Instalar APP HOT

Silemen

La Séptima Luna del Alfa Maldito

La Séptima Luna del Alfa Maldito

Hombre Lobo

4.6

Emilia Taylor era la hija que nadie quería en la manada Frostridge. No tenía loba ni posición, y jamás había conocido el amor verdadero. Cuando su despertar fracasó a los veintidós años, el hombre al que amaba la traicionó, su familia le dio la espalda y su padre terminó enviándola a la manada Silver Moon para convertirla en la séptima esposa de Sebastian Simons. Sebastian era el alfa al que todos temían. Se decía que ninguna de sus seis esposas había tenido un buen final. Toda mujer que se casaba con él acababa convertida en un nombre más en la lista de los muertos. Todos esperaban que Emilia muriera. Lo que nadie sabía era que su fallido despertar no había sido en vano. Emilia había adquirido el poder de leer la mente y podía escuchar la malicia y las mentiras que se ocultaban tras cada sonrisa. La mente de todos era un libro abierto para ella. La de Sebastian, no. No podía oír sus pensamientos ni descubrir los secretos que escondía. Cuando una joven sin loba, abandonada por todos, se cruza con un alfa despiadado perseguido por el misterio de sus seis esposas muertas, ¿se convertirá en su próxima víctima o será la única capaz de romper la maldición?

Capítulo 1 Uno

Punto de vista de Emilia

Durante mucho tiempo creí que uno podía acostumbrarse al dolor, igual que se acostumbraba al viento invernal que se colaba por las ventanas agrietadas o al escozor de las viejas cicatrices antes de la lluvia.

En la Manada Frostridge no se limitaban a despreciarme. Me consideraban un error que, por algún capricho del destino, había sobrevivido al nacer.

Mi padre era el Alfa Henry, pero ser su hija jamás me había protegido. Mi madre había sido una bruja y, en una manada que veneraba la pureza de la sangre de lobo por encima de casi todo, mi mestizaje era un delito que nadie necesitaba demostrar antes de castigarme.

De niña solía preguntarme si me habrían tratado de otra forma de haber despertado pronto mi loba; si hubiera podido transformarme bajo la luna, como se esperaba de cualquier descendiente de un Alfa; si unas garras lo bastante afiladas y un aullido lo bastante potente habrían bastado para hacerles olvidar mi mitad de bruja.

Pero los años pasaron y mi loba nunca apareció.

Híbrida.

Bastarda.

Maldición.

Aquellas palabras me perseguían por los pasillos de la casa de la manada y por el campo de entrenamiento. Mi hermanastra Linda era especialmente hábil en eso. No necesitaba levantarme la mano cuando podía poner una habitación entera en mi contra con una sola mirada dulce, cargada de falsa compasión.

A los veintidós años, ya había aprendido a bajar los ojos ante el desprecio de los ancianos, a ignorar a los sirvientes que cuchicheaban que estaba maldita y a fingir que la amable sonrisa de mi madrastra, Dorothy, no dolía más que la crueldad abierta. Porque esa sonrisa siempre precedía al mismo recordatorio, pronunciado con la voz más dulce imaginable: debía agradecer que la manada aún me permitiera vivir allí.

La única razón por la que no me había derrumbado bajo el peso de todo aquello era Brandon Cole.

Había sido mi esperanza durante tanto tiempo que ya no sabía distinguirlo de mi propio instinto de supervivencia.

Brandon era el guerrero joven más fuerte de nuestra manada. Apuesto, admirado y respetado de una manera que yo nunca había conocido.

-Cuando despierte, Emmy -solía susurrarme mientras rozaba mis cicatrices con los labios, como si fueran algo precioso y no la prueba de todos los castigos que había soportado-, todos los que te despreciaron se arrepentirán.

Así que esperé.

Esperé al cumplir dieciocho, la edad a la que la mayoría de los lobos se transformaban por primera vez, pero bajo mi piel no encontré más que silencio. Esperé a los diecinueve, a los veinte y a los veintiuno, mientras la decepción de la manada se convertía en burla y mi padre me miraba con mayor frialdad cada año.

Esperé hasta mi vigesimosegundo cumpleaños: la última noche en que un hombre lobo podía despertar antes de ser declarado defectuoso para siempre.

Aquella era mi última oportunidad.

Bajo la luna llena, rodeada de lobos que se habían reunido más para disfrutar de mi fracaso definitivo que para presenciar mi Despertar, permanecí descalza dentro del círculo ritual y me obligué a no temblar. El cuenco de plata colocado ante mí reflejaba el brillo lunar. El cántico del anciano ascendía y descendía como un trueno lejano. Más allá de la multitud, Brandon me observaba con una expresión que yo necesitaba creer que era amor.

Entonces terminó el ritual.

No ocurrió nada.

Algunos lobos se echaron a reír.

Mi madrastra suspiró como si mi fracaso la hubiera perjudicado personalmente. Linda bajó la cabeza para ocultar la sonrisa que pugnaba por asomar a sus labios, y mi padre me dio la espalda antes incluso de que el anciano anunciara lo que todos sabían ya.

Creí que aquel sería el peor dolor de la noche.

Me equivocaba.

En cuanto salí del círculo ritual, una punzada brutal me atravesó el cráneo y una avalancha de voces irrumpió en mi mente.

Qué desperdicio de luz de luna.

Sabía que no se transformaría.

Brandon ya debe de estar cansado de fingir.

Me quedé paralizada.

Nadie había movido los labios.

Los lobos que me rodeaban continuaban riendo, cuchicheando y observándome. Sin embargo, bajo las palabras pronunciadas se alzaba otra capa de voces: más nítida, más despiadada, imposible de ignorar.

Sus pensamientos.

El pánico me cerró la garganta. Retrocedí tambaleándome y me llevé una mano a la sien mientras la crueldad oculta de la manada se precipitaba sobre mí sin piedad. Cada sonrisa ocultaba una segunda voz. Cada gesto compasivo, un cuchillo.

Me odiaban con una intensidad que nunca me había permitido imaginar.

Necesitaba a Brandon.

Necesitaba a la única persona que siempre había conseguido alejar el ruido de la manada.

Me abrí paso entre la multitud, desesperada por encontrarlo. Entonces una criada pasó lo bastante cerca para que sus pensamientos atravesaran el caos.

Brandon ha vuelto a seguir a Linda hasta su habitación. Por la Diosa, como tenga que esperar otra vez a que terminen para limpiar otro juego de sábanas destrozadas, voy a perder la cabeza.

Mi cuerpo dejó de responder.

Durante un latido, el mundo entero enmudeció.

Después, se me heló la sangre.

Agarré a la criada por la muñeca con tanta fuerza que gritó.

-¿Qué has dicho?

Sus ojos se abrieron de terror.

-Señorita Emilia, yo no he dicho nada.

Decía la verdad.

Sus labios no se habían movido.

Pero yo la había oído.

Una terrible insensibilidad se apoderó de mí. Solté a la criada y me volví hacia la casa de la manada. No recordaba haber cruzado el patio, subido las escaleras ni pasado junto a los sirvientes que se apartaban de mi camino con rostros sobresaltados y pensamientos culpables.

Solo recordaba los latidos desbocados de mi corazón y aquella súplica absurda y desesperada que se repetía en mi interior.

Por favor, que no sea verdad.

Por favor, que este sea el único pensamiento que haya entendido mal.

Por favor, que él siga siendo mío.

Cuando llegué ante la puerta de Linda, ya conocía la verdad.

Abrí de golpe.

Lo que encontré al otro lado era peor que cualquier pesadilla.

La cama crujía con un ritmo obsceno entre jadeos y gemidos.

Brandon -mi Brandon- estaba desnudo sobre una mujer. Linda rodeaba su cintura con las largas piernas y le arañaba la espalda mientras gemía su nombre.

Mi hermana.

Mi novio.

En aquel instante no sentí dolor.

No sentí nada.

Solo un vacío inmenso y resonante en el lugar donde debería haber estado mi corazón.

Entonces sus pensamientos me atravesaron como cristales rotos.

Dios, es mucho mejor que Emilia. Más apretada. Mucho más entregada. ¿Cómo pude desperdiciar tantos años con esa perra frígida y sin loba?

La voz de Brandon resonó con absoluta claridad dentro de mi cabeza, aunque en ese momento tenía la boca ocupada con Linda.

Mírala, ahí plantada como un fantasma patético. ¿De verdad creyó que Brandon la amaba? Por favor. Es mío desde el día en que decidí que lo quería.

Los pensamientos de Linda destilaban veneno y una satisfacción insolente.

La insensibilidad se hizo añicos.

Una furia pura e incandescente me arrasó por dentro.

Agarré el jarrón de la cómoda y lo arrojé contra la pared junto a la cama. Se hizo pedazos con un estruendo que me produjo una satisfacción feroz.

Los dos se separaron de golpe. Linda gritó y Brandon forcejeó por cubrirse.

-¡Emilia! -El rostro se le quedó blanco-. Esto no es lo que parece. Puedo explicarlo...

-¿Explicarlo? -Mi voz sonó baja, peligrosamente serena-. ¿Vas a explicarme cómo llevas tres meses follándote a mi hermana mientras me dices que me amas?

Se quedó con la boca abierta.

-¿Cómo lo has...?

-¿Acaso importa?

Entré en la habitación con los puños cerrados.

Linda se incorporó sin molestarse en cubrirse. Una sonrisa cruel le curvaba los labios.

-Ay, por favor. No finjas estar tan sorprendida, Emilia. ¿De verdad creías que alguien como Brandon se conformaría con una monstruosidad sin loba como tú?

Es todavía más patética de lo que pensaba. Mírala, está a punto de llorar. Esto es delicioso.

Reaccioné antes de poder pensarlo.

Mi palma se estrelló contra la mejilla de Brandon con un chasquido que resonó por toda la habitación.

Seguir leyendo
Regresar Al 1995

Regresar Al 1995

Romance

4.9

"El día de boda se consideraba día de sueño para una chica. Sin embargo, ese no fue el caso de Celia. Su prometido la dejó humillada huyendo con su mejor amiga. Perdida en sus miserables pensamientos, Celia andaba vagamente por un camino y no se da cuenta del camión que venía hacia ella. Cuando Ce

Trabajando Para Un Demonio

Trabajando Para Un Demonio

Romance

4.8

Ni en su sueño más exótico Linda esperaría encontrarse con un hombre que había caído del cielo. Lo que la sorprendió no fueron sus rasgos atractivos, sino sus atuendos extraños, que se parecían a las prendas de los dramas históricos de la televisión. Carl, el emperador que viajaba en el tiempo,

La reencarnación del Marte

La reencarnación del Marte

Fantasía

4.8

Austin experimentó un viaje en el tiempo hacia el Antiguo Mundo Marcial y, curiosamente, se despertó con un cuerpo más joven. Sin embargo, el joven cuerpo que poseía era torpe y miserable, ¡qué fastidio! A pesar de todo, perseveraba su mente sabia y clara. ¡Ahora, con el cuerpo más joven y fue

Las caricias que nos quedan

Las caricias que nos quedan

Romance

4.7

Lo que la lastimó más que la dura bofetada fue la crueldad de su ex novio. Luego, ese hombre volvió a entrar en su vida, la salvó del peligro y la introdujo en un romance de cuento de hadas. Sin embargo, la historia romántica nunca duró. Ella pensó que él estaba lejos de ella para siempre, y en adel

Como En Los Tiempos De Antes

Como En Los Tiempos De Antes

Romance

4.9

Hace seis años, ella entró en la habitación equivocada y pasó una noche apasionante. Sin embargo, no recordaba nada de ese hombre. Lo que fue peor, se quedó embarazada. Para dar a luz al bebé, dejó su casa y comenzó una nueva vida. La segunda vez que lo conoció, trabajó como su secretaria. Él tambié

El Último Adiós

El Último Adiós

Romance

4.8

La muerte de su madre no solo la arrastró a una tristeza sin fin, sino que también la empujó al abismo de la desesperación. La compañía de su familia le fue quitada, y su esposo también mostró su verdadera intención. Ella no era la que amaba y solo se casó con ella por el bien de su madre. Sintiendo

De Amor Nadie Se Muere

De Amor Nadie Se Muere

Romance

4.9

Debido a un escándalo, se casó con el famoso chico de la ciudad. Ese matrimonio no fue más que un error para ambos. Para desahogar su ira, le puso las cosas difíciles. La delicada chica, sin embargo, también era como la rosa más seductora en la oscuridad. Aunque fuera herido por sus espinas al acerc

La Frialdad de Rocío

La Frialdad de Rocío

Romance

4.9

La felicidad era como un espejismo para Rocío Ouyang, cuando más se acercaba a la felicidad, más se alejaba. Ella acababa de casarse con Edward Mu, pero en su noche de boda todo se derrumbó. Dejando a Rocío embarazada, Edward la abandonó en su noche de boda. Pasados unos años, Rocío renació por

Mi esposo millonario: Felices para siempre

Mi esposo millonario: Felices para siempre

Moderno

5.0

Linsey fue abandonada por su novio, quien huyó con otra mujer el día de su boda. Furiosa, ella agarró a un desconocido al azar y declaró: "¡Casémonos!". Había actuado por impulso, pero luego se dio cuenta de que su nuevo esposo era el famoso inútil Collin. El público se rio de ella, e incluso su fu

Cásate conmigo de nuevo

Cásate conmigo de nuevo

Romance

5.0

Jenna Murphy se había casado con Hansen Richards, el hombre al que amaba desde la infancia pero el que más la odiaba. Ella creía que él finalmente la amaría. Pero antes de que su sueño se hiciera realidad... Un accidente automovilístico terminó con la vida de su padre y llevó a su madre que estaba e