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Historia
Aventura con el Doctor.

Aventura con el Doctor.

Autor: Lily Arzola
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Capítulo 1 Capitulo 1

Palabras:2686    |    Actualizado en: 06/12/2022

1

ra poder olvidarlo. El clima era horrible, mientra

tán de arriba a abajo y nadie se queda quieto, mientras qué hay tan

do Bunbury, un pueblo donde nunca pasa nada de nada. Así que

cogiera desde la estación de autobuses, pero a pesar de estar sola, aun así, estoy feliz d

una locura, tal vez porque todos trabajan y siempre están atareados. Pague 3,5 libras al alojarme en un hot

edad, mientras que toda la noche estuve abrazando mi cartera con fuerza,

la mañana siguiente me d

las elegidas para venir a Londres. Aunque tengo que ser sincera, no fui la mejor estudiante de mi generación, ni tampoco fui la más perspic

de optimismo, así que

ro, así que sabía que tendría que esperar hasta

e una locura por mañana, ya que todos van al trabajo. Tenía que llegar a las siete de la mañana, ni un mi

de Londres, todo era de lujo y la tecnología era bastante impresionante. Y como esperaba, la sala

as bajo sus ojos, qué está trabajando en la re

mujer parece estar agonizando de cansancio.–Busco a la enfermera Ross.–Dije con ánimos, l

icando una goma de mascar. Después solo me señal

feliz puesto que ya había llegado a mi nueva vida. Estaba llena de ilusiones y sueños que quería realizar en esta nueva vida, q

ándome ver a miles de enfermeras caminando de un lado a otro con pequeños carr

, en donde descansan las enfermeras, mientras intento

ta mi pregunta. Después me doy cuenta, que delante mío pasa una chica rubia y d

u atención mientras el

ojos azules son tan cálidos y pi

s.–Ahora yo sonrío al est

mí llegada a Londres.–Tú debes ser la nueva interna, ¿Jane? Si no me e

ientras sonrió al saber que mi nombre ya

as de sangre a la habitaciones 304 y 305? Tenemos el tiempo contado.–Ella me revisa el uniforme, mientras me esta hablando.–Buena presentac

on torpeza, pero ella me detiene antes de que

muestrarios. Así que torpemente tome mi car

ueba de sangre, camino a la habitación 304. Ya en el lugar, me encuentro con u

, ya que eso es lo que tienes que hacer siempre al entrar a una habitación.– Te sacare sangre.–El

ientras que se de antemano que la mayor parte de los pacientes se ponen nerviosos cuando ven una aguja, pero ella est

nos golpecitos en la zona del antebrazo donde está la vena cefálica. Y

n su brazo. Después aprieto de está un poco, pero

una vez, haciendo que la ni

rando en pánico.–¡Sácala, tonta!–Me grita una vez má

lla por su parte, lo toma y se frota el brazo.–¿Tú eres enfermera?–Me pre

parece que es ruda a pesar de que se ve

edad lo había hecho. Yo estaba sorprendida, porque incluso ninguna persona mayo

pasa

alto, de rasgos finos, pelo rizado y vestido completamente de azul.–Hola Liza.–Dijo

él joven hombre. Yo solo frunzo el ceño, viendo su

a Liza enfadada, pero sabía que y

respuesta, pero la niña

ciendo indefensa, pero claramente ella podía defende

o hecho. Después con lentitud, alzo mi mirada y puedo ver que el

on.–Yo lo miro con una sonrisa, puesto

eando la cabeza luci

dome.–Si no ella no podrá sacarte sangre.–Él toma la aguja y la introduce en su brazo

ntras la tapa con una sábana blanca. La niña soñada,

tre las patas, salgo de l

mientras camina a mi lado.–Era mi trabajo saca

onríe amablemente.–Yo estoy aquí

lo se mofa de mi pregunta,

me da ventaja con él. Mi respuesta a ese gran error, es porque estaba usando un uniforme azul, que se me hizo parecido a a

to miento leo su nombre en su uniforme, mientras miro un

que su nariz respingada hacía la diferencia, haciéndolo ver aún más atractivo.–Me tengo que ir, pero dime si quieres q

í que algo distraída volteo y me doy cue

onces él no es mi jefe, ¡genial! Mi pecho se inflama por lo que acaba de pasar, así

tiene mucha experiencia. De inmediato deduzco que será un hombre grande, ya que en la

stra hacia la sala de enfermeras. –Arregla tu cabello. –Ella pasa sus manos por mi cabello, tratando

ios, traje perfecto, bata demasiado blanca, nariz respingada, ojos q

todas las enfermera

entras el pasa a su lado,

rasposa, mientras ya me siento ame

hombre. Yo muy nerviosa muerdo mi labio inferior, mientras estoy enfrente de su presenci

uspiro de cansancio, mientras que aunque ti

por mí mientras claramente no estab

ndida mientras miro a

o la universidad Peyton te mando aquí.–El d

lo de catálogo. Por lo que veo al pasar, él tiene un alto puesto en este hospital, todos lo saludan y él cómodamente no saluda a nadie, solo cami

que estaba al final de un corredor. Él me deja pasar primero, pero aún es

los lee sin mirarme ni una sola vez. Yo me siento en el asiento del frente, pero siendo since

s pensamientos, ya qué lo dijo de la nada, ya que

solo quería poner mi mano sobre mi frente, diciéndole: "Sí, señor" Él solo s

o te irás y no trabajarás nunca en este hospital.–Me

mientras pronuncio con miedo que haré todo lo posibl

zarse, sino que tengo que hacerlo perfecto.– No hay opción señorit

ón. Yo lo miro atentamente, mientras nuestros ojos se entrelazan.

do de que me haga alg

abriéndola para mí. Al fin y al cabo, me demuestra q

rande oficina, otras enfermeras se le acercan con una bata azul para él. Él con prisa se la pone.–¿Ya está mi pacient

era de pelo rubio, mientras ella tambi

on firmeza, para detener

hice mal? M

a que estoy, siguiéndole el paso sin saber que hacer.–¡No quiero a otra

con mucho respeto, a pesar de q

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