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Guobao

4 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Guobao

El Diablo y Mi Corazón Roto

El Diablo y Mi Corazón Roto

5.0

El aroma a café rancio y papel viejo se había vuelto el perfume de mi vida, un recordatorio constante de la urgencia que me consumía. Faltaban menos de veinticuatro horas para que mi reportaje expusiera a Diego "El Diablo" Garmendia como el asesino que le arrebató la vida a mi hermana Sofía. Su muerte, catalogada por la policía como un simple "ajuste de cuentas", era en realidad un crimen encubierto por aquellos que juraron proteger. La traición se hizo palpable cuando "El Zorro", mi informante, reveló que el Comandante Ramírez, el mismo que me prometió justicia en el funeral de Sofía, se reunía en secreto con los hombres de "El Diablo" para "cerrar el caso" e inventar "pistas falsas". No podía creer que la corrupción llegara tan lejos, que la vida de mi hermana fuera solo un número en sus juegos de poder. La rabia me consumió, y con una determinación inquebrantable, decidí enfrentar a Ramírez y exponer la verdad que intentaban ocultar, aunque eso significara poner mi propia vida en riesgo.

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El Precio de la Traición: Un Nuevo Comienzo

El Precio de la Traición: Un Nuevo Comienzo

5.0

El zumbido de mi teléfono vibró sobre la pulida mesa de conferencias, interrumpiendo mi presentación de resultados trimestrales. Era Mónica, mi mejor amiga, enviando un mensaje inusual durante mis horas de trabajo, insistiendo una y otra vez. Ignoré la primera, pero una punzada de inquietud me recorrió con la tercera. Con una disculpa formal a mi equipo, tomé el teléfono y vi el mensaje: "Tienes que ver esto, Ximena. Lo siento mucho." Debajo, un video. Le di play, y mi corazón se detuvo. En la pantalla, el agave azul de mi abuelo, "Sol de mi Abuelo", el legado de mi familia y ganador de tres premios, estaba arrancado. Brutalmente cortado y goteando savia en un balde de plástico barato. Para colmo de la humillación, un perro callejero se acercó y orinó sobre él. Mi respiración se atoró. Entonces, la cámara giró, revelando a Sofía, la nueva becaria de mi prometido, Ricardo, sonriendo con suficiencia. "¡Ricardo es el mejor!" exclamó con voz chillona. "¡Mi agave \'Pequeño Sol\' será la envidia de todos con la esencia de esta planta campeona!" Sentí cómo la sangre me abandonaba el rostro, luego regresaba con una furia helada. Ricardo, pregunté con voz plana: "¿Qué le hiciste a mi agave?" Él respondió, con una ligereza que me abofeteó: "Sofía lo necesitaba para la universidad. Se lo presté. Solo es una planta, Ximena." "Ricardo", dije, mi voz ahora un susurro mortal: "Tienes cinco minutos para traerla de vuelta. Intacta." Colgué, bloqueé su número y llamé a mi jefe de seguridad, Raúl. "Raúl", mi voz firme como el acero, "Te acabo de enviar una ubicación y dos fotos. Quiero que dos personas y una planta desaparezcan de ese lugar en menos de cinco minutos. Sin dejar rastro. Los daños que sufran son irrelevantes." La guerra acababa de empezar.

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La millonaria Regresa A Proteger A su Hija

La millonaria Regresa A Proteger A su Hija

5.0

El sol de México brillaba sobre mi último acuerdo millonario, un triunfo para "Vinos de Ultramar S.A.", el imperio secreto que nadie en España conocía. Saboreaba mi vino, un "Bodegas del Sol", el mismo que producía mi otra empresa en La Rioja, pensando en mi hija Sofía. Llevaba meses lejos, construyendo este legado, y planeaba regresar para la vendimia. Pero justo cuando revisaba fotos en redes sociales, una invitación digital con flores doradas me detuvo el corazón. "Nos complace invitarles a la boda de Sofía de la Torre y Ricardo Vargas". ¿Ricardo Vargas? ¿Ese empresario cincuentón, casi en quiebra y con fama dudosa? La copa se me resbaló, el vino tinto esparciéndose como sangre en el mármol. Un frío infernal me recorrió. Mi hija, mi única Sofía, ¿casándose con un buitre? Volé a Logroño, solo para encontrar el caserón en silencio, invadido por mis tres "protegidos" -Mateo, Javier, Adrián-, los huérfanos que crié como hijos. Pero no estaban solos; Lucía, la hija de mi capataz, se reía en mi sillón, mientras ellos la adoraban. "¿Qué haces aquí? Creíamos que estabas en México", me espetó Mateo, un tono de fastidio en su voz. Pregunté por Sofía, y ellos se encogieron de hombros, "Ella tiene gustos extraños. Ricardo Vargas es un buen partido... para la bodega". Luego la vi entrar: Sofía, mi dulce Sofía, pálida, con los hombros encorvados y un horrible sarpullido rojo en la piel. "¡Es la hierba mora!", grité, al reconocer esa alergia que la atormentaba desde niña. Pero ellos se rieron, "¡Solo quiere llamar la atención! ¡Está fingiendo para arruinar el compromiso!". Me di cuenta: la estaban maltratando, drogando, forzándola a casarse con él para quedarse con mi bodega. La traición era tan descarada, tan cruel, que me dejó sin aliento. ¿Cómo podían estos a quienes crié y amé convertirse en los verdugos de mi propia hija? No entendía cómo mis supuestos hijos me hablaban de herederos con la hija de mi empleado, mientras mi propia sangre era entregada a un depredador. Me tomaron por muerta, por débil, por una mujer del pasado. Pero lo que presencié en mi propia casa, el estado de mi hija, la malicia en sus ojos... Me prometí que la protegería con todo lo que tenía. Y lo que tenía, era mucho más de lo que jamás imaginaron. Tomé mi teléfono, con una calma que los descolocó por completo. "¿Estáis seguros de que ya no tengo poder aquí?". "Mamá", susurró Sofía aferrada a mi brazo, sus ojos anegados en terror. Sentí la chispa de esperanza en su mirada. Y supe lo que tenía que hacer. Mi venganza apenas comenzaba.

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No Voy a Caer en la Misma Trampa

No Voy a Caer en la Misma Trampa

5.0

Capítulo 1 de Sofía Valdés: El día antes de la Selectividad, el examen que decidiría mi futuro. En mi vida anterior, fue el mismo día que comenzó el fin: la noche en que la abeja reina, Luci, y el carismático Mateo, mi amigo de la infancia y su novio, organizaron una fiesta que terminó en tragedia. Incluso después de mi trágica muerte y la ruina y fallecimiento de mis padres, ellos me culparon de todo. Renací, y esta vez, decidí no intervenir, solo buscar mi propia supervivencia. Pero la crueldad de Luci y Mateo no conoce límites. Me robaron la tarjeta del examen, me arrastraron y me encerraron en un almacén abandonado. Me perdí la Selectividad. Luego, cuando su fiesta terminó en un envenenamiento masivo, se conectaron en vivo para acusarme a mí ¡y a mi padre cardiólogo! Nos culparon de todo, de incitarlos y hasta de agravar deliberadamente su estado de salud. La rabia de una turba ciega nos encontró a la salida del hospital. Lanzaron piedras, gritaron insultos y, en un horrible déjà vu, vi a mi padre caer al suelo, golpeado. ¿Cómo era posible? ¿Cómo podían ser tan crueles, tan ciegos, tan injustos? Pero esta vez, el eco del pasado no me arrastraría. Mis padres eran mi única familia. Tenía que protegernos. Así que, con mis recuerdos de mi vida anterior y la ayuda de un amigo hacker, encendí mi propio móvil. El mundo iba a escuchar mi verdad, una verdad demoledora, llena de pruebas irrefutables. Sus mentiras caerían. Mi destino, y el de ellos, por fin cambiaría.

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Más Allá de la Traición: Su Ascenso

Más Allá de la Traición: Su Ascenso

5.0

Después de tres años en la cárcel por un asesinato que no cometí, mi esposo, Alejandro, me esperaba en las puertas del penal. Él era el cónyuge perfecto y devoto que me apoyó en todo, prometiéndome un nuevo comienzo. Pero cuando abrió la puerta de nuestra casa, mi nuevo comienzo se acabó. De pie en el vestíbulo estaba Katerina, la amante por cuyo asesinato me condenaron. —Ahora vive aquí, Alondra —dijo, sin siquiera mirarme. Me lo confesó todo. Los tres años que pasé en el infierno no fueron un error; fueron una "lección" para enseñarme a no cuestionarlo. Me había dejado pudrirme en una jaula mientras él construía una vida con la mujer que me puso allí. Luego, me echó de la casa que yo misma ayudé a diseñar. El hombre que amaba no solo me había engañado. Había sacrificado mi libertad, mi cordura y mi vida solo para ponerme en mi lugar. La traición fue tan absoluta que rompió algo profundo dentro de mí. La mujer que salió de la cárcel esa mañana ya estaba muerta. En la habitación de un motel de mala muerte, le susurré a la otra persona que mi mente había creado para sobrevivir al trauma: "Ya no puedo más. Te puedes quedar con esta vida. Solo... haz que paguen". Cuando volví a mirarme en el espejo, el reflejo que me devolvía la mirada no era yo. —No te preocupes —dijo una nueva voz—. Mi nombre es Aja.

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Jamás Perdonar: La Traición de Él, La Justicia de Ella

Jamás Perdonar: La Traición de Él, La Justicia de Ella

5.0

Mi padre murió porque una socialité borracha, Kenia de la Torre, bloqueó la ambulancia que lo llevaba al hospital. Se reía mientras grababa todo el caos para sus seguidores. Cuando intenté llevarla ante la justicia, mi esposo, Cornelio, me drogó y borró el video de mi celular. Todo porque Kenia de la Torre es la hija de su principal inversionista. Dejó que se mudara a nuestra casa, donde se burló de la muerte de mi padre. Me sujetó mientras ella me derramaba café hirviendo en el cuello. "Ojo por ojo", dijo con una calma escalofriante. En la fiesta de cumpleaños de Kenia, me incriminaron por robar un collar y me obligaron a caminar sobre carbones ardientes para demostrar mi inocencia. La gota que derramó el vaso fue cuando Cornelio ordenó que arrojaran el cuerpo de mi padre al mar, solo para proteger a la asesina, Kenia de la Torre. Él creyó que me había destrozado. Pero mi padre, un abogado precavido, me había dejado dos regalos: un acuerdo postnupcial blindado que me daba derecho a la mitad del imperio multimillonario de Cornelio, y una copia secreta y encriptada del video que él creía haber borrado. No tenía ni idea de que no solo había destruido a su esposa; había creado a su verdugo.

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La Vida Mentirosa: No perdonaré Nunca

La Vida Mentirosa: No perdonaré Nunca

5.0

Introducción Durante siete años, viví una farsa, creyendo ser la amada prometida de Máximo Castillo y la madre feliz de Leo. Mi rostro no era mío, mis recuerdos eran falsos; era la copia de una mujer muerta. Pero la mentira estalló en pedazos cuando la verdadera Sofía Salazar regresó en medio de una fiesta. Mi hijo, Leo, con la inocencia de sus siete años, la señaló y dijo: "Mamá, esa mujer no eres tú". El pánico se desató, Sofía cayó a la piscina, y Máximo, con una furia incomprensible, arrastró a nuestro hijo al borde. Él, que tenía un miedo terrible al agua, fue arrojado sin piedad al fondo. Lo saqué inerte, mientras Máximo consolaba a Sofía, y la televisión anunciaba que él celebraba su "séptimo aniversario" con ella. En ese instante, algo se rompió en mi cabeza y la verdad me golpeó como un aluvión: mi nombre era Lina Garcia, y Leo era el hijo de una violación atroz, no de un amor idílico. Máximo no solo me había engañado, sino que al enterarse de la muerte de Leo, se burló, arrojó sus cenizas al suelo y me mostró un informe falso de ADN, golpeándome brutalmente. ¿Cómo pude amar, o creer que amaba, a un monstruo capaz de tanto horror? Pero el destino tenía otros planes; los secretos finalmente salieron a la luz. Su tía Isabel reveló la verdad en su funeral: Leo era su hijo biológico, el ADN había sido falsificado por Sofía, y la misma Sofía había manipulado la medicación de su madre. Además, la herencia de Máximo, su imperio vinícola, ahora me pertenecía a mí. Con el dolor aún fresco, tomé mi lugar para desmantelar su imperio de mentiras y asegurar que cada uno pagara por sus crímenes. La sumisa "Sofía" había muerto con su hijo, y Lina Garcia, la verdadera Lina Garcia, se levantaría de las cenizas para reclamar justicia y su propia vida.

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La Historia de los Asesinos

La Historia de los Asesinos

5.0

Era viernes por la tarde, un día que prometía la alegría habitual con mi hija. Mis suegros se llevaron a Luna, y una premonición me oprimió el pecho. Ricardo, mi esposo, desestimaba mis temores con condescendencia. «¡Estás exagerando!», me dijo. Pero su paciencia se quebró cuando le pedí que la trajera antes. Entonces, soltó esa frase mortal, casi como un pensamiento secundario. «Además, Isabel también irá. Ayudará a cuidarla». Isabel, esa mujer que mi esposo admiraba de forma inapropiada. La traición me golpeó como un rayo, la cena se volvió cenizas en mi boca. Las excusas de mis suegros al día siguiente, evitándome hablar con mi niña, solo alimentaron mi pánico. «Está durmiendo», decían, y el clic del teléfono al colgar resonaba como un disparo. La presa se rompió; grité a Ricardo: «¡Me están mintiendo!». Pero él defendió a su familia, a Isabel. «¡Cálmate de una vez! ¡Estás haciendo un escándalo por absolutamente nada!». Me sentí sola, atrapada en una pesadilla. Tomé el teléfono y, al llamar a Ricardo, escuché su risa cómplice con Isabel. «Tu esposa es tan intensa», dijo ella. Y él respondió: «Déjala. Ya se le pasará el berrinche. Está loca». El mundo se detuvo, el dolor era insoportable, pero Luna era lo único que importaba. «¿Dónde está mi hija?». «Está… con mis padres. Ya te lo dije. Deja de molestar», me interrumpió y colgó. Corrí a la policía, pero mis ruegos fueron en vano; dijeron que era una "disputa familiar" . Luego, una llamada del hospital: «Accidente… Luna Patterson». Corrí sin aliento, solo para encontrar un pequeño cuerpo bajo una sábana blanca, con su pulsera de listones. Ricardo, pálido, me gritó: «¡Tú tienes la culpa!». Ese fue el final. Mi dolor se transformó en rabia; la bofetada resonó en la morgue. La cámara de seguridad falló en el momento crucial, y mi suegra había autorizado la cremación. «¿Cómo pueden cremar a un niño sin la firma de ambos padres?». Entonces, recordé el bolso de Luna en el coche de Ricardo; Isabel tenía los documentos de mi hija. Esto no fue un accidente. Yo me encargaría de que él y los suyos pagaran.

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Clariké

Clariké

5.0

Estefanía es una chica como todas con una vida ocupada en su trabajo, pero con poca vida social. Vive sola en el departamento rentado en el cuarto piso de un gran edificio desde hace cuatro años. Todo comienza con las pesadillas de su vecina Lucrecia Santos a la que oye cada noche cómo es perseguida hasta que se entera de la muerte de ella. Luego una serie de muertes consecutivas acompañadas de pesadillas y alucinaciones hacen de su vida un verdadero infierno hasta que, con ayuda de su vecina muerta cree lograr vencer todo este caos. Su vida da un giro completo y conoce al amor de su vida con quién se casa, pero un inesperado suceso en su luna de miel en Italia pone fin a su felicidad.

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Venganza Perfecta: Amor Falso

Venganza Perfecta: Amor Falso

5.0

Mi teléfono sonó con urgencia, la voz agitada de mi asistente confirmaba que algo terrible había pasado. "Señor Alejandro, tiene que venir al club... Es... es Camila..." Un grito desgarrador, seguido de golpes sordos, me heló la sangre. Corrí al Club, las sirenas ya se escuchaban a lo lejos. Adentro, el caos; mesas volcadas, botellas rotas. Y en la sala VIP, un hombre yacía golpeado y ensangrentado. En el centro de todo, Camila, con su vestido empapado en sangre, una botella rota en la mano y una mirada salvaje. Justo cuando entré, blandió la botella de nuevo, lista para un golpe más. "¡Camila!" , le grité. Ella se detuvo, como despertando de un trance. "Alejandro…", susurró con una sonrisa extraña. "Quería tocarme… Dijo que tú ya no me querías". De repente, se lanzó hacia el hombre, pateándolo brutalmente. Todos contuvieron el aliento, mientras ella me miraba con una devoción enfermiza. "Nadie puede hablar mal de ti, mi amor" . Siempre había sido mi "Camila la Loca" , mi sombra, la que se arrastraba por mí. Pero la verdad era más oscura. No era yo a quien ella amaba, sino a Eva, mi hermana desaparecida. Camila se había convertido en mi perfecta obsesión, la imagen viva de Eva, y yo, ciego, la había usado. Ella me había permitido creer que era mi juguete, mi perra faldera, la mujer que mataría por mí. Incluso cuando Sofía llegó y la humillé públicamente, la vi arrodillarse, y fingir devastación. Todo era una actuación. Una trampa, una venganza fría y calculada. Pero ¿por qué? ¿Qué había detrás de esa mirada, ese odio oculto? Ahora lo sé. Y mi imperio de mentiras ha caído. Ella lo planeó todo, cada paso, cada lágrima. Y yo, el depredador, fui su presa. Porque la "loca" de Camila nunca me amó. Y yo nunca supe con quién estaba tratando realmente.

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El Beso de la Víbora: La Venganza de una Esposa

El Beso de la Víbora: La Venganza de una Esposa

5.0

La llamada entró en el día más caluroso del año. Mi hijo, Leo, estaba encerrado en un coche hirviendo por culpa de la hermanastra de mi esposo, Sofía, mientras mi marido, Mateo, se quedaba de brazos cruzados, más preocupado por su Mustang clásico que por nuestro hijo, que apenas estaba consciente. Cuando rompí la ventanilla para salvar a Leo, Mateo me obligó a disculparme con Sofía, grabando mi humillación para exhibirla públicamente. Pronto descubrí su escalofriante secreto: se casó conmigo solo para poner celosa a Sofía, viéndome como nada más que una herramienta en su juego retorcido. Con el corazón destrozado, solicité el divorcio, pero su tormento se intensificó. Me robaron mi empresa, secuestraron a Leo e incluso orquestaron una mordedura de serpiente venenosa, dándome por muerta. ¿Por qué me odiaban tanto? ¿Qué clase de hombre usaría a su propio hijo como un peón, y a su esposa como un arma, en una farsa tan cruel? Pero su crueldad encendió una furia helada dentro de mí. No me romperían. Iba a contraatacar, y les haría pagar.

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Ceguera Parental: Mi Último Aliento

Ceguera Parental: Mi Último Aliento

5.0

Soy un fantasma, suspendido sobre mi propio cadáver. Mi padre, el mejor detective de la ciudad, y mi madre, la forense más respetada, no saben que este cuerpo desfigurado tendido en un callejón es Ricardo, su único hijo. El hombre que me asesinó se reía, su aliento apestaba a alcohol y a una venganza añeja, exigiendo un dolor inolvidable a mi padre. En ese instante de terror, cuando la sangre me ahogaba y mis ojos y lengua habían sido arrancados, mi celular sonó. Era mi padre, impaciente y molesto, "Ricardo, ¿dónde demonios estás? El partido de tenis de Miguel está por empezar." Solo pude emitir un gorgoteo ahogado, "¡Papá, ayú…!" , antes de que colgara, regañándome por ser egoísta y no pensar en Miguel, su hijo adoptivo perfecto. Mi asesino se rio con una carcajada infernal mientras la última gota de esperanza se me escapaba. Ahora, mis padres examinan mi cuerpo en la escena, dictando órdenes con distancia clínica, mi madre incluso toca el anillo que les di de aniversario, pero no me reconoce. Para ellos, soy un "John Doe" , un caso más, un "lío" , mientras colman de orgullo y amor a Miguel, felicitándolo por su campeonato. Escucho su hartazgo por mi "irresponsabilidad" y me pregunto si existí en sus corazones, o solo fui un recordatorio de un trauma que preferían olvidar. Mi propio padre maldijo mi existencia, deseando que me pasara algo, justo cuando yo moría. En la morgue, mi madre pasa junto a mi cuerpo casi con ternura, tocando mi cicatriz de la infancia, pero solo dictando: "Cicatriz antigua, probablemente de la infancia" . La esperanza se desvanece; soy una pista anónima. El papel que se encuentra en mi estómago, una lista de compras que hice para ellos, y el farmacéutico que me reconoció, revelan la verdad. Mis padres se paralizan; las palabras del forense resuenan: "La víctima es Ricardo." Mi padre suelta el auricular, su negación se desmorona; mi madre se aferra al anillo, el grabado de "Mamá y Papá" revela la devastadora verdad. En la morgue, sus lágrimas caen sobre mi cuerpo, sus súplicas de perdón llenan el vacío. Observo a Miguel, mi hermano adoptivo, actuando su dolor, mientras mis padres defienden su "perfección". Pero mi tía Elena ve la verdad, y mi padre descubre mi diario, las pistas de Miguel. Finalmente, en la premiación de Miguel, la verdad explota. Mi padre lo detiene, el criminal confiesa la traición de Miguel, revelando su odio y celos. Miguel, con su máscara caída, grita su confesión, destruyendo a mis padres. Mi padre renuncia, mi madre se quiebra, susurrando mi nombre en el hospital. Mi rabia se disipa; solo queda tristeza. El eco de mis palabras vacías resuena: "Si tan solo me hubieran visto antes."

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La Venganza de la Heredera Renacida

La Venganza de la Heredera Renacida

5.0

El sabor amargo de la sidra barata se mezclaba con el veneno en mi garganta. Caí al suelo de la sidrería, mis pulmones luchaban por aire. Lo último que vi fue el rostro de Valentina, mi compañera de piso, mi amiga. En sus ojos no había pánico, solo una fría satisfacción. Me había asesinado. Todo por envidia. Por mi apellido, por mi vida, por todo lo que yo, Sofía Soler, inconscientemente le había arrebatado. Y antes de que mi mundo se oscureciera, vi a Javier, el chico que me gustaba, de la mano de ella. ¿Cómo pudo hacerme esto? ¡Yo solo quería vivir mi vida! ¿Por qué fui tan ciega? Pero entonces, abrí los ojos. Estaba en mi cama. El calendario marcaba el día de mi muerte. Y allí estaba ella, ¡Valentina, como si nada! Esta vez, el veneno no sería para mí.

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El Chat Encriptado y Secreto

El Chat Encriptado y Secreto

5.0

Mi amigo me metió en un chat encriptado, "Pasión Brava". Al principio creí que era de toros, de los de verdad, pero lo que vi me revolvió el estómago: peleas clandestinas, sangrientas, por dinero. Mucho dinero. Quise salir de inmediato, pero entonces un anuncio me heló la sangre: "Próximamente, el duelo a muerte definitivo". En el video, una marca de plata en el lomo de un toro me destrozó el alma. Era la P y la L entrelazadas que diseñé para Lina, el regalo de nuestro aniversario. Mi esposa, mi dulce Lina, ¿involucrada en esto? Las sospechas se volvieron una pesadilla. Contraté a un detective y las fotos que recibí me hirieron hasta lo más profundo: Lina riendo con otro hombre, entrando a un hotel boutique. No solo la traición era doble, sino que al intentar confrontarla, un mensaje en el chat confirmaba mis peores miedos: "Nuestra proveedora informa que su marido empieza a sospechar. Si se convierte en un problema, habrá que solucionarlo." Sabía lo que significaba ese "solucionarlo" . El miedo me paralizó, pero no podía permitirlo. Rastree a Lina, la encontré en un matadero abandonado, el mismo donde entregarían al toro. Fui directo a enfrentarla, a pedir explicaciones. Pero justo cuando iba a entrar, un golpe seco y eléctrico me dejó inconsciente. Desperté solo, en medio de la nada, sin nada. Cuando llegué a casa, Lina me recibió con la misma sonrisa de siempre, fingiendo preocupación. ¡Se acabó el teatro! Le grité, saqué las fotos, la confronté con la marca y el matadero. Su rostro palideció, pero entonces, susurró una verdad que me dejó helado: el hombre era su hermano, y el diseño de la marca fue la carnada perfecta en una venganza que llevaban años planeando. ¿Una venganza? ¿Yo solo un peón en su juego? Mi vida se había convertido en un infierno por estos monstruos. Pero al ver el fuego en sus ojos, la determinación en su voz, supe que era hora de que pagaran. "De acuerdo," le dije. "Lo haré."

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