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Historia
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Amor de App
Autor: Sandy Co
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Capítulo 1 Intro
Palabras:1026    |    Actualizado en:24/11/2022

Título original: Amor de App

Reservados todos los derechos. Queda prohibido copiar, reproducir, distribuir, publicar, transmitir, difundir, en cualquier modo explotar cualquier parte de esta obra literaria sin la autorización previa por escrito del autor o de los titulares correspondientes. Sin embargo, usted podrá disfrutar del material, sujeto al uso exclusivamente personal y no comercial, limitado a su lectura en las aplicaciones designadas por Manobook.

Ⓒ 2022 by Sandy Co.

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Prólogo

Ser normal, está siendo difícil, solo quiero una pareja y de congeniar una familia propia, al parecer en estas épocas no todo mundo tiene responsabilidad afectiva, si efectivamente, yo también tenía esa cara cuando alguien me dijo eso, tuve que ir a mi celular para buscar a qué se referían, pues resulta que ya le han dado nombres rimbombantes a lo que nosotros a la antigüita le diríamos “amar bonito”.

Por mis constantes fracasos amorosos, he tenido que recurrir a una aplicación para buscarme una cita, este método no me convencía al principio, primero parece un menú en el que puedes elegir, nada más alejado de la realidad, parecen tan asequibles que se le va lo interesante y la gente ya no hace el mínimo esfuerzo por genuinamente conocerte, ahora hasta té “ghostean”, si, otra palabra acondicionada a estas nuevas modalidades.

Considero que esto de buscar en una aplicación será mi último intento, para buscar una pareja.

-1.68 cm. -Formación Profesional

-Agnóstica -Bebedora social

-Soltera -Capricornio

-Sin Hijos -Busca relación

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Intro

Mentiras blancas o las que no lo son tanto, todas llevan al mismo camino, cuando alguien las descubre.

Las inseguridades y los presentimientos, los odio, ¿por qué siempre deben ser acertados? No, no es mi sentido arácnido. Por ¡Dios! Como debe divertirse.

Estaba emocionada como siempre, ese es el efecto que este hombre tiene en mí, tan solo el cumplido que me había hecho sobre mi apariencia, me aseguraba que realmente me deseaba.

A lado de él siempre me siento un poco fuera de lugar, sé que es observado y que es acreedor de las miradas femeninas, es inevitable, por ello me esmero en mi arreglo a la hora de tener una cita con él.

Hoy no era la excepción, luego de salir del baño, fui pensando en su propuesta de pasar la noche con él, aunque era entre semana ya lo hemos hecho, ya hasta tengo un cambio de ropa en el auto, previendo un posible encuentro.

Antes de entrar a la sala del museo me detuve a ayudar a recoger un montón de panfletos que se le cayeron a una joven, cuando logramos juntarlos todos, fui a la sala. Mis ojos y mis oídos me debían estar fallando. Daniel estaba de espaldas.

— ¿¡Marco Añorve!? ¡Oh querido! ¿Eres tú?, creí que me estaba confundiendo — una señora le dijo. Por un momento me quedé procesando lo que había escuchado, vi como Daniel miro a todos lados, en automático me oculte detrás de la pared, para escuchar su corto intercambio.

Cuando fue suficiente, regresé a toda prisa al baño, empecé a pasearme de un lado a otro intentando digerir la información, me detuve frente a un lavabo, me sujeté al mueble, pues sentí que me iba a dar un ataque de pánico, nunca los he sufrido, pero justo ahora sentía que el aire me abandonaba y solo ese bendito lavabo me servía para anclarme.

Una señora me dijo que no me veía nada bien, ofreció llamar a alguien, fue cuando desperté de mi trance y comencé a inhalar bocanadas grandes de aire, mientras la amable señora pasaba su mano por mi espalda una y otra vez.

Le agradecí a la mujer su intervención, le aseguré que ya me encontraba mejor, aunque no era cierto del todo, me armé de valor, marché hasta la sala, quise preguntarle de inmediato qué había pasado.

Pero mi yo cobarde afloro, de ser cierto, esto era la forma más fácil y rápida de decirle adiós a mi pequeña aventura.

Mientras observábamos la exposición, un soliloquio interno se formulaba en mi cabeza, de forma rápida intente evaluar la situación, por supuesto que Daniel notó mi distracción, yo se lo atribuí a un malestar.

Con lo acontecido, no me creí capaz de poder darle una solución a lo que escuche, ¿confrontarlo?, no me pareció la mejor opción.

Daniel, ese no era su nombre, nunca corrigió a aquella dama y el otro nombre se me hacía conocido, su apellido, sobre todo, Grupo Añorve donde Daniel dijo trabajar, ¡aah!, que lío.

Necesitaba pensar, las tribulaciones de mis emociones y pensamientos me llevarían a actuar de forma que luego seguramente me arrepentiría, nunca está uno conforme con su actuar, tal vez luego me recrimine el no plantarle unas bofetadas por el épico engaño.

Ante mi aparente indisposición de seguir con nuestra velada, él me propuso dejarlo para otro momento, me llevo a mi departamento, quiso ser amable ofreciéndome su asistencia, pues quería que viera un doctor, cosa que rechace rotundamente, alegue que con una pastilla se pasaría.

En mi departamento no pude más que quedarme como perdida, me tendí en mi cama y con la luz apagada me deje llevar por mis pensamientos y los miles de explicaciones que le busque a lo ocurrido; estaba molesta, decepcionada, triste, y a punto de las lágrimas que una y otra vez me trague, el nudo en mi garganta crecía, pero de ninguna forma quería derramar lágrimas.

Me culpé por ser yo quien pase por alto mi buen juicio y mi auto preservación, por querer experimentar salir con el hombre guapo, ahora tenía una idea de todo el bodrio que se inventó.

Esa noche no concilie el sueño, tal vez hubiera sido preferible llorar como Magdalena, para desahogar el cúmulo de emociones y que el agotamiento me permitiera cerrar los ojos, aunque fueran unas pocas horas. Mi cerebro formuló incontables historias y excusas. Traicionero corazón era el que se estaba aprovechando para influenciar a mi cerebro para procurarle una salida a este canalla.

¿Cómo llegue a esta catástrofe? Quizá sea necesario retroceder un poco para ver en dónde metí la pata.

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