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Lewie Parenti

5 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Lewie Parenti

Mi Venganza, Mi Renacer

Mi Venganza, Mi Renacer

5.0

El zumbido monótono del aire acondicionado no podía acallar mis propios gritos internos. Después de dos días y dos noches suplicando, las palabras finalmente escaparon de mis labios resecos: "Tía, por favor. Cancela la boda." Mi tía Elena, la CEO de moda más importante del país, me analizaba con sus ojos afilados. Yo creí que Carlos Torres, con su sonrisa encantadora, era mi príncipe azul. Pero él me prometió el paraíso mientras excavaba mi tumba. Recuerdo el metal frío contra mi piel, el olor a gasolina y su risa mezclada con la de Blanca Ruiz. Me dejaron por muerta, arruinada y humillada. Pero de alguna manera, desperté en mi cama, tres años antes de la tragedia, el día de mi compromiso oficial con él. El terror era demasiado real, un veneno helado que corría por mis venas. "Tía, quiero cumplir mi compromiso con la familia Delgado." Mi tía frunció el ceño. "¿Los Delgado? ¿Los productores de aguacate del norte? Fue una broma entre amigos." "Para mí es real," dije con una firmeza que no sabía que poseía. Mi vida anterior me enseñó que Ricardo Delgado era un hombre de honor. Justo entonces, Carlos Torres irrumpió en la oficina, ignorándome por completo, hasta que sus ojos fríos se posaron en mí. "Sofía. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? Deberías estar en casa, preparándote para la fiesta de compromiso de esta noche." Su voz, baja y amenazante, me paralizó de pánico. "Se quedará conmigo," dijo mi tía, interponiéndose. "Ahora, si me disculpas, tenemos mucho de qué hablar." Carlos se inclinó, su tono peligrosamente suave. "Puedes esconderte detrás de tu tía todo lo que quieras, Sofía. Pero eres mía. Y harás lo que yo te diga." Caí de rodillas, temblando incontrolablemente. Esa misma noche, Carlos irrumpió en el penthouse. "Te dije que vendría por ti," dijo con una calma que precedía a la tormenta. "Ya no soy tu prometida," repliqué. Él me agarró del brazo, con fuerza brutal. "No vas a cancelar nada. Te lastimaré mucho más si sigues desafiándome." Su mano se estrelló contra mi mejilla, enviándome al suelo. Blanca Ruiz entró, fingiendo preocupación, y luego se llevó una mano al vientre, interrumpiendo todo. "Oh… el bebé… creo que la tensión me está afectando." Carlos, absorto en ella, me miró con una crueldad inhumana. "¿Ves lo que provocas? Con tus estupideces, estás poniendo en riesgo a mi hijo." "Ese hijo ni siquiera es tuyo, Carlos," solté, llena de un odio que no conocía. En mi última vida, descubrí su engaño. Él me agarró del pelo y me arrastró hasta una bodega oscura, sin ventanas. "Te quedarás aquí hasta que aprendas a comportarte. Quizás un poco de tiempo a solas te ayude a recordar cuál es tu lugar." La oscuridad era total. El pánico se apoderó de mí, arañando mi garganta, asfixiándome. "¡Carlos! ¡Sácame de aquí! ¡Por favor!" Se rió. "Oh, sí me atrevo, Sofía. Y cuando decida sacarte, rogarás por casarte conmigo." La puerta se cerró con un golpe sordo, seguido por el sonido de la llave girando. Me acurruqué en un rincón, temblando. Estaba rota. Las horas se desdibujaron, y el terror infantil de la oscuridad regresó. Las sombras tomaron forma, susurrando mi nombre. En medio de la locura, mis padres aparecieron en una luz cálida. "Estamos aquí, mi niña. Todo está bien. Ven con nosotros." Estiré mi mano para tocarlos. Pero la puerta se abrió de golpe, y la voz de mi tía Elena rompió el hechizo. "Sofía, por Dios, ¿qué está pasando? ¿Ese hombre te ha hecho algo?" Las empleadas susurraron sobre Carlos y Blanca riendo, mientras yo me perdía en la oscuridad. Una rabia fría y dura como el acero comenzó a gestarse en mí. No volvería a ser su víctima. "Tía," dije, mi voz aún débil pero firme. "Llama a los Delgado. Diles que acepto. Me casaré con Ricardo Delgado. Me iré al norte. Lo más lejos posible de aquí."

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Adiós, Mi Esposa Cruél

Adiós, Mi Esposa Cruél

5.0

Durante cinco años, mi matrimonio con Sofía Del Valle fue un desierto helado. Ignorado, humillado y tratado como una sombra en mi propia casa, vivía por la remota esperanza de un cambio prometido por la abuela de Sofía, Doña Elena. Pero mi mundo se hizo pedazos cuando la escuché. Con una risita coqueta, susurraba el nombre de Ricardo Montemayor, nuestro "mejor amigo", y hablaba de una "sorpresa" para una gala benéfica. Mi sorpresa. Mi "virginidad", subastada al mejor postor como un espectáculo. Confronté a Sofía, mi voz apenas un susurro frente a su burla cruel. "La sorpresa eres tú, querido", siseó, regodeándose al explicar cómo planeaba venderme. Me arrastraron a un cuarto, desnudaron y encerraron, solo para descubrir una cámara oculta, mis humillaciones retransmitidas a las amigas de Sofía para su deleite lascivo. "¡Mírenlo! ¡Es más flaco de lo que pensaba!", se rio una voz chillona. "Pero tiene potencial. ¡Es más divertido que ir de compras!" La vergüenza era un dolor físico, cada palabra una nueva herida. No era ira, ni tristeza, solo un vacío inmenso y helado. Aturdido y drogado, fui exhibido en una caja acrílica, "Lote #1: La Pureza Intacta", mientras la puja subía. "¡Veinte millones, de parte del señor Rodríguez!" , exclamaban. "Y el ganador no solo se lleva el premio por una noche," añadió Sofía con su voz cargada de malicia, "también recibirá un video exclusivo del… evento principal. Calidad 4K." Justo cuando la oscuridad me envolvía, la abuela de Sofía, Doña Elena, irrumpió con la furia de una diosa vengadora. "¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?!", rugió mientras ordenaba liberarme de mi prisión de cristal. En medio del caos, escuché su voz resonar por los altavoces, revelando un secreto: una cláusula matrimonial que le permitía anular el matrimonio si la dignidad del esposo era agredida. "A partir de este momento," declaró, "el matrimonio entre Sofía Del Valle y Elías Mendoza está disuelto." Sentí un atisbo de esperanza mientras me llevaban a un avión, lejos de la pesadilla. Mi destino era México, y un nombre resonaba en mi mente, un eco de un pasado feliz: Camila.

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Mi Voz, Tu Castigo: El Diario Revela Todo

Mi Voz, Tu Castigo: El Diario Revela Todo

5.0

La noticia de la muerte de Isabela apenas fue un murmullo; todos la recordaban como la "trepadora" que se aprovechaba de la fama de su exmarido, Javier, el ídolo pop. En un programa de televisión de máxima audiencia, Javier, con una sonrisa fría, se burló: "Digamos que la vida le dio lo que se merecía". El público y las redes sociales lo secundaron, reafirmando la imagen de ella como una villana obsesiva. Pero entonces, el presentador sacó una vieja caja de zapatos, revelando su "diario en audio": unas cintas de casete que prometían la verdad. Mi corazón se encogió al escuchar la primera cinta: "Javier... mi amor. Estamos casados". Aquella voz joven, pura y eufórica, era la mía, veintitantos años atrás, antes de que el brillo de la fama y la traición de Javier apagaran mi luz. La cinta continuó, desvelando cómo lo llamaba "Mi Clavelito", cómo pagaba las facturas cantando hasta el amanecer para que él pudiera componer. Después, escucharon cómo le supliqué al director de "Alma Gitana" para que le diera a Javier el papel principal, sacrificando mi propia oportunidad porque "su éxito era más importante". El estudio quedó en silencio mientras Javier, mi exmarido, palidecía, su falsa máscara de arrogancia hecha añicos. La verdad, ignorada y pisoteada durante años, surgía ahora de viejas cintas, revelando mi amor incondicional, mi dedicación silenciosa y mi dolorosa traición. El mundo me creyó una villana, pero ¿qué pasaría cuando escucharan cómo Javier me llamó "vulgar" y me usó mi trauma infantil como arma para destruirme? Con cada nueva cinta, mi voz rota cuenta la historia no de una trepadora, sino de una mujer traicionada, aniquilada, y finalmente, redimida por la verdad. Ahora, que el mundo me escuche.

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La Señorita Esconde su Identidad

La Señorita Esconde su Identidad

5.0

Mi vida era un cuento de hadas de lujos y manicuras francesas, hasta que un influencer me estafó un millón de euros, forzándome a una "rehabilitación" en un olivar de Jaén. Allí, con las manos llenas de callos, el destino me reunió con Carmen, mi madre biológica, de una forma totalmente inesperada. Pero este reencuentro me lanzó directamente a las fauces de una pesadilla: su marido Ricardo y la hija de él, Valeria, me humillaron y difamaron sin piedad, etiquetándome como una "prima pueblerina" en cada oportunidad. La campaña de desprestigio se intensificó con fotos maliciosas en redes, y en el colegio, la propia Valeria me acusó falsamente de hacer trampa en un examen, buscando mi expulsión. ¿Cómo podía defenderme de tanto odio infundado, de una familia que debería haberme acogido, pero solo me ofrecía desprecio y mentiras? La impotencia me carcomía. Lo que ellos ignoraban era que yo, Sofía, la supuesta "campesina fracasada", era en realidad una artista anónima con un secreto que mi padre, dueño de Bodegas Imperiales, estaba a punto de revelar. No solo limpiaría mi nombre, sino que cada una de sus humillaciones sería la pieza clave en el jaque mate que estaba por servir. Iba a demostrarles a todos que la "niña" a la que creyeron destrozada apenas estaba comenzando a construir su verdadero imperio.

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El Hilo del Destino Que Tejo

El Hilo del Destino Que Tejo

5.0

Durante diez años, mi vida en la suntuosa hacienda de Mateo fue una existencia opulenta, pero vacía, marcada por la indiferencia y el desprecio disimulado. En la fiesta de dieciocho años de su hermana Sofía, la niña que crié, la nueva amante de Mateo, Valentina, me ofreció un "té de hierbas" con una sonrisa fría y calculada. Minutos después, un dolor desgarrador me consumió desde el vientre; la sangre que corrió por mis piernas confirmó mi peor temor: me habían envenenado para provocar un aborto y así, en mi agonía, me forzaron a firmar los papeles del divorcio. En el gélido suelo de mármol, Sofía, la misma a quien acuné, me escupió que una "mujer de pueblo" como yo nunca mereció su apellido ni darle un heredero a Mateo, y la traición superó cualquier dolor físico. Pero mientras firmaba, mi mano no tembló; con el morral de mi abuela y la promesa de una deuda pagada, me levanté decidida a reconstruir mi vida en la tierra que me vio nacer, transformando mi dolor en la fuerza para un nuevo y auténtico comienzo. Mi partida fue el primer hilo de una trama de resistencia, empoderamiento y revelaciones que sacudirían los cimientos de quienes creyeron haberme quebrado.

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Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

5.0

Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse. El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo. Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido. Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta. Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio. La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente. ¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera? La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió. Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre. Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton. "Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?" Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad.

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Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.6

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

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MI EX-ESPOSO QUIERE VOLVER CONMIGO: DEMASIADO TARDE

MI EX-ESPOSO QUIERE VOLVER CONMIGO: DEMASIADO TARDE

5.0

Hola, lectores. Por favor, lean esto antes de comenzar a leer los capítulos. Si encuentran algún error u omisión, no duden en señalarlo para que pueda corregirlo. Saludos. ~~~~~ «Eres estéril y no vales nada. No quiero tener nada que ver con una mujer infértil como tú. Firma los papeles de divorcio y sal de mi vida.» Ese fue el momento en que el mundo de Janette se hizo pedazos. Con las manos temblorosas y el corazón roto, firmó y renunció a todo-su matrimonio, su amor, su dignidad. Él ni siquiera miró atrás. Para él, ella no era nada. Fácilmente descartada. Fácilmente olvidada. Pero lo que él nunca supo fue que ella se fue llevando un secreto que lo cambiaría todo... su hijo. °°°°°°°°°°°°°° Seis años después, Janette regresa. Ya no es la mujer ingenua que él destruyó-ahora es refinada, poderosa e intocable. A su lado hay un apuesto niño... y un hombre que la trata como a una reina. Ella pensó que su pasado estaba enterrado para siempre. Hasta que el hombre que arruinó su vida aparece de nuevo. Y esta vez, ya no es frío. Está desesperado. «Empecemos de nuevo», susurra, con los ojos llenos de arrepentimiento y anhelo. Pero algunas heridas no se reabren para sanar. Y algunas mujeres no regresan para perdonar... Así que cuando el pasado vuelva suplicando, ¿le dará una segunda oportunidad-o hará que se arrepienta de haberla dejado ir?

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Él me engañó con su secretaria y yo los destruí

Él me engañó con su secretaria y yo los destruí

5.0

Había estado casada por tres años y nunca me había dado cuenta de que mi esposo tenía una amante a quien adoraba, hasta que el día de mi inseminación in vitro recibí un correo electrónico anónimo. Este contenía un video donde él y su amante hacían el amor apasionadamente durante toda la noche. Después, él le decía a esa mujer: "Ojalá fueras tú quien estuviera embarazada. Solo con pensar que es Doreen quien está esperando un hijo mío me revuelve el estómago". Más tarde, todo sucedió como él deseaba, pero perdió la cabeza.

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De repente, estoy casada

De repente, estoy casada

5.0

Scarlett nunca pensó que su apacible vida sufriría en un día cambios tan grandes. ¡Su mejor amiga Megan era su hermanastra! Megan y su madre planeaban quitarle a Scarlett todo lo que tenía, incluyendo su riqueza, su estatus, su padre e incluso su novio. Le tendió una trampa a Scarlett para destruir su virtud. Pero, ¿por qué el hombre que yacía junto a Scarlett no era el que Megan encontró? Despiertos, los dos desconocidos empezaron a rastrear la identidad del otro. Pero la identidad de este hombre conmocionó a Scarlett. ¡Era el director ejecutivo más rico Ryke Méndez!

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La furia del rechazo: El regreso de una esposa

La furia del rechazo: El regreso de una esposa

5.0

Estaba parada frente al Palacio del Ayuntamiento, aferrada a la solicitud de matrimonio, esperando al hombre que había amado durante cinco años. Llegaba tarde. Otra vez. Esta era la nonagésima novena vez que Damián Garza elegía a alguien más por encima de mí. Pero esta vez, una foto en mi celular lo mostraba sonriendo con su novia de la preparatoria, Sofía Beltrán, la mujer que nunca había superado. Cuando regresé a su mansión, Sofía estaba acurrucada a su lado, mientras su madre sonreía radiante. Su madre, Cecilia, le dio a Sofía un brazalete, una reliquia familiar, ignorándome como si yo fuera una de las sirvientas. Damián, en lugar de disculparse, me agarró del brazo, acusándome de hacer un berrinche. Todavía creía que tenía el control. Le mostré la solicitud de matrimonio rota, diciéndole que ya no quería nada de él. Su respuesta fue arrastrarme a mi cuarto, empujarme contra la pared e intentar besarme. Le dije que me daba asco. Entonces, mi padre se desplomó. Damián, al ver la chamarra que un guardia de seguridad me había dado, se negó a dejarme llevar a mi padre moribundo al hospital, alegando que Sofía estaba teniendo un ataque de pánico. Su madre, Cecilia, ponchó las llantas del coche con un cuchillo y arrojó las llaves a una fuente, riéndose mientras mi padre dejaba de respirar. Mi padre murió. En el hospital, Damián me estrelló la mano contra la pared, diciéndome que eso era lo que pasaba cuando lo desobedecía. Él todavía no sabía que la cicatriz en mi espalda era del injerto de piel que le doné. ¿Por qué sacrifiqué todo por un hombre que me veía como una propiedad, que dejó morir a mi padre? ¿Por qué me quedé cinco años, solo para que me trataran como basura? Llamé a Alejandro, mi hermano adoptivo, el director general del Grupo Del Valle. Era hora de volver a casa. Era hora de que Damián Garza pagara por todo.

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Cinco Años, Una Mentira Devastadora

Cinco Años, Una Mentira Devastadora

5.0

Mi esposo estaba en la regadera. El sonido del agua era el ritmo familiar de nuestras mañanas. Yo acababa de poner una taza de café en su escritorio, un pequeño ritual en nuestros cinco años de lo que yo creía era un matrimonio perfecto. Entonces, una notificación de correo electrónico apareció en su laptop: "Estás invitado al bautizo de Leo Torres". Nuestro apellido. La remitente: Ximena Cantú, una influencer de redes sociales. Un pavor helado se apoderó de mí. Era una invitación para su hijo, un hijo que yo no sabía que existía. Fui a la iglesia, oculta entre las sombras, y lo vi sosteniendo a un bebé, un niño pequeño con su cabello y ojos oscuros. Ximena Cantú, la madre, se apoyaba en su hombro, una imagen de felicidad doméstica. Parecían una familia. Una familia perfecta y feliz. Mi mundo se hizo añicos. Recordé cómo se negó a tener un bebé conmigo, citando la presión del trabajo. Todos sus viajes de negocios, las noches hasta tarde... ¿las pasaba con ellos? La mentira era tan fácil para él. ¿Cómo pude haber sido tan ciega? Llamé a la Beca de Arquitectura de Zúrich, un prestigioso programa que había pospuesto por él. "Quisiera aceptar la beca", dije, mi voz inquietantemente serena. "Puedo irme de inmediato".

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La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

4.8

Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

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Ojos Robados, Corazón Roto

Ojos Robados, Corazón Roto

5.0

Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.

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La redención de la viuda billonaria

La redención de la viuda billonaria

5.0

Durante tres años, mi esposo, Mateo Garza, tuvo disfunción eréctil. O eso me dijo él. Fui yo quien lo sacó de un coche en llamas, y este matrimonio fue su promesa de atesorar las manos que lo salvaron. Pero esta noche, lo escuché hablando con mi cuñada, Valeria. Confesó que su condición era una mentira para evitar tocarme, y que siempre la había amado a ella. Nuestro matrimonio era solo una farsa para complacer a su abuelo. Las traiciones no pararon. Afirmó que fue ella quien lo salvó. Me abandonó durante un deslave para rescatarla a ella. Cuando desperté en el hospital con las costillas rotas, me pidió que donara piel de mi pierna para arreglar un rasguño en la cara de ella. Quería mutilar mi cuerpo por la mujer que me robó la vida, la mujer que llevaba a su hijo secreto. Mi amor era una carga, mi sacrificio un chiste del que se reían a puerta cerrada. Entonces descubrí la verdad final, la que me destrozó el alma: nuestra acta de matrimonio era falsa. Nunca fui su esposa, solo un reemplazo. Esa noche, tomé mi teléfono y llamé a la única persona de la que él me había advertido que me alejara. —Álex —susurré, con la voz rota—. Necesito irme. ¿Puedes verme en Europa?

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