8 personas que se "conocen" en el club 'Eight Sins'. 8 personas con pasados oscuros y dolorosos. 8 personas que huyen de la policía.
8 personas que se "conocen" en el club 'Eight Sins'. 8 personas con pasados oscuros y dolorosos. 8 personas que huyen de la policía.
_¿Ya estás listo? _ Preguntó David desde la puerta del departamento de James.
_ Si David, ¿y Chris? - Cuestiona saliendo de la casa para después cerrar con llave la puerta y empezar a caminar al lado de su mayor.
_ Dijo que nos espera allá afuera - comenzando a caminar para ir al club " Eight Sins "
A pesar de ser que trabajan mucho durante la semana siempre se toman un tiempo para ellos por lo que suelen salir a clubes y ese club se volvió famoso así que quisieron ver si de verdad es tan bueno como dicen.
[Por otro lado]
_ ¿Ya están listos? - Cuestionó Adam mirando su celular sin tomarle tanta importancia a lo que pase a su alrededor.
_ Adam, nosotros si pero tu todavia no te cambiaste y ya tenemos que salir _ dijo Matías mirándose al espejo, tenía un pantalón de cuero color negro y el torso desnudo igual a sus compañeros menos el moreno que solo tiene su mirada fija a su celular.
_ Todavía no abren, además hoy no tengo ganas de subir, prefiero ser el barman, mira si me toca devuelta una loca psicópata, ¿que voy hacer? - dice esta vez despegando los ojos de su celular para mirar al pelirojo que se estaba perfumando.
_ El de la otra vez se puso loco por que TU le rompiste su cartera y las cosas "valiosas" que tenía dentro - ríe Aaron y se levanta del sillón (donde antes estaba "duermiendo") ya cambiado.
_ ¡Eso fue un accidente! - grita avergonzado mientras se para para cambiarse igual a los demas.
_ Si, como todo lo que tocas - susurra Matías para el mismo, pero el moreno y el pálido lo escucharon.
_ Mocoso irrespetuoso, vamos a ver quien ríe cuando les toce una loca _ dice y todos los que se echaron a reir se callaron y siguieron con lo suyo, menos el palido - ¿En serio? -
_ Oh vamos, es gracioso, ahora termina que ya abrieron y tenemos que salir _ dice para echarse al sillón, a lo que Adam roda los ojos.
Al otro lado de la ciudad.
_ ¿Y?, ¿trajiste lo que te pedí? - pregunta la chica mientras mira a su al rededor con disimulo.
_ Si, ¿pero para que quieres tanto dinero? - preguntó el menor haciendo una mueca.
_ La policía me busca, asesine a mis padres y lo descubrieron mas rápido de lo que creí - ríe divertida y el otro lo mira asustado y preocupado.
_ ¡¿Porqué hiciste eso Emily?!, ¡¿estás loca?!, ¡¿que pasa por tu cabeza?!, ¡¿sabes lo que te va a pasar si la policía te atrapa?! - grita desesperado del miedo y preocupación.
_ Dah, claro que lo se, si me atrapan es obvio que voy a la cárcel, a menos que se enteren que yo fui la que maté a esos chicos idiotas, y maté a mis padres por un bien mayor - sonríe inocente y el otro la mira incrédulo.
_ ¿Como pudiste hacerlo?, ósea son tus padres, ¿no te sentiste mal? - la mira confundido.
_La verdad no, sabes que siempre los odié, ellos me escondieron algo muy feo y tengo que entrarlo - lo mira seria pero después le sonríe - Te voy a extrañar Abraham -
_ No te vallas, por favor no me dejes te voy a extrañar mucho - la mira triste pero esta le sonríe y lo abraza con cariño.
_ Te prometo que voy a volver y te llevaré conmigo, ¿si? - pregunta y el asiente felíz.
El chico se fue y ella empieza a caminar al centro de la ciudad.
Como va a extrañar a su bebito a pesar de que el chico tiene 16 años se comporta como un niño de 5, para ella, Abraham siempre va a ser su pequeño hermanito por mas que no lo sea de sangre siempre lo trato así, el es el único que se gano el cariño de la loca chica.
Puede ser loca pero muy en el fondo tiene un corazón, muuy en el fondo.
Después de 40 minutos llega a un club que le llamó la atención, el club " Eight Sins ".
Entró y fue directo a la barra donde pidió una bebida fuerte. Mientras esperaba sus ojos fueron directo a los chicos striper que estaban bailando sensual.
Llegó su bebida y se puso a beber mientras miraba a los chicos.
Pov James.
Los dos chicos ya se habian encontrado con Christian , juntos entraron al club donde en menos de 2 minutos Chris ya había desaparecido.
_ Este chico - se quejó David mientras caminaba a la barra y se sentaba al lado de una chica.
_ Sabe como es hyung, solo deje que se divierta - dijo James sonriente mientras pedia un trago para dos.
_ Tienes razón, oye mira esos striper - señala a los chicos que seguían bailando.
_ Uf, que bueno que vine - dijo con una sonrisa pervertida.
En unas calles cerca del club.
_ Mierda, mierda, mierda - maldecia el chico mientras corría a todo pulmón.
Digamos que estuvo corriendo ya como hace 20 minutos escapando de los 2 patrulleros que lo siguen.
Su compañero lo traicionó y lo cacharon matando a alguien que le debía dinero a su jefe y por eso ahora escapa de la estupida policía.
Ya se estaba cansando por lo que optó por esconderse en un lugar donde no lo encuentren, al menos por ahora.
De lejos se escuchaba como la música estaba a todo volumen, corrió mas rápido y entró al club " Eight Sins ".
Las horas bañadas por el sol reflejaban su amor brillante, mientras que las noches iluminadas por la luna encendían un deseo ardiente. Pero cuando Brandon se enteró de que su amada solo viviría medio año, le entregó a Millie los papeles del divorcio y le dijo con frialdad: "Esto es solo para guardar las apariencias. Nos casaremos de nuevo una vez que ella se calme". Millie, con la espalda recta y las mejillas secas, sintió que su pulso se desvanecía. La separación fingida se volvió permanente; silenciosamente terminó con su hijo no nacido y dio paso a un nuevo comienzo. Brandon se derrumbó, y condujo a máxima velocidad, incapaz de dejar ir a la mujer que había descartado, suplicando que ella lo volviera a mirar una vez más.
El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga. Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad. Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"". Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas? La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar.
Mi vida terminó con el sonido agudo y constante de un monitor cardíaco. En un quirófano blanco y estéril, mi cuerpo finalmente se rindió. El estrés de cinco años de abandono y tres años viendo a mi marido pasearse con su amante me había destrozado por dentro. La enfermera hizo una última llamada desesperada. Al otro lado de la línea, la amante de mi marido se rio. -Guillermo está en la ducha -dijo su voz, dulce como el veneno-. Deja de llamar, Cielo. Fingir una emergencia en nuestro aniversario es patético. Oí la voz de mi marido al fondo, aburrida y distante. -Si se muere, llama a la funeraria. Tengo una reunión por la mañana. La línea se cortó. Y un segundo después, también lo hizo mi corazón. Grité en la oscuridad, un lamento silencioso de arrepentimiento. Arrepentimiento por amar a un hombre que me veía como una molestia. Arrepentimiento por dejar que mi propio apellido se pudriera mientras yo interpretaba el papel de la esposa sumisa. Arrepentimiento por morir sin haber vivido nunca. Pero entonces, el aire regresó de golpe. Abrí los ojos de golpe, mirando a la oscuridad de mi antiguo dormitorio. El calendario del teléfono lo confirmó: había vuelto cinco años atrás, al día de mi primer aniversario de bodas. El día en que la humillación realmente comenzó.
Sólo había un hombre en el corazón de Raegan: Mitchel. Tras dos años de matrimonio quedó embarazada. Raegan se sintió muy feliz. Pero antes de que ella pudiera darle la noticia, él solicitó el divorcio porque quería casarse con su primer amor. Más tarde, Raegan tuvo un accidente y, tumbada en un charco de su propia sangre, le pidió ayuda a Mitchel. Sin embargo, se fue con su primer amor en brazos. Afortunadamente, Raegan escapó por poco de la muerte y decidió retomar su vida. Años después, se hizo famosa en casi todo el mundo. Después del divorcio, Mitchel se sintió muy incómodo. Por alguna razón, empezó a extrañarla. Le dolió el corazón cuando la vio sonreírle a otro hombre. En la ceremonia de su boda, él irrumpió y se arrodilló. Con los ojos rojos, preguntó: "¿No dijiste que tu amor por mí era inquebrantable? ¿Por qué te casas con otro hombre? ¡Vuelve a mí!".
Era una doctora talentosa de fama mundial, CEO de una empresa que cotiza en bolsa, la mercenaria más formidable y un genio de la tecnología de primer nivel. Marissa, una magnate con una plétora de identidades secretas, había ocultado su verdadera identidad para casarse con un joven aparentemente empobrecido. Sin embargo, en vísperas de su boda, su prometido, que en realidad era el heredero perdido de una familia adinerada, canceló el compromiso, incluso la humilló y se burló de ella. Cuando las identidades ocultas de la chica salieron a la luz, su exprometido se quedó atónito y le suplicó desesperadamente que lo perdonara. De pie, protector ante Marissa, un magnate increíblemente influyente y temible declaró: "Esta es mi esposa. ¿Quién se atrevería a quitármela?".
El médico me miró con lástima y me dio la noticia que había soñado durante tres años: estaba embarazada. Pero advirtió que era de alto riesgo y que cualquier estrés podría matarlo. Corrí a casa para decírselo a mi esposo, Sol Espejo, esperando que esto salvara nuestro frío matrimonio. Pero él ni siquiera me dejó hablar. Me deslizó un sobre manila sobre la isla de mármol y dijo con frialdad: "El contrato de tres años terminó. Calma ha regresado". No solo me estaba divorciando para volver con su exnovia, sino que al leer la letra pequeña, encontré la Cláusula 14B: si había un embarazo resultante de la unión, él tenía derecho a exigir la terminación inmediata o quitarme la custodia exclusiva para enviar al niño a un internado en el extranjero. Me tragué las náuseas y el secreto. Sol no solo me echó, sino que me obligó a organizar la fiesta de bienvenida de su amante y a ver cómo usaba los regalos que yo le había comprado para cortejarla. Frente a todos, me llamó "una responsabilidad" y un "caso de caridad" que su abuelo le impuso. Cuando le pregunté hipotéticamente qué pasaría si estuviera embarazada, su respuesta me heló la sangre: "Lo manejaría. Ningún hijo mío nacerá en este desastre". "Manejarlo" significaba borrarlo. Esa noche, vertí mis vitaminas prenatales en un frasco de medicina para la úlcera y firmé los papeles del divorcio renunciando a la pensión para acelerar el trámite. Deslicé mi carta de renuncia bajo su puerta y me toqué el vientre plano. Él cree que ganó su libertad, pero nunca sabrá que acaba de perder a su heredero.
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