Después de un buen rato, Claire abrió los ojos poco a poco y se encontró tumbada en una cama de hospital. Abrió los ojos, horrorizada, cuando vio la aguja del suero clavada en su piel. Pronto recordó lo que había pasado.
Sierra Brooks la había obligado a ir de compras con ella, con la única intención de que le cargara las bolsas.
Sierra solía darle órdenes a Claire para que hiciera sus tareas, y esta última siempre obedecía. Esta vez no fue la excepción.
En el camino de regreso, Sierra iba al volante y Claire iba sentada en el asiento trasero. De un momento a otro, el vehículo se estrelló.
El accidente se repitió en su mente. Claire sintió que el corazón le latía con fuerza en su pecho, y empezó a sudar frío. El miedo la paralizó.
Su cuerpo temblaba. Miró desesperadamente a su alrededor y se dio cuenta de que estaba sola en la habitación.
Cuando estaba a punto de sentarse, escuchó el sonido de pasos acercándose.
Claire se dio la vuelta y vio un hombre alto. Sintió que el corazón se le aceleraba al reconocer a la persona que tanto había extrañado.
"¡Darren!", exclamó con una alegría que no pudo contener.
Darren Sampson era su esposo. Llevaban tres años casados. Ella lo amaba a pesar de que apenas se veían.
Claire pensó que había venido a visitarla tras enterarse del accidente. Estaba segura de que se preocupaba por ella.
Pero al instante siguiente, el hombre se alejó a toda prisa, sin siquiera mirarla.
Claire perdió la sonrisa en el acto.
De inmediato se arrancó la aguja del brazo y salió corriendo tras él.
"Darren...".
Creyendo que no la había oído, Claire volvió a gritar su nombre y lo siguió corriendo hasta la habitación contigua.
Sin embargo, se detuvo en seco al instante siguiente.
Sierra, quien siempre fingía ser débil delante de Darren, estaba tumbada en la cama. Tenía la muñeca izquierda envuelta en gasas y las lágrimas le corrían por la cara; sus ojos estaban inyectados en sangre y su aspecto era lamentable.
La hermana mayor de Darren, Bonita Sampson, y su madre, Elora Sampson, también estaban allí. Las tres se habían reunido alrededor de Sierra para cuidarla, ignorando a Claire.
Esta se sobresaltó visiblemente al verlas.
Qué estúpida había sido al creer que Darren estaba allí para visitarla.
Los cuatro se volvieron unánimes para mirarla. Su suegra se levantó primero, luciendo un atuendo elegante, y dijo con altivez: "Claire, llegas justo a tiempo. Entrégate a la policía y diles que tú causaste el accidente".
"Exacto", intervino Bonita. "Asume la culpa por Sierra".
"¡¿Qué?!". Claire retrocedió, con el rostro lleno de incredulidad.
La ira comenzó a recorrer sus venas.
Respiró hondo y, señalando a Sierra, gritó: "¡Ella fue la que atropelló a alguien y causó el accidente! ¿Por qué debería echarme la culpa?!".
La familia Sampson siempre la había tratado como a su sirvienta, así que ya estaba acostumbrada a eso.
Sierra siempre se las ingeniaba para hacerle la vida imposible a Claire, aliándose con la familia Sampson.
Sin embargo, ella aguantó todo el dolor y el sufrimiento por su amor por Darren. Después de todo, se había casado con él con la esperanza de ganarse su corazón.
Pero hoy estas personas habían cruzado la línea. No podía creer que le pidieran que asumiera la culpa por esa mujerzuela pretenciosa.
"Lo lamento profundamente. Todo es culpa mía. Jamás quise que ocurriera un accidente así". Sierra se cubrió el rostro con las manos y sollozó. "Estoy dispuesta a ir a la cárcel para asumir mi responsabilidad. Si los familiares de la víctima no me perdonan, estoy dispuesta a pagarlo con mi vida. Pero...".
Inhaló profundamente y se acarició el vientre, dijo, mirándolo con ternura: "Yo... estoy embarazada de Darren. No puedo dejar que mi hijo sufra por mi culpa".
A Claire se le hizo un nudo en la garganta.
Las palabras de Sierra la impactaron con la fuerza de un rayo.
No podía creerlo. ¿Cómo era posible que estuviera embarazada de Darren?