img TORCIDOS: enamorada del primo de mi novio  /  Capítulo 2 El pequeño primo | 1.80%
Instalar App
Historia

Capítulo 2 El pequeño primo

Palabras:2216    |    Actualizado en: 28/06/2024

, creo recordar que pisé aquel suelo el día 04 de oc

uería abandonar para enfocarme en otras cosas, mi cabeza

cuatro años mayor que yo llamado Nikko Saravia, bastante alto, con un atractivo que amenazaba un

la misma localidad, aunque sí en el mismo Consejo. Mi casa quedaba en el Distrito de Braga, y la de él en Viana do Castelo, a una distancia de 62 kil

o de transporte para visitarlo, pero jamás me quedaba. Asistíamos a obras de teatro, dábamo

ejo habitacional. Sus abuelos habían luchado día y noche para co

nte ajena, Nikko había convencido a sus padres para que yo pudiera quedarm

io y Harry, quienes eran hermanos y un solo año menores que mi novio. Conocí a Catalina, prima de todos ellos y un tanto c

e me instalara en el cuarto de Nikko. Él era mayor no solo en edad, sino en

mi primer hombre, fue mi primera vez y esa prim

ués de conocer a todo el mundo, nos encerramos en su cuarto para apaciguar el deseo que nos calentó el cerebro desde la proyección

a ducha en el baño de su habi

e tan solo dieciséis años, sentado alrededor del gr

entí aún más sola y mu

cierto que los Saravia destacaban en base a un gen único explayado en su

verdad no sa

a entablamos de una vez-. De seguro se fue a estu

in podérmelo creer, no había pensado en

lamarlo. -Asentí y me quedé sentada frent

os árboles del patio trasero y los arbustos del frente, queriendo entrar por las amplias ventanas

e hacía con su esposo. Allí estaban los móviles colgados en varias esquinas. Sus sonidos tintineantes atravesaban la estancia y lograr

abandonar la carrera de educación para meterme en la ac

infantil me regresó a tierra-.

taba parado frente a mí, no muy lejos del comed

rito le pasó de largo y

¿Es tuyo? -le pregunté al

devolviéndole la emoción a esa bola

por la ternura que destilaba también ese p

o. Y el viento de un m

tía Adelaida, me

rco de yeso que le daba la bienvenida al comedor; un

cuello, puse cara

téfano-. ¿Qué haces ahí parado? ¿No

alta, no me es

llamó para que fuese urgente a su trabajo y no pudo despedirse de ti. Me dijo qu

ostro de nuevo hacia (ahora sabía que se llamab

no se había ido del todo. Nos observaba escon

nr

o de quién? -le p

Carlos. Es el hermano men

a sobre el

A él lo recuerdo. A tus

trabajo de tío Carlos viven viajando a Lisboa. Mis primos a veces se quedan aquí. -Masticó un poco de su pan y tragó casi sin morder-. Ahora

un p

o. Todos son así

cogió de

puede

tierno

ano s

o? Pero si es una

l niño!

les encantan los cachorritos y los

ikko mientras lo esperábamos. Bobby se nos unió. Me encariñé de inmediato con el perri

entrada al cuarto. Estéfano no vio lo que yo sí, estoy segura de ello. Y no hablo de su llegada, prec

No logró entrar de inmediato a la habitación, simplemente se quedó quieto pegad

ra temerosa, pero firme. Algo rondaba su cabecita, algo que no era común en un niño. Me atrevo a decir que esa mirada no podía hacerla un adulto aunque qu

su primo-. ¡Va! ¿Te gusta la niña? -se

el niño Maël no dejó de

puesto, faltaba más. Cabello castaño, muy claro, ojos color marrón, facciones muy

cía. Le hacían bromas al respecto, ridiculizándole, incluso. Bromas enfocadas en la idea de él teniendo una novia llamada Delu Vaz: "Maël está enamorado, Maël está enamorado de Delu!" Yo misma, en unas poquísimas oportunidades, cuando estábamos

ada y muda; una mirada que no se expandía con el fortuito descubrimiento de un menor, sino que se quedaba clavada manteniendo su forma original. Estoy seg

cente, deslumbrándome con su cuerpo alto y bien formado, duro y bien definido. Me enamoré perdidamente de él. En siete años experimentamos en la cama todo lo que podíamos, en la calle todo lo que debíamos. Junto a él conocí las aventuras d

enamorada estaba de él, más me daba cuenta de que Nikko no amaba igual que yo. Me acostumbré a c

ras, porque luego de yo cumplir los 25 años de edad, la familia del niño Maël regresó de la capital y se instalaron en su antigua casa, frente a la de mi pareja. Al saberlo recordé de inmediato esa mirada, esa complicidad extraña que s

an. Todo cambia por completo y nada regresa a su cauce, cuando en vez de cubrirte, esas amenazadoras montañas ya no est

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY