Instalar APP HOT

A Chu

6 Libros Publicados

Libros y Cuentos de A Chu

Un Matrimonio Sin Alma

Un Matrimonio Sin Alma

5.0

Mi teléfono sonó, rompiendo el silencio gélido de la sala de espera del hospital. El nombre de mi esposa, Elena, brillaba en la pantalla, pero no era ella; era yo quien acababa de intentar contactarla por décima vez. Finalmente, Elena contestó, su voz, acompañada por el ruido de una fiesta, sonaba molesta: "¿Qué quieres, Ricardo? Te dije que no me molestaras, hoy es mi cumpleaños." Le informé, con la voz quebrada, del grave accidente que habían sufrido sus padres, quienes viajaban en el coche que le regalé. Ella no solo se rio, sino que se burló de mí, acusándome de inventar todo para impedirle viajar. "Estás patético, ya estoy en el aeropuerto", espetó con indiferencia, e incluso me exigió que firmara por ella la autorización para la cirugía que sus padres necesitaban urgentemente. Se atrevió a decir: "Para eso eres el yerno perfecto, ¿no?" Después de confesarle que no podía firmar porque no estábamos legalmente casados, me colgó. Minutos después, volvía a llamarle, pero ella solo gritaba que la dejara en paz y que ya estaba en el avión. Me sentí completamente impotente, una cruel ironía considerando todo el dinero y el poder que tenía. Escuché que el médico nos daba la terrible noticia: "No lo lograron". Miré las puertas de quirófano en las que había estado concentrado todo el tiempo y en las que mi vida se había desvanecido. En el funeral de mis suegros, no podía entender cómo ella podía ser tan egoísta. "¿Es que no lo sabía?" se preguntaban todos, susurrando, mezclando lástima y desprecio por mí. Me sentí humillado mientras ella se iba con Sebastián. Lo había soportado todo por amor, o por lo que creía que era amor. ¡Qué idiota había sido! La rabia, fría y afilada, comenzó a reemplazar el vacío. Fue entonces cuando la vi en la playa con su amante, Sebastian Rojas, con el coche que le regalé de fondo en la foto, el mismo que ahora era un amasijo de hierros. En ese momento, no sentí nada. Me di la vuelta y me fui, sin mirar atrás. ¡Este era el final!

Leer ahora
Un Amor Más Que Sangre

Un Amor Más Que Sangre

5.0

Morí aplastada bajo el sol, con el cuerpo destrozado por una explosión. Mi suegra, la mujer que me crió como a una hija, murió conmigo. Todo por culpa de Ricardo, mi esposo y un cobarde que nos abandonó, y de Brenda, su amante maliciosa. Ese fue el fin de mi vida anterior. Pero ahora estoy de vuelta. El mismo sol calcinante, el mismo campo polvoriento y la misma escena de pesadilla. Mi suegra, Elena, pálida como un fantasma, tiene un pie plantado firmemente en el suelo. Bajo su zapato gastado, una mina terrestre espera en silencio. El ligero "clic" que hizo al pisarla todavía resuena en mis oídos. «Sofía, hija… llama a Ricardo», suplica Elena con voz temblorosa, llena de pánico. En mi vida pasada, le rogué, le supliqué por teléfono. Su respuesta fue fría, llena de desprecio. Dijo que era un drama, que estábamos exagerando. Se negó a venir. Y por su culpa, morimos. «No», digo con una firmeza que me sorprende a mí misma. «A ese hombre no le voy a llamar». Elena me mira confundida, el miedo luchando contra la sorpresa. «¡No lo hará, mamá! ¡No le importamos!». El recuerdo amargo de Ricardo yéndose de la casa con Brenda, sin mirar atrás, sin una palabra para la madre que lo crió o para la esposa que lo había apoyado, flota entre nosotras. Los vecinos empiezan a arremolinarse a una distancia prudente, susurran entre ellos. «Pobrecita doña Elena». «¿Y el hijo? ¿Dónde está el bueno para nada de Ricardo?». «Dicen que anda con esa mujer rica, la tal Brenda. Se olvidó de su madre». Las palabras son como avispas zumbando a mi alrededor, pero no me afectan. Solo tengo ojos para la mina y para la mujer que está parada sobre ella. Esto no es un sueño. No es un recuerdo. He renacido. He vuelto al día de nuestra muerte. Una extraña calma se asienta sobre mí. El pánico inicial se disuelve, reemplazado por una resolución fría como el acero. Si el destino me ha dado una segunda oportunidad, no la desperdiciaré. No cometeré los mismos errores. Esta vez, Ricardo no decidirá nuestro destino. Yo lo haré.

Leer ahora
Promesa Rota, Vida Nueva

Promesa Rota, Vida Nueva

5.0

El aire en el restaurante de lujo se sentía tan pesado como la losa que acababa de caer sobre mi corazón. Ricardo, el hombre con el que me casaría en un mes, me miraba con una exigencia fría, pidiéndome que le donara un riñón a Elena, su 'hermana', que supuestamente se estaba muriendo. Resultó que los análisis "pre-boda" que me había insistido en hacer la semana pasada eran solo para confirmar mi compatibilidad, no para nuestra salud futura. Me veía como una solución a un problema, no como su prometida. Pero lo más cruel no fue la demanda de un órgano, ni la manip manipulación; fue la vil mentira que descubrí cuando mi teléfono sonó esa noche. Una enfermera amiga de mi prima me reveló la verdad: Elena no necesitaba un riñón, sino un trasplante de médula ósea. ¡Era leucemia, no insuficiencia renal! De repente, él no solo me estaba usando, ¡me estaba engañando de la forma más vil e imperdonable para un fin tan oscuro! ¿Cómo podía haber sido tan ciega? ¿Cómo alguien que decía amarme podía manipularme de esa manera? ¿Quién eres realmente, Ricardo? ¿Y qué otras mentiras me has ocultado? La rabia fría y lúcida reemplazó el dolor. Se acabó. Borré todas nuestras fotos, publiqué que la boda estaba cancelada y justo en ese instante, el teléfono volvió a sonar. Era Mateo, mi amigo de la infancia, y lo que me dijo a continuación cambió mi vida para siempre.

Leer ahora
Ya No Era La Novia Abandonada

Ya No Era La Novia Abandonada

5.0

El evento "Aura de Moda" era la cumbre de mi éxito, mi marca "Renacer" brillaba como patrocinador principal, y mis diseños eran la envidia de todos. Pero entonces, Ricardo Vargas y Sofía irrumpieron, su mera presencia un eco de la humillación que me infligieron hace cinco años, cuando mi mundo se hizo pedazos en el altar. Me humillaron, escupieron veneno sobre mi pasado y se burlaron de mi supuesta desgracia, sin saber que su desprecio solo alimentaba mi fuego interior. ¿Acaso olvidaron que la mujer que abandonaron a las puertas de una iglesia fue capaz de levantarse y construir un imperio con sus propias manos? Se atrevieron a dudar de mi felicidad, de mi valía, e incluso de mi anillo de bodas, ese que Ricardo intentó arrancar de mi dedo con una furia ciega, para luego arrastrarme y encerrarme como un animal. Mientras yacía herida en la oscuridad, la voz de una amable limpiadora me dio la clave: mi esposo, el poderoso Marcos Vélez, venía a buscarme. Y cuando Ricardo me arrastró de regreso para consumar su cruel espectáculo de humillación pública, blandiendo un cinturón para castigar mis manos, Marcos Vélez apareció, y con un solo golpe, el destino de Ricardo cambió para siempre.

Leer ahora
Cuando el Pasado Vuelve para Cobrar

Cuando el Pasado Vuelve para Cobrar

5.0

Una semana antes de los exámenes de la EBAU, la carta llegó, asegurando mi plaza en la universidad. Parecía el inicio de una vida de ensueño. Pero en mi vida anterior, este fue el momento exacto en que todo se fue al infierno. Me acusaron de plagio cuando mi ensayo resultó idéntico al de Scarlett Salazar, la chica más popular. Mi propio hermano, Máximo, que supervisaba el aula, bajó la cabeza y no me defendió. Mi mejor amigo de la infancia, Roy Castillo, testificó en mi contra, pidiendo "clemencia" por mi "primer error", como si me hicieran un favor. Fui expulsada, la humillación destrozó a mi familia; mi padre perdió su trabajo, mi madre enfermó. Incapaz de soportar la vergüenza, me arrojé de los acantilados, el frío del mar mi último recuerdo. ¿Por qué me traicionaron así los que más quería? Ahora, estoy de vuelta, y esta vez, las cosas serán muy diferentes.

Leer ahora
El Hombre Cruel que me enamoro

El Hombre Cruel que me enamoro

5.0

Volví a la hacienda familiar después de cuatro años, solo para visitar la tumba de mis padres y cerrar un capítulo doloroso. En un mes, me casaría con Mateo en Madrid y finalmente sería feliz, lejos del pasado que aún me atormentaba. Pero mi regreso no fue tranquilo. Alejandro, mi ex tutor y el hombre de quien estuve locamente enamorada, estaba comprometido con Camila, mi rival de toda la vida y la persona que me hizo la adolescencia un infierno. Lo más impactante fue su ceguera: Camila me humillaba abiertamente, me incriminaba en accidentes y mentía descaradamente, pero Alejandro siempre le creía a ella. Mis intentos de hablar con él, de mostrarle mi nueva vida y mi genuina felicidad con Mateo, eran recibidos con desdén y rechazo. Él tildaba mi compromiso de "farsa" destinada a arruinar el suyo. La injusticia era insoportable. ¿Cómo podía la persona que me crio, mi supuesto protector, creer siempre lo peor de mí y caer tan fácilmente en las trampas de Camila? La confusión me invadía: ¿por qué se había vuelto tan distante y cruel? Parecía que todos los años de mi vida a su lado no significaban nada. Cada vez que intentaba acercarme, él me empujaba más lejos. Pero ya no era la niña indefensa. Agotada de sus manipulaciones, me prometí que esta sería la última vez. En el día de mi boda con Mateo, supe que era el momento de mi verdad. Frente a él, a todos, y a la mujer que me había despreciado, haría una elección. Decidí que mi felicidad no dependiera de su aprobación, sino de mi propia voluntad.

Leer ahora

Le puede gustar

Rechazada por mi ex, deseada por su padre

Rechazada por mi ex, deseada por su padre

5.0

Tras seis años de relación, Joslyn fue abandonada justo antes de su boda, cuando su novio prefirió a su primer amor antes que a ella. Entonces llegó una propuesta inesperada, de Connor, el padre adoptivo de su exnovio. "Cásate conmigo. Tendrás todo lo que quieras y podrás vengarte de él". El acuerdo tenía sus ventajas: una generosa asignación mensual, abundantes recursos a su alcance, un marido que prácticamente nunca estaba en casa y el puro placer de restregarle a su exnovio su nueva posición social. Pero el esposo distante que esperaba se volvió posesivo. Mientras su ex le suplicaba públicamente que le diera otra oportunidad, Connor la atrajo hacia sus brazos. "Si vuelves a decir eso, te expulsaré de la familia para siempre". Solo más tarde Joslyn descubrió la verdad: Connor había pasado seis años planeando hacerla suya. Creyendo que solo era un trato beneficioso, ella aceptó. ¿Viajes constantes? Una completa mentira. ¿Y la promesa de que cada uno viviría su propia vida? Otro engaño cuidadosamente urdido. En su noche de bodas, él la tenía inmovilizada bajo su cuerpo, y sus besos le robaban el aliento. Y noche tras noche, seguía volviendo a casa, completamente obsesionado con ella.

Leer ahora
Venganza de la heredera en su boda humillante

Venganza de la heredera en su boda humillante

5.0

El día de su boda, el prometido de Alina decidió celebrar la ceremonia junto a un funeral solo para humillarla. Pero ella no se dejó pisotear: cambió de novio en el acto y se casó con un hombre al borde de la muerte. Ella era la hija de una sirvienta que había luchado toda su vida por sobrevivir. Él, el hombre más rico de la ciudad, estaba desfigurado y postrado en cama. Todos se burlaron de este matrimonio condenado al fracaso y esperaron verlos caer en la miseria. Pero Alina pronto reveló un brillo que nadie había imaginado. Era una reconocida maestra joyera, genio de las finanzas y prodigio de la medicina. Y lo más importante: ella era la verdadera heredera. La alta sociedad quedó conmocionada. Mientras su familia se hundía en el arrepentimiento y su ex suplicaba otra oportunidad, Kellan se mantuvo a su lado, ya recuperado y más atractivo que nunca. "Somos perfectos el uno para el otro. Aléjate de mi esposa".

Leer ahora
Mientras yo me desangraba, él encendía farolillos para ella

Mientras yo me desangraba, él encendía farolillos para ella

5.0

Oculté mi identidad como una genio de la medicina para ser la esposa perfecta y sumisa de Cole Compton durante cuatro años. Pero cuando mi embarazo ectópico se rompió y me desangraba en el suelo de nuestra mansión, lo llamé suplicando ayuda. "Deja de actuar, estás perfectamente bien. No vuelvas a llamar esta noche". Él me colgó fríamente para caminar por la alfombra roja del brazo de su amante, Alycia. Mientras yo casi moría en el quirófano perdiendo a nuestro bebé, lo vi por televisión anunciando una donación de diez millones de dólares para la "brillante" investigación médica de Alycia. Una patente que ella me había robado. Cuando por fin apareció en mi habitación del hospital, me empujó con tanto desprecio que desgarró mis puntos quirúrgicos. Me dejó sangrando de nuevo sobre las sábanas blancas solo para ir a consolar a su amante por teléfono. Todo el amor que sentía por él murió en esa mesa de operaciones. Pero el verdadero golpe llegó cuando descubrí que el trágico accidente que mató a mis padres hace diez años no fue una casualidad. Fue un asesinato orquestado por mi propio tío y la intocable familia Compton. Firmé los papeles del divorcio con mi propia sangre y abandoné el hospital. Descongelé mi cuenta bancaria secreta con 128 millones de dólares y retomé mi lugar como la científica en jefe de la industria. Esto ya no es solo un divorcio. Es una guerra, y voy a hacerlos sangrar a todos.

Leer ahora
Se retira la Primera Dama, y entra Su Majestad

Se retira la Primera Dama, y entra Su Majestad

5.0

Durante tres años, Allison interpretó el papel de la perfecta Primera Dama en un matrimonio que nunca le devolvió el amor. Nolan le entregó los papeles del divorcio, burlándose de sus orígenes mientras su madre la menospreciaba por no poder tener hijos y su amante embarazada reclamaba su lugar. Así que Allison se fue. El mismo día que dejó a su esposo, su familia la reclamó como una princesa perdida. Corona, fortuna, poder, tres hermanos imponentes y un consorte real elegido a dedo ahora estaban a su lado. Su hermano mayor, el traficante de armas más temido del mundo, deslizó una tarjeta negra sobre la mesa y le dijo: "Adelante. Gasta a tu antojo". Su segundo hermano, el médico genio, giraba un bisturí entre sus dedos, mientras decía: "Dime, hermanita. ¿Cuántos cortes merecen los que te hicieron daño?". Su tercer hermano, una superestrella mundial de las artes marciales, irrumpió en el refugio de su exmarido. "¿Quién hizo llorar a mi hermana? Es hora de pagar las consecuencias". Cuando su arrepentido ex suplicó por otra oportunidad, Allison solo sonrió. Era demasiado tarde. Ya no era su esposa. Era su peor error.

Leer ahora
Nunca más seré tuya

Nunca más seré tuya

5.0

Desde que Ryan la acogió, Camila había intentado ser razonable y agradable, adaptándose a sus cambios de humor. Él la había criado, pero ella nunca lo vio como pariente; estaba segura de que terminarían juntos. El día que cumplió veinte años, lista para confesar sus sentimientos de nuevo, la mujer que él amaba regresó al país. La joven escuchó a su tío hablando con sus amigos sobre ella: "Camila es solo una niña para mí; nunca podría verla de esa manera. La única persona a la que amo es Olivia". Ella se alejó, y Ryan se derrumbó. Más tarde, en su boda, Camila sonrió radiante en su vestido blanco de novia. Ryan suplicó: "Me arrepiento, Camila. Por favor, no te cases con él". Con calma, ella dijo: "¿Puedes dejarme ir? Mi esposo me está esperando".

Leer ahora
Exesposa del Presidente, Princesa de la Mafia

Exesposa del Presidente, Princesa de la Mafia

5.0

Durante tres años, Melanie soportó en silencio un matrimonio secreto con el presidente. Pero en el funeral de su madre, él apareció con la mujer que realmente amaba. La última humillación llegó cuando Melanie descubrió que él le había dado a esa mujer el corazón donado que su madre necesitaba para sobrevivir. Destrozada, firmó el divorcio y se marchó sin mirar atrás. Sin embargo, al salir de la residencia presidencial, una fila de autos de lujo la estaba esperando. El temido jefe de la mafia la tomó entre sus brazos y le dijo: "Cariño, llevamos veinte años buscándote". Entonces Melanie descubrió la verdad: era la hija perdida de una poderosa familia mafiosa. Y desde ese día, nadie volvería a pisotearla. ¿Y su exmarido? Pasó días arrodillado frente a su puerta, suplicando su perdón.

Leer ahora
Un multimillonario desalmado: nunca debió haberla dejado ir

Un multimillonario desalmado: nunca debió haberla dejado ir

4.8

Las horas bañadas por el sol reflejaban su amor brillante, mientras que las noches iluminadas por la luna encendían un deseo ardiente. Pero cuando Brandon se enteró de que su amada solo viviría medio año, le entregó a Millie los papeles del divorcio y le dijo con frialdad: "Esto es solo para guardar las apariencias. Nos casaremos de nuevo una vez que ella se calme". Millie, con la espalda recta y las mejillas secas, sintió que su pulso se desvanecía. La separación fingida se volvió permanente; silenciosamente terminó con su hijo no nacido y dio paso a un nuevo comienzo. Brandon se derrumbó, y condujo a máxima velocidad, incapaz de dejar ir a la mujer que había descartado, suplicando que ella lo volviera a mirar una vez más.

Leer ahora
De exesposa humilde a magnate brillante

De exesposa humilde a magnate brillante

5.0

Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!".

Leer ahora
¿Cómo domar a un boxer salvaje?

¿Cómo domar a un boxer salvaje?

5.0

Al regresar a su ciudad natal para una cita a ciegas, Verena esperaba encontrar estabilidad, pero no a Asher, un rudo entrenador de boxeo que parecía tener demasiada confianza en sí mismo. Cuando le preguntó por qué alguien como él había optado por una cita a ciegas, respondió que simplemente era exigente con las mujeres. ¿Su opinión? Demasiado superficial. Desde luego, no era alguien en quien pudiera confiar. Convencida de que no era de fiar, ella mantuvo las distancias. Sin embargo, el hombre aparecía por todas partes, llenando sus días de comentarios burlones y encuentros sospechosamente oportunos. Verena supuso que se trataba de un simple coqueteo, sin darse cuenta de que él llevaba años esperándola en silencio. Hasta que un día, las cosas dieron un giro. Cuando ella lo acorraló y lo desafió, el hombre, por lo general descarado, se puso rojo. "Soy un tipo decente", insistió, mientras ella luchaba por no reírse de su inesperada inocencia.

Leer ahora
Las cicatrices que ocultó al mundo

Las cicatrices que ocultó al mundo

5.0

Tres años después, mi familia por fin me permitió volver a casa. Todos creían que regresaba de un lujoso "retiro de bienestar" para curar una adicción a las drogas que nunca tuve. La realidad era muy distinta. Mi hermana perfecta, Brisa, me había incriminado con sus propias drogas, y mis padres me enviaron al Campo de Corrección Wilderness, un infierno de tortura física y psicológica. El día de mi regreso, mi hermano Risco me obligó a bajar de su limusina en medio de una tormenta eléctrica porque mi "olor a encierro" le molestaba. Tuve que caminar bajo la lluvia hasta la mansión, cojeando por un tobillo roto que nunca sanó bien. Durante la cena de bienvenida, se burlaron de mí. "¿Aprendiste a tejer cestas en el spa?", preguntó Brisa con malicia. En respuesta, me subí la manga del suéter. No había piel suave. Mi brazo era un mapa de cicatrices queloides, quemaduras de cigarrillos y marcas de inyecciones forzadas. Mi madre gritó de horror. Risco, desesperado por proteger la mentira, me acusó a gritos de autolesionarme para manipularlos. Solo Cenit, mi ex prometido y ahora pareja de mi hermana, rompió el silencio con frialdad militar: "El ángulo de esas quemaduras es imposible de autoinfligir. Alguien más le hizo eso". Aun así, me desterraron a la vieja cabaña del jardín, pensando que soy una vagabunda rota y avergonzada. Creen que soy una víctima. Lo que no saben es que no volví para pedir perdón. En la oscuridad de la cabaña, saqué un teléfono satelital oculto en el forro de mi único cuaderno y envié un mensaje a mi contacto hacker: "Estoy dentro. Fase uno completa. Déjalos cocinarse".

Leer ahora