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Leeland Lizardo

6 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Leeland Lizardo

Mi Verdad Contra Su Arrogancia

Mi Verdad Contra Su Arrogancia

5.0

El reflector me cegaba, sentía el calor en la piel, pero por dentro estaba helada. Estaba en "El Desafío del Emprendedor" , el reality que prometía lanzar mi aplicación "Raíces Vivas" , mi vida entera, a la fama. Mi proyecto sobre lenguas indígenas era conmovedor, según los jueces. Creí que la inversión que lo cambiaría todo estaba al alcance de mi mano. Pero entonces, Ricardo, el magnate con cero conexión real con nuestra cultura, tosió, su arrogancia llenando el estudio. "La autenticidad es clave en estos... proyectos folclóricos" , dijo, su mirada burlona me taladraba. Me lanzó un reto en zapoteco, deformando las palabras. Le respondí, corrigiendo cada sílaba, con el cuidado que me enseñaron los ancianos de Juchitán. Su risa fue cruel. "¡Qué farsa!" , sentenció, y en un instante, el aire se congeló. El murmullo del público se volvió hostil. Me llamó "fraude" , "oportunista" , "charlatanería" , sus palabras golpes directos al alma. Mis sueños se estrellaron con mi tablet, rota en mil pedazos en el suelo. Los guardias me arrastraron fuera, lejos de las luces, hacia la oscuridad más absoluta. La humillación seguía en los pasillos: Ricardo se burlaba de mi "acento falso" . La rabia me quemaba, ahogando las lágrimas. Desafié al farsante. "Subamos de nuevo al escenario. Llamaré a los verdaderos hablantes. Que ellos decidan quién es el farsante." Hubo un instante de pánico en sus ojos. Javier, el presentador, trajo a seguridad. Me empujaron contra una estructura metálica. Sentí un dolor agudo, una línea roja de sangre apareció en mi brazo. "Deberías tener más cuidado" , se mofó Ricardo. Me arrojaron a un callejón oscuro, sola con el dolor y el eco de sus risas. Al poco, Javier llamó, ofreciendo una "segunda oportunidad" , exigiendo una disculpa pública. Ricardo también llamó: "¿Cuánto quieres por desaparecer?" "No quiero tu dinero, quiero justicia" , respondí. Me amenazó, su voz helada: "Haré que te arrepientas de haber nacido" . El peso de su poder me ahogaba. ¿Rendirme? ¿Vivir sabiendo que un farsante destruyó mi dignidad? "No me voy a rendir" . Colgué. Al día siguiente, regresé al estudio. Mis padres aparecieron en el escenario, manipulados, avergonzados. "¡Sofía, ¿cómo pudiste?!" , me dijo mi madre. ¡PLAF! La bofetada de mi padre resonó en todo el estudio. "¡Pídele perdón de rodillas ahora mismo!" , me ordenó mi madre, las lágrimas corriéndole por las mejillas. Ricardo sonreía, triunfante. Esto era su obra maestra. Me habían dejado completamente sola. ¿Qué harías tú en mi lugar?

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La Madre Abogada, Esfuerzo Para Su Hija

La Madre Abogada, Esfuerzo Para Su Hija

5.0

El vapor de la ducha apenas ocultaba la ansiedad en mis ojos mientras me preparaba para ver a Luna. Era la primera vez en tres meses que Ricardo, mi exesposo, me concedía una visita supervisada en la que una vez fue mi hogar. Mi corazón latía como un tambor mientras un doloroso fragmento de memoria me golpeaba: el chirrido de los neumáticos, el olor a quemado, el metal retorciéndose. Después, el hospital y la voz fría de Ricardo: "Tuvo un golpe. Nada grave, pero… tendrá secuelas. Una… discapacidad." Y luego su peor golpe: "Mamá, ¿dónde está Sofía? ¡Quiero verla!" "Tu memoria está afectada, estás inestable. No sería bueno para ella verte así." Así usó mi amnesia en mi contra, convirtiéndome en la mujer loca, incapaz y rota para deshacerse de mí y de la "inconveniencia" de nuestra hija. Hoy me atreví a regresar a esa mansión, solo para encontrar a Valentina, la amante de Ricardo, maltratando a mi Luna. "¡Le estás haciendo daño!" , grité, pero Ricardo apareció y me acusó de exagerar, de estar inestable, de ser la culpable. "¡No estoy loca! ¡Vi cómo la trataba!", le supliqué, pero él me expulsó de la casa como una extraña, arrebatándome a mi hija una vez más. ¿Por qué él podía creer una mentira tan vil? Y lo peor, era que Luna me estiró su manita, gritando "¡Mami!", mientras Valentina se la llevaba. El dolor me aplastaba, pero al escuchar a Ricardo llamarme "inmigrante pobre que salvé", algo se encendió en mí. Nunca fue amor, fue un negocio. Él necesitaba una esposa manejable, yo necesitaba el tratamiento para mi padre. Fui una tonta al creer. "Quiero el divorcio" , le dije, y la rabia me consumió, dándole una bofetada a Valentina. "Es mi hija también" , le grité a Ricardo mientras me echaba, pero él se burló: "Ningún juez te daría la custodia en tu estado." Su madre, Doña Elena, me ofreció dinero para que desapareciera, para que renunciara a Luna. Pero la imagen de mi hija, suplicando, me hizo recuperar la fuerza. "Voy a recuperarla" , le dije a Doña Elena, "No me importa lo que cueste. Lucharé contra ustedes y contra el mundo entero si es necesario." Ya no tenía nada que perder, y eso me hacía muy peligrosa. Así que me fui, no derrotada, sino con una promesa a mi padre: "Haré que se arrepientan de haber subestimado a la inmigrante loca." Que comience la guerra.

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Recetas Robadas, Amor Traicionado

Recetas Robadas, Amor Traicionado

5.0

El aire del hospital apestaba a desinfectante y a muerte, una mezcla que se me había metido hasta los huesos. Postrada en esa cama, los días y las noches se confundían. En la tele, siempre encendida, hablaban de Ricardo Vargas, el nuevo genio culinario de México, a punto de ganar "Sabor de México". Mi restaurante, "Alma", el sueño de mi vida, estaba en ruinas, a medias de construir y con deudas que me aplastaban. Todo por él, por Marco. La puerta se abrió y entró mi prometido, pero no venía solo; a su lado, con una sonrisa de suficiencia, caminaba Ricardo Vargas. Verlos juntos fue como si me echaran sal en una herida abierta. "Sofía, ¿cómo sigues?", preguntó Marco, con una formalidad vacía. Ricardo ni siquiera disimuló su desprecio. "Marco, no sé para qué venimos a verla, solo es una pérdida de tiempo. Tenemos que celebrar nuestro éxito". Mi éxito, el que me robaron. "Marco", susurré, la voz apenas un hilo, "mis recetas... el libro de mi abuela... ¿dónde está?". Él desvió la mirada. "Sofía, ¿de qué hablas? Estás delirando por la fiebre". "¡No estoy delirando!", insistí, intentando incorporarme. Ricardo soltó una carcajada. "Ah, ¿hablas de ese viejo cuaderno lleno de garabatos? Fue la inspiración perfecta para mis nuevos platillos". Sentí que el mundo se me venía encima; Marco, el hombre que amaba, se había aliado con mi mayor rival para destruirme. No solo me robó mi dinero y mi futuro, sino el legado de mi familia. "¿Por qué?", logré preguntar, las lágrimas mezclándose con el sudor frío. Él se encogió de hombros con una frialdad que me heló el alma. "Ricardo me ofreció más de lo que tú jamás podrías darme, Sofía. Fama, dinero... yo no nací para estar atado a una cocinera con delirios de grandeza". El monitor a mi lado empezó a pitar de forma errática. Mi cuerpo, ya debilitado, estaba llegando a su límite. "Bueno, nosotros nos vamos", dijo Ricardo, tirando del brazo de Marco. Se fueron, dejándome sola con el eco de sus risas y el sonido agudo de la máquina. Miré el tubo de oxígeno. No tenía nada. Con la poca fuerza que me quedaba, me arranqué la mascarilla de oxígeno. El pitido del monitor se volvió un chillido ensordecedor. Cerré los ojos, deseando solo una cosa: "Si tuviera otra oportunidad...". De repente, una luz brillante me cegó. El aire volvió a mis pulmones con una bocanada brusca y dolorosa. Abrí los ojos de golpe. No estaba en el hospital. Estaba en mi apartamento, el sol de la mañana entraba por la ventana. Miré mis manos, llenas de vida. Un calendario en la pared marcó la fecha: un año atrás. El día en que Marco y yo íbamos a firmar el préstamo final para el restaurante. El día en que mi infierno comenzó. Había vuelto. Una risa amarga escapó de mis labios. No era un sueño. Me habían dado una segunda oportunidad, y esta vez, no la iba a desperdiciar. Me levanté, llena de una determinación que no sentía desde hacía mucho tiempo. "¿Sofía? ¿Ya estás lista? Se nos hace tarde para ir al banco", la voz de Marco sonó desde la sala. Salí del cuarto y lo vi, sonriendo como si nada. "No vamos a ir al banco, Marco", anuncié con calma. "¿Qué? ¿De qué hablas?". "Nuestro sueño se acabó", respondí. "Voy a la oficina del registro civil. Voy a pedir el divorcio".

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La Estudiante Vengadora

La Estudiante Vengadora

5.0

Me preparaba meticulosamente para la Selectividad, el examen que prometía abrirme las puertas a la universidad que siempre soñamos con mi mejor amigo, Máximo. Pero este "sueño" se convirtió en una pesadilla insoportable cuando, por intentar salvarlo de la autodestrucción, él me acusó falsamente de acoso sexual. Mi vida se desmoronó: mis padres, destrozados por la humillación pública, se quitaron la vida, y yo, Luciana, terminé en la cárcel, sola, con el corazón destrozado y el alma rota. La injusticia me carcomía, ¿cómo pude haber perdido todo por la mentira de alguien a quien quise proteger, mientras los demás solo veían un monstruo en mí? Ahora, estoy de vuelta, en el mismo día antes del desastre, pero con una diferencia crucial: esta vez, no intentaré salvar a nadie, me aseguraré de que Máximo camine solo hacia su propia ruina, mientras yo reclamo mi futuro, cueste lo que cueste.

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Construir La Escalera

Construir La Escalera

5.0

Con mi título de la UNAM y mención honorífica en pedagogía escondido en un cajón, me convertí en institutriz para la opulenta familia de la Vega, sacrificando mi orgullo para salvar a mi familia de las deudas. Allí, en la fría mansión de Polanco, encontré a Valentina, una niña de diez años, etiquetada como "demonio" , pero que en realidad era un alma solitaria y maltratada, con quien forjé una inesperada alianza. Nuestra rebelión silenciosa se convirtió en un grito cuando Valentina, embolden por mis palabras, se atrevió a desafiar la misoginia de su madre, Isabel, exigiendo un lugar en el negocio familiar. Fue entonces cuando Isabel, con una furia desmedida, me señaló y, triunfante, reveló mi secreto: "¡Es una impostora! ¡Nos mintió a todos! ¡Solo tiene la preparatoria!" Mi verdad, mi vergüenza, fue usada como mi condena. Fui despedida al instante, mi nombre en la lista negra de toda casa de élite de la ciudad, obligada a regresar a mi humilde pueblo en Puebla. Pero el infierno no había terminado; mi propia familia, a quien intentaba salvar, me recibió como una inversión fracasada, dispuesta a venderme al mejor postor para sus propias arcas. La humillación culminó en la fiesta de cumpleaños de mi padre, donde me ofrecían descaradamente cual ganado. ¿Era este el destino de toda mujer que se atreve a soñar más allá? ¿La recompensa por la lealtad y el sacrificio? Me había batido por otros, pero ¿por qué parecía que mi propio clan me trataba con más desprecio que cualquier extraño? Pero del dolor y el ostracismo nació una fuerza inquebrantable. Decidí que si el mundo no me daría un espacio, lo construiría yo misma. Mis lágrimas se convirtieron en cemento y mi resentimiento en la base de un nuevo futuro. Quise saber: ¿Podría una institutriz sin empleo y una niña rebelde, unidas por la traición, construir un legado que reescribiera el destino de incontables mujeres?

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Cuando la Venganza es la Única Opción

Cuando la Venganza es la Única Opción

5.0

Siempre creí que mi matrimonio con Alejandro de la Vega era un pacto perfecto, una fusión inquebrantable de la vieja aristocracia y el nuevo poder. Este acuerdo se basaba en el respeto, el poder y, por mi parte, una creencia inquebrantable en nuestros límites. Pero esa fe se hizo añicos la noche en que él permitió a su joven becaria, Valentina, ocupar mi lugar en el asiento del copiloto de su coche clásico. Luego vino la pulsera de subasta, que debía ser mía, pero apareció orgullosamente en la muñeca de Valentina, una humillación pública que mi marido defendió. Él la protegió incluso despidiendo a mi leal asistente, Isabel, y se mudó de casa, mostrándola públicamente en eventos de élite como su nuevo trofeo. Me convertí en el hazmerreír de nuestro exclusivo círculo, la esposa abandonada y humillada. Sin embargo, mi rabia no fue ciega; fue metódica y fría, alimentada por la comprensión de que Alejandro me usaba para proyectar su propio complejo de salvador y mi sufrimiento era su castigo personal. Ya no había espacio para la conmiseración; solo quedaba la certeza de que había subestimado el daño que había causado. Así, en una Nochebuena que marcaba el clímax de su traición, le lancé la bomba de un 'embarazo' con una cronología estratégica, despojándolo de su orgullo y revelando el abismo de nuestra farsa. Mientras él se desmoronaba en la desesperación, le entregué los papeles del divorcio, cuidadosamente preparados, sellando el fin de su tiranía. Tres años después, convertida en una mujer poderosa y felizmente independiente, Alejandro descubrió en un reencuentro casual que el hijo que crié solitariamente era suyo, un golpe devastador para su alma. Aunque su ruego de perdón llenaba el aire, mi rechazo fue total y sereno: mi futuro, por fin, era solo mío, libre de la sombra de un 'nosotros' que él mismo había destruido.

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Haciéndole un favor a mi jefe

Haciéndole un favor a mi jefe

5.0

Winona había aceptado fingir ser la novia de su jefe en un evento donde su exesposa planeaba aparecer con el hombre con quien le había engañado. "A ver qué pasa".

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Su venganza fue su brillantez

Su venganza fue su brillantez

4.9

"Elliana, la ""patita fea"" rechazada por su familia, fue humillada por su hermanastra Paige, la admirada por todos, comprometida con el CEO Cole, era la mujer más arrogante... hasta que él se casó con Elliana el día de la boda. Todos, atónitos, se preguntaron por qué había elegido a la mujer ""fea"". Mientras esperaban que la despreciaran, Elliana dejó a todos boquiabiertos al revelar su verdadera identidad: una sanadora milagrosa, magnate financiera, una experta en valuación y una mente maestra en la IA. Cuando quienes la maltrataron se arrepintieron amargamente y suplicaron perdón, Cole desveló una foto impactante de Elliana sin maquillaje, causando conmoción en los medios: ""Mi esposa no necesita la aprobación de nadie""."

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Maridos intercambiados, destinos cambiados

Maridos intercambiados, destinos cambiados

5.0

En su vida anterior, Gracie se casó con Theo. Aparentemente, eran la pareja académica ideal, pero en privado, ella se convirtió en un simple escalón para su ambición y terminó en un final trágico. Su hermana menor Ellie se casó con Brayden, solo para ser abandonada por el regreso de su verdadero amor, quedando sola y deshonrada. Esta vez, ambas hermanas renacieron. Ellie se apresuró a casarse con Theo, persiguiendo el éxito que Gracie una vez tuvo, sin darse cuenta de que estaba repitiendo el mismo desamor. Gracie, en cambio, entró en un matrimonio basado en un acuerdo sin amor con Brayden. Pero cuando surgió el peligro, él la defendió ferozmente. ¿Podría el destino finalmente reescribir sus desenlaces?

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Una vez la esposa tonta, ahora su eterna obsesión

Una vez la esposa tonta, ahora su eterna obsesión

5.0

Durante tres años, Cathryn y su marido Liam vivieron en un matrimonio sin sexo. Ella se consolaba pensando que Liam se enterraba en el trabajo por un futuro que nunca llegaba. Pero todo se derrumbó el día que su madre murió: descubrió que él le era infiel con su hermanastra desde la misma noche de bodas. Ella enterró sus sentimientos, renunció a toda esperanza y tomó una decisión: el divorcio. No faltaron las burlas. "Esperen a ver, en unos días vuelve arrastrándose", se mofaban. En cambio, lo que vieron fue a Liam, arrodillado bajo la lluvia, suplicándole que se quedara. En una entrevista, cuando un periodista le preguntó sobre una reconciliación con Liam, ella soltó con desdén. "Es un tipo patético, solo le gusta perseguir a quien no lo quiere". Fue entonces cuando un magnate de influencia indiscutible la atrajo hacia su pecho. "Que nadie se atreva a mirar a mi mujer, o tendrá que enfrentarse a mí".

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Un multimillonario desalmado: nunca debió haberla dejado ir

Un multimillonario desalmado: nunca debió haberla dejado ir

4.8

Las horas bañadas por el sol reflejaban su amor brillante, mientras que las noches iluminadas por la luna encendían un deseo ardiente. Pero cuando Brandon se enteró de que su amada solo viviría medio año, le entregó a Millie los papeles del divorcio y le dijo con frialdad: "Esto es solo para guardar las apariencias. Nos casaremos de nuevo una vez que ella se calme". Millie, con la espalda recta y las mejillas secas, sintió que su pulso se desvanecía. La separación fingida se volvió permanente; silenciosamente terminó con su hijo no nacido y dio paso a un nuevo comienzo. Brandon se derrumbó, y condujo a máxima velocidad, incapaz de dejar ir a la mujer que había descartado, suplicando que ella lo volviera a mirar una vez más.

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El frío CEO ruega por mi amor

El frío CEO ruega por mi amor

5.0

Desde que tenía diez años, Noreen había estado al lado de Caiden, viendo cómo pasaba de ser un joven a convertirse en un exitoso director ejecutivo. Sin embargo, después de dos años de matrimonio, sus visitas a casa se volvieron raras. Los rumores entre los ricos decían que la despreciaba. Incluso la amante de su esposo se burlaba de sus esperanzas, y su círculo la trataba con desdén. La gente olvidó su década de lealtad. Noreen se aferraba a los recuerdos y se convirtió en el blanco de las burlas, hasta que finalmente se cansó. Pensaban que él había ganado su libertad, pero para su sorpresa se arrodilló e imploró: "Noreen, tú eres la única a la que amo". Ella dejó los papeles de divorcio sobre la mesa y se fue.

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De exesposa humilde a magnate brillante

De exesposa humilde a magnate brillante

5.0

Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!".

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Gabriela descubrió que su novio había estado engañándola y la describía como una tonta superficial, así que comenzó a tener aventuras imprudentes para olvidar su dolor. Una noche sofocante y sin luz, se metió en la cama con un desconocido y se escabulló al amanecer, convencida de que había caído ante un famoso mujeriego. Rezó para no volver a verlo jamás. Sin embargo, el hombre entre esas sábanas era en realidad Wesley, el decisivo e imperturbable CEO que firmaba sus cheques de pago. Asumiendo que su corazón estaba en otro lugar, Wesley regresó a la oficina envuelto en una aparente calma, pero cada sonrisa cortés ocultaba una oscura oleada de celos posesivos.

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Una noche con el señor multimillonario

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5.0

Después de pasar una noche con un hombre desconocido el día antes de su boda, Arianna abandonó el país para comenzar una nueva vida. A sus 22 años, Arianna Jason vivía complaciendo a quienes más quería, sin saber que simplemente era una presa a la que estaban preparando para el día de su ruina. Su vida estaba impregnada con el amargo sabor de la traición. Ahora, quiere devolverle al mundo lo que ha recibido, pero ¿cómo puede cambiar su buena e inocente personalidad para encajar en una sociedad y un mundo crueles? ¿Puede su naturaleza dulce ser contaminada, o logrará salir adelante y seguir el camino correcto?

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Me casé con el hombre al que llamaban indeseable

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5.0

Sophie asumió el lugar de su hermana y se casó con un hombre conocido por su aspecto desfigurado y su pasado temerario. El día de la boda, su familia le dio la espalda y el pueblo se reía de ella, pues estaban seguros de que su matrimonio colapsaría. Pero la carrera de Sophie despegó, y su amor solo se profundizó. Más tarde, durante un evento de alto perfil, el jefe de un gran consorcio se quitó la máscara, revelando que el esposo de Sophie era una sensación mundial. *** Adrian no tenía interés en la esposa que le habían asignado y se había disfrazado con la esperanza de que ella lo dejara. Pero cuando Sophie intentó hacerlo, Adrian se derrumbó emocionalmente y susurró: "Por favor, no te vayas. Si me besas, y te daré el mundo".

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