Tras la traición: la venganza de una esposa
Recibí una llamada a mitad de la noche: mi hermano, Ezra, había tenido un accidente de motocicleta. El doctor, con una escalofriante tranquilidad, me dijo que necesitaban operarlo inmediatamente.
Luego recibí una noticia que destrozó mi mundo: le habían amputado una pierna. La cirujana encargada de su caso, Kaitlin Russo, citó "complicaciones", pero yo, como periodista de investigación, intuí que mentía. No había sucedido ninguna complicación, sino que el procedimiento había sido mal realizado.
Mi reportaje, en el que detallaba su negligencia, se volvió viral, pero rápidamente desapareció de internet. Además, de repente no podía contactar a mi esposo, Hayden Bridges, un magnate de Silicon Valley. Y por si fuera poco, mi hermana Ivy, desapareció de su apartamento, dejando atrás nada más que un conjunto de huellas lodosas y el aroma del miedo.
Decidí confrontar a Kaitlin, y la encontré admirando una nueva pulsera de diamantes.
"Hayden me cuida muy bien", ronroneó, con una sonrisa burlona en los labios. La verdad cayó sobre mí como un balde de agua fría: mi esposo no solo era su poderoso respaldo, sino también su amante.
Él me obligó a disculparme públicamente con Kaitlin, amenazándome con una transmisión en vivo en la que salía Ivy, aterrorizada y llorando en una habitación oscura.
"Estará a salvo, siempre y cuando dejes pasar el asunto", me prometió, con una voz tan fría como el hielo.
Yo no tenía elección. Sin embargo, mi decisión no sirvió de nada: Ivy fue torturada por el monstruoso hermano de Kaitlin, Kyle, y murió en mis brazos. Días después, Ezra fue encontrado muerto en su cama de hospital.
En medio de un silencio desgarrador, una nueva y fría determinación emergió dentro de mí. Esos dos habían destruido a mi familia, así que yo me encargaría de quemar su imperio hasta los cimientos.