Libros y Cuentos de Fen Hong Xiao Lei Si
Perdón Negado, Destino Cruel
El aire en la habitación era denso, olía a copal quemado y a miedo. Armando del Río, un curandero tradicional, vio con horror cómo su pequeña hija Dulce era sacrificada en un ritual macabro. Su esposa Sofía, la madre de la niña, y su amante Javier, observaban con codicia, mientras extraían los órganos vitales de Dulce. Él estaba inmovilizado, forzado a presenciar la atrocidad sin poder intervenir, sintiendo cada punzada en el cuerpo de su hija como si fuera en el suyo. La "purificación", insistía Sofía, era por el bien de la niña, pero todo lo que él veía era pura profanación. Ella justificó la carnicería como una "inversión" para su fortuna, ofreciéndole dinero como compensación por la vida de su propia hija. El insulto fue más doloroso que la propia muerte. La humillación pública, la burla de Sofía en la habitación de Dulce, usando los juguetes de su hija muerta de forma obscena, fue la gota que derramó el vaso. «¡Se acabó, Sofía!», le dijo con voz helada. Decidido a romper con esa pesadilla, Armando se propuso divorciarse y exponer la maldición de ambición que consumía a la familia de su esposa, incluso si eso significaba desenterrar secretos devastadores.
La Elección de Javier: De Sirviente a Heredero
El día del divorcio de mis padres, el aire en la sala del tribunal era tan denso como la mentira que vivía. El juez, con voz monótona, soltó la pregunta que me heló la sangre por segunda vez: "¿Con qué progenitor desean vivir?". Mi hermano menor, Mateo, no dudó un segundo; eligió a mi madre, Gloria, una ranchera con la gloria ya marchita, pero que él creía que pronto se casaría con un magnate rico. Él quería esa vida. En mi vida anterior, también la había elegido a ella, cegado por un amor filial que pronto ella explotaría sin piedad. Fui su asistente, su chófer, su saco de boxeo emocional, me obligó a dejar la universidad para perseguir una fama inexistente, solo para ser apuñalado por la espalda por Mateo, consumido por la envidia. Morí solo, en un callejón oscuro. ¿Cómo era posible que el destino me diera una segunda oportunidad, pero frente a la misma elección, con las mismas personas prediciendo su futuro sin saber el infierno que me esperaba? Pero esta vez, mi corazón ya no se engañaba. La elección era cristalina.
Ya Estoy Casada
Mi regreso a Sevilla, un lugar lleno de recuerdos, fue solo para buscar nuevos talentos de flamenco. Nunca imaginé que mi noche, en un abarrotado tablao, terminaría con mi ex-prometido, el torero Javier Montero, arrodillándose ante mí y pidiéndome matrimonio. Su familia me presionaba con miradas condescendientes, esperando que llorara de agradecimiento y volviera a "casa", mientras él hablaba de "perdonarme" el abandono. ¿Perdonarme a mí? ¿Por huir después de que él y su amante Isabela robaran mi coreografía, destruyeran mi carrera y me dejaran sola con un tobillo roto, mirando cómo mi futuro se desmoronaba? Con una frialdad que no sabía que poseía, levanté mi mano izquierda para mostrarle el simple anillo de platino que ya llevaba y declaré: "Llegas tres años tarde, Javier. Y ya estoy casada." Justo entonces, mi esposo, la estrella del Real Madrid, Mateo "El Martillo", apareció con nuestro hijo Leo en brazos, marcando el inicio de su ruina y mi verdadera vindicación.
