img TORCIDOS: enamorada del primo de mi novio  /  Capítulo 1 Algo pasó allí | 0.90%
Instalar App
Historia
TORCIDOS: enamorada del primo de mi novio

TORCIDOS: enamorada del primo de mi novio

Autor: Ranacien
img img img

Capítulo 1 Algo pasó allí

Palabras:1341    |    Actualizado en: 28/06/2024

ERA

2020, Braga. Qui

aba contando era una vil mentira. Ella conocía a los personajes de mi cuento, pero la so

decir alg

ante Quinta da Mafalaia, observé su rostro ovalado de piel morena clara y extr

no le contaría esto a nadie. Aunque ya existen personas que lo

lgo que en algunos rincones del mundo solía suceder, pero no a mí. Estas cosas no debí

zó a decir-.

asegurar que al verme llegar a su casa, jamá

tin

sponder siquiera. Se inclinó hacia delante y susurró con energía contenida-. Me est

taba exagerando en su pensar. Pude haber cometido mil errores, demasiados para el gusto de

e a su posición or

años. Escu

no demasiado para saberlo pero es fácil entender que en ocasi

que ella no confundiera las mías, emití una pequeña risa con tintes de triste

menos so

ual llegué a la Quinta para contarle todo a mi vieja amiga, era otra cosa

tiendo. ¿O no es así? Pero créeme, todo lo que hasta ahora has cre

dra miró mi pitillo, ese que por fin me pude fumar después de horas de anhelarlo

deseaba hacerlo ahora. Precisamente de esto le hablaba, del efecto que algunos tienen en

stia-. Me dejas verdaderamente pasmada. Esto que m

a... -Suspiré de nuevo, el peso en mis hombros pulsa

as por unos segundos, para luego mirarme fijamente colocando una

e las razones que te obligaron a callar pero aun así, puedo comprender que no quisieras decirlo a los cuatr

a en potencia, pero eso fue mucho tiempo antes de toda esta debacle. ¿Cómo hace alguien que sufre de verborrea cuan

o? Que lind

ó el corto silencio que se

é las

or

ndose en el espa

necesitabas ayuda, Delu. Por lo menos para de

tomé su mano par

ornaba compasiva. Se suponía que la misma debería ser dirigida hacia a mí. Pero se

ese gesto. Bien podía sentir cariño por mí, pero el no haberle contado nada en todo este tiemp

andra. Solo deseo que lo sep

ento. Pero luego me di cuenta que era por mi rostro suplic

actamente? -preguntó-. ¿

abe. En el mundo, Sandra, nunca e

oder evitar el brillo en sus ojos, ll

ntes? ¿Por qué no me incluiste? ¿Quiéne

recer calculadora. Cerré los ojos por unos instantes mientras sentía cómo en mi cabeza se formaban varias notas musicales, entre tonadas electrónicas que mezclaban suavidad con fortaleza. Ahora po

mejor guardados en mi vida, a pesar de que un número reducido de personas lo sabían. Pero

u? -fue su maldita pregun

árselo, no sabía qué diablos hacer. ¿Cómo saberlo? Si más

agué en uno de los ceniceros que el padre de Sandra había dispuesto en cada una de las mesas de su

Aún no termino

*

años

Norte de

servada por "él". Lo supe varios años después, pero jamás p

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY