbécil a través de la línea.

—¡¿Que no éramos nada serio?! ¡¿Me estás jodiendo verdad?! Tenemos cuatro meses, Luis ¡Cuatro putos meses! ¿Y me vas a decir que no era nada serio? —estaba histérica, estaba enojada, no podía creer que me hiciera eso.

—Que yo recuerde en ningún momento te llamé mi novia. Así que solo estábamos saliendo y duró mucho. Lo siento, azul, pero no te debo explicaciones de nada. Quizás me excedí ilusionándote dejando que me regalaras cosas y yo por haber hecho lo mismo.

Estaba llorando, maldición, las lágrimas me salían con velocidad.

—Eres una mierda, Luis, ojalá te pudras —colgué la llamada.

No podía seguir confrontado a ese imbécil.

Me recosté de la pared, incline la cabeza para atrás y me deslice lentamente hasta el piso mientras cerraba los ojos llenos de lágrimas. No quería llorar por alguien como él, pero no podía evitarlo... realmente pensé que él... me quería.

Que tonta fui. Soy una estúpida.

Unos cuantos alumnos pasaban por el pasillo y no quería que nadie me viera así, por lo que me levanté y seque mis lágrimas disimulando. Los chismes aquí corren más que la luz.

Me dirigí al salón y me senté en mi puesto tratando de no romperme frente a los demás, pero escuchaba sus risas. Miré a Venecia y a su grupito, siempre tan graciosos...ojalá yo pudiera tener unos amigos iguales, pero en vez de eso tengo a puras víboras chupa sangre, falsas y sedientas de chisme que fingen ser mis amigas y yo que me hago la estúpida para seguirles el juego. En eso vino una.

—Azul, ¿Cómo estás? —dice de paso cuando entonces me mira mejor y lo nota— Oye, ¿estás llorando? ¿Qué pasó? —de inmediato se interesó y se sentó a mi lado.

—Nada, no es nada —voltee la mirada hacia el lado contrario pero mis ojos rojos eran evidentes y Elaiza es muy insistente.

—Amiga sabes que puedes contar conmigo para lo que sea —puras mentiras obvio— Es por Luis, ¿verdad? —la maldita tiene talento.

No dije nada, solo seguí con la mirada fija al otro lado, pero eso le dio una respuesta.

—¡Oh, Azul! Como lo siento mucho —pone su mano en mi hombro como gesto de consolación— hacían linda pareja.

Gracias por echar alcohol en la herida, gracias.

Una lágrima traicionera escapó, por suerte seguía con la cabeza volteada y no lo pudo notar.

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Azul solo era una chica que quería ser amada, y al cansarse de tantas decepciones acabó como acabó.

Su padre iba y venía, nunca se quedaba mucho. Su madre es ama de casa por lo que estaba con ella todos los días. Azul acababa de cumplir los 17 para ese momento, así que quizás el cambio de edad también tuvo algo que ver con todas las decisiones que tomó después.

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Artemis

De acuerdo, es la segunda semana. Apenas me estoy integrando, aunque no he hecho ningún amigo todavía, hay bastante tiempo, las clases acaban de empezar, no es para preocuparse ¿verdad?, ¡¿verdad?!

Mi mayor miedo al momento de cambiarme de escuela era el de hacer amigos en un lugar totalmente nuevo. El solo hecho de empezar mis relaciones sociales desde cero era lo que me aterraba, porque yo no sé cómo hacer amigos. Los que tenía no sé cómo pasó y ahora tenía que volver a repetir el proceso y no sabía si era capaz de lograrlo.

Entré al colegio que por cierto era imponente y hermoso por fuera, todavía no me acostumbraba a estudiar en un lugar como éste a diferencia de mi anterior escuela. Pasé al salón lleno de mis nuevos compañeros a los cuales todavía no conocía. Había hablado muy poco con algunos y eso era todo, a unos solo para pedirles algo prestado y esas eran las únicas palabras que cruzábamos. Quería que eso cambiara, pero era difícil integrarse a un grupo donde todos se conocen y ya tienen sus amigos, quizás no había espacio para una más.

Me senté en mi puesto correspondiente y al rato llegó el primer profesor dando la clase. Luego de eso y las siguientes materias vino la hora del recreo, probablemente el peor momento de todos, ya que al no tener amigos la única opción que te queda es quedarte sola por esa media hora. Y entonces vi a un grupo de amigos que se sentó cerca de mí, tuve la sensación de que me invitarían a ir con ellos, pero eso no pasó.

Me levanté y me fui de allí. Al seguir divagando fue cuando una voz conocida me llamó y no precisamente por mi nombre sino por la etiqueta que tendré pegada unas semanas más.

—¡Chica nueva! —al girarme veo que se trata de un chico de mi salón—¿quieres sentarte con nosotros?

No pensé nunca que me lo fueran a pedir en serio. Acepté, aunque se tratara de un narcotraficante y sus amigos sicarios.

Me senté con ellos en su grupo de cuatro.

—Soy Diangel —me extendió la mano muy amablemente.

—Artemis —probablemente sonreí como una idiota sin darme cuenta.

—Vimos que no tenías a donde ir así que te acogimos —dice una chica de pelo rojizo— Me llamo Brooklyn, pero puedes llamarme simplemente Brook.

—Ok, Brook.

—Él es Santiago y él, Jorge —los presenta a cada uno. Ambos me sonríen y me extienden la mano.

Me alegraba mucho que hubiera personas que se fijaron en mí.

Muy pronto todos comenzaron a hacer las preguntas comunes: ¿de dónde vienes? ¿por qué te mudaste? La verdad, yo no me mudé, solo cambié de escuela.

Me di cuenta de que son un grupo bastante agradable, me cayeron muy bien todos, quizás podrían ser mis nuevos amigos…

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Ay, Artemis, Artemis.

Las vueltas desenfrenadas que da la vida… pronto me entenderán.

Artemis tiene 17, se cambió a Las Estepas para un nuevo inicio. Desde el momento en que llegó nadie la notó hasta que los días pasaron y yo me llevaría una gran sorpresa.

Podría quedarme aquí a contar de tajo todas las cosas que te tumbarían la mandíbula al piso, pero arruinaría la historia, así que deberás conformarte con los pequeños spoilers que soltaré de a poco. Todavía falta mucho por descubrir

Este es solo el inicio…

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