img El Rosario y la Traición  /  Capítulo 4 | 19.23%
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Historia

Capítulo 4

Palabras:814    |    Actualizado en: 02/07/2025

ran la prueba innegable de una tortura sistemática y prolongada. No eran marcas de accidentes o de caídas, eran las huellas de latigazos, quemaduras, cortes. Cubrían su es

a huérfana que juró proteger? La culpa lo golpeó con la fuerza de un puñetazo en el estómago. Él la había enviado

do. "Elvira... ¿qué es e

su piel. Se dio la vuelta y lo miró. Sus ojos ya no estaban vacíos, ahora reflej

ndo aparatosamente en el despacho

lección a esta malcriada?" , preguntó c

lumbraban en las piernas de Elvira por debajo del dobladillo del vest

rcas se las hace ella misma! ¡Te lo dije, está loca! ¡S

ión de Sofía, aunque cruel, era más fácil de aceptar. Significaba que él no era un monstruo que había entregado a su sobrina a los torturadores. Signi

"Estás enferma, Elvira. Muy enferma" . Se giró hacia María, la cociner

se resistió. Caminó con la cabeza alta, con una dignidad rota que era casi insoportable de ver. Mientras la llevaban fuera,

ntó en el suelo de tierra, abrazando sus rodillas. No sentía el frío ni el hambre. Se había acostumbrado a condiciones mucho peores. En l

escondidas con un trozo

voz quebrada. "No puedes dejarte morir así. Tienes

sus ojos grandes y oscuros. "¿Para qué, María? Él no q

rimas con el delantal

aría. No te pre

o. Soñó que era una niña pequeña, sentada en las rodillas de su tío Ricardo mientras él le leía un cuento. Recordó el sonido de su voz, profunda y cálida, la sensación de seguridad en sus brazos, el olor a tabaco y a campo. Recordó cómo él la llamaba

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