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La sumisa vainilla
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Capítulo 1 La sumisa emprendedora
1477    |    09/08/2022

Mi nombre de pila es Camila Gonzales, pero todos me conocen como Maddie, que es como mi Amo me había nombrado al darme mi collar de propiedad.

Sí, soy una sumisa en propiedad lo cual significa que tanto mi cuerpo como mi alma les pertenecen a mi amo Belcebú, claro que, como podrán suponer, ese tampoco es su nombre real, su nombre de pila es Antonio Suarez, pero la verdad es que una vez que uno empieza a vivir de lleno en el mundillo, tu nick empieza a ser tu nombre social, todos o, al menos la mayoría, de la gente que conoces te llama así, te acostumbras tanto a el que incluso se te hace raro que te llamen por el nombre que aparece en tu cédula de identidad, más de una vez me había pasado que cuando me llaman para hacer un tramite, ir al doctor o cualquiera de esas cosas mundanas, me demoro unos minutos en reaccionar, como si olvidara mi verdadero nombre, algo así como “cierto, yo soy camila”.

Como sea, llevo con mi amo 3 años de relación y hace 1 y medio que me dio mi collar de propiedad, cumplió muy bien el protocolo, primero fue el de consideración, 2 meses después el de entrenamiento y el día de mi cumpleaños, cuando ya llevábamos 18 meses de relación me tomó como suya definitivamente. Para quienes aún no lo saben, el collar de consideración se considera un símbolo de que ambos tienen la intención de llevar una relación seria, se podría decir que es como “andar” con alguien, el collar de entrenamiento se considera como un símbolo de una relación formal, el equivalente vainilla de un pololeo o, aún más un anillo de compromiso como novios, por último el collar de propiedad es un simbolismo similar al de las argollas de matrimonio, solo que (a mi parecer) es aún más intenso. Nunca olvidaré ese día, así como una novia nunca olvida el día de su boda.

*flash Back*

Estaba en mi fiesta de cumpleaños número 30, mi Amo y todos mis amigos estaban ahí, todos pertenecían al mundillo, Dominantes, sumisas y switch, claro que en el día a día éramos casi como cualquier otra persona.

-Cami, ven aquí- dijo mi Amo en medio de la celebración, señalando el piso frente a él, lo cual yo sabía muy bien lo que significaba, me quería de rodillas en el lugar señalado.

-si Amo- respondí al instante y me arrodillé frente a él con la mirada baja.

-hoy estamos celebrando el día en que naciste, hoy eres una mujer fuerte, hermosa y entregada, por eso quiero hoy tomarte como mi propiedad definitivamente- Dijo y sacó un collar de acero con una argolla al frente, tenía una grabación que no alcanzaba a leer desde mi posición… ¿Aceptas someterte a mi una vez más?

-Claro que sí Amo, soy suya hoy y siempre- respondí, él sonrió complacido.

-Entonces hoy olvidarás tu nombre y renacerás como maddie, mi sumisa, mi propiedad, mi tesoro más preciado- dijo, me puso el collar ajustándolo a mi cuello y lo selló con llave, luego se colgó la llave al cuello con una larga cadena.

-muchas gracias mi Amo- dije inclinándome en posición humilde.

-Ya puedes levantarte maddie.

Lo miré como si fuera una obra de arte, la cosa más perfecta creada en el mundo, o incluso algo similar a un semidios, algo muy superior, lejos de los parámetros mortales.

-¿Me permite abrazarlo?

-Claro que sí perrita Mía.

Con su autorización me lancé sobre él y lo rodee con mis brazos, creo que nunca me había sentido más feliz en toda mi vida. Luego sellamos nuestro pacto con un apasionado beso.

*Fin del flash back*

Claro que ser sumisa no es lo único en mi vida, Soy Chef de cocina internacional de profesión, también tengo una especialización en banquetearía y hace 5 años que tengo un pub restorán con temática BDSM, aunque no puedo negar que el camino para llegar a lograr todo eso no fue nada fácil, tuve que hacer muchas cosas de las que no me enorgullezco, sí, fue difícil sacarlo a flote por mi misma, no había nadie que me apoyara, pero valió la pena, con el tiempo se fue haciendo muy popular en la comunidad, por ende yo también pasé a formar parte del “Jet set” del mundillo, todos me conocían y hablaban cosas lindas sobre mi, bueno, casi todos, pues no faltaban los envidiosos

mala leche. Pero la realidad era que incluso en comunidades BDSM de otros países que venían a conocer mi propuesta con curiosidad y entusiasmo.

Fue en mi propio local que conocí a mi Amo, venía todas las noches sin falta y siempre intentaba hacerme conversa.

-sácame de una duda- me dijo un día.

-Dígame

-¿Cuál es tu rol?

-Vaya… y yo que pensé que era tan obvia- contesté irónicamente.

-bueno, si te juzgará solo por como eres conmigo diría que eres sumisa, pero como veo cómo manejas este increíble lugar cada día, pareces bastante Dominante.

Tuve que aguantarme las ganas de reírme, eso sonaba tan ridículo para mi. Yo Dominante… si, claro, quizás en un millón de años, en otra vida, otro planeta y otra dimensión.

-soy sumisa Señor, le aseguro que no tengo nada de Dominante, solo hago lo que tengo que hacer para mantener mi negocio en pie- contesté seriamente.

-¿Te gustaría ser mi sumisa? -dijo en cuanto terminé de hablar.

Entonces si que no pude resistir la risa y lancé una gran carcajada, él frunció el ceño.

-¿te parece que estoy bromeando?- dijo con el ceño fruncido y voz sería.

-No, disculpe, disculpe… es que… es solo que no entiendo como quiere que sea suya, Ud no me conoce, solo hemos hablado unas cuantas veces, pero le aseguro que no está ni cerca de conocerme… solo ve lo que yo quiero que vea, la careta que debo usar para sobrevivir en este mundo.

-Creo que se lo suficiente como para saber que te quiero mía.

-Disfrute su cena, Señor- Respondí de manera extremadamente formal, di media vuelta y volví a la cocina.

La verdad que él también me había atraído desde el principio, pero los tiempos en que me entregaba al primero que me decía algo lindo habían quedado atrás, ya había tenido demasiadas malas experiencias por precipitarme en empezar las cosas y no quería salir lastimada una vez más.

Desde ese día empezó a ir aún más seguido, siempre se quedaba hasta el cierre y me entregaba algún regalito antes de que me fuera, flores, chocolates, utensilios de cocina profesional, lencería, accesorios, joyas… pero un día llegó con algo que ya fue demasiado, era un tour por Europa de 2 semanas, para dos personas, todo incluido y la fecha estaba abierta.

-Mi idea es que vayamos juntos, pero si no quieres ir conmigo siempre puedes invitar a una amiga o quien tu quieras- dijo.

-Gracias, pero no puedo aceptarlo- respondí con voz seria.

-Claro que puedes, es tuyo… -dijo poniendo los documentos del viaje en mis manos.

-¡que no! -Grité y le pegué la carpeta al pecho.

-¿Quiere estar conmigo? Bien, sedúzcame todo lo que quiera, convénzame de que Ud es el mejor Amo para mi… pero si solo intenta comprarme con regalos, ese no es el modo, la entrega de una sumisa no se compra…- dije ofendida.

-yo… lo sé- dijo algo atónito con mi respuesta- y me disculpo si te ofendí, nunca fue mi intención intentar comprarte, solo que ya no sé que hacer para que veas lo mucho que me interesas… ¿o acaso crees que me rebajaría a perseguirte cada noche sin falta si no fuera así?.

En eso tenía un punto, nunca había visto un dominante que insistiera tanto y tan evidentemente con una sumisa. La mayoría era tipo “yo soy el macho Alfa, un dios del olimpo, tienes mucha suerte de que me haya fijado en una simple mortal como tu, pero debes demostrar que eres digna de mi”

-mañana me tomaré libre… si quiere podemos salir a alguna parte- Cedí finalmente, él sonrió.

-Eso me gustaría mucho, ¿te paso a buscar?

-no sabe donde vivo

-si me dices lo sabré- dijo, yo sonreí, saqué una de mis tarjetas de presentación de mi billetera y escribí mi dirección al reverso.

Al otro día me pasó a buscar a la hora de almuerzo, comimos en restaurantes muy finos, paseamos por parques, fuimos al cine, lo pasamos muy bien, logró que me relajará y le mostrará quien era realmente (lo cual muy poca gente había logrado) me sorprendió que no saliera corriendo al darse cuenta que no era la sumisa perfecta que aparentaba y deseaba ser, así que al final del día lo invité a entrar a mi casa, nos tomamos un café y antes de que se fuera, fui yo quien le pidió ser su sumisa.

            
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