img Mi hermana me robó a mi compañero y se lo permití  /  Capítulo 6 Capítulo 6 Mirada gélida | 1.44%
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Historia

Capítulo 6 Capítulo 6 Mirada gélida

Palabras:1570    |    Actualizado en: 10/12/2025

vista d

gre de Seraphina t

necesitando mi protección después de años de haber descuidado su entrenamiento de combate... Sin embar

ón dio u

posa, la madre de mi hijo, la compañera que nunca había reclamado en público.

zos a los renegados. Debí haber agradecido a la luna cuando

tra su pecho desnudo, un gruñido salió de mi garganta antes de que pudiera cont

ruñó Asha

después de haber firmado los papeles de divorcio, no desp

ba una compañera que nunca

su cintura me dio ganas de esparcir s

l teléfono me arrastró de regreso

o estaba? No lo sabía. Había visto su vestido hecho jirones, había visto su sangre derramándose por su espalda. No obstante, yo no había s

ias, nadie se había ac

l que algo peor le había pasado a Sera? ¿Cómo justificaría que había

que había pasado entre nosotros dos, lo úl

a es

la puerta se abrió

an por debajo de la manga enrollada de su blusa. Como no tenía

r y las heridas como algo común me hizo senti

era dentro de la habitación, un médico o enfermera. -Gracias...

en azul, como peces en un mar cerúleo. Durante estos diez largos años, había evitado a propósito mirarlos con d

de nuevo ante su peligroso atractivo y traicionar mi amor por Celeste. No obstante, en este mome

a se hubiera congelado y ya no había nada, ni siquiera

Se

, rezando en silencio a la Diosa de la Luna desde que ingresaron a Sera en camilla. Dos visita

y corrió hacia ella. Sera apartó su mirada de la

ret habló con voz temblorosa mientras

trás, dejando las manos de su madre en el a

e largo hacia donde Ethan y Celeste est

fa, lleno de desaprobación-. Mamá solo est

l corazón. Esta no era la Sera que conocía. Ya no era la mujer que una vez se había aferrado a nuestras raras muestras de bo

repito... -Una sonrisa fría apareció en su rostro. -¿A quién le importa una perded

diga

ia mí con los ojos despojados de toda su ternura del p

ondí tenso. -C

ió con firmeza antes de

tando su muñeca-. Daniel está a salvo ahí y

eaban su brazo y frunció el ceño. Ento

ue atacaron a tu padre. Esto no fue un ataque al azar, Sera. Están cazand

tiene eso qu

todos en la habitación contuv

espetó Ethan-. ¿De verdad eres

ce años. -Su voz atacó como un latigazo

a mano por el cabello a medid

un paso con los ojos brillando como diamantes-

La miré

qué están todos aquí tratando

loca, Sera?! -e

indiferencia-. Firmé el divorcio y me mudé. Ahora que ya term

dientes. -S

con una promesa tan afilada como el borde de un cuchillo -ap

e por mi nariz. -

n Celeste, pude sentir su m

río. -Tu auto sigue en el cementerio. Aunque estemos divorciados, sig

saba. Incluso cuando estabas justo a mi lado, no me elegiste. No confia

rtencia en mi voz debería

i siquiera dud

omo una bala de plata

, así que su distanciamiento

a trazado entre nosotros me hacía qu

es... temporal, ¿verdad? -Sus dedos temblaban contra m

a, a la mujer que había amado dura

mano con la mía y la apreté-.

, ahora que mi papá no está, no..

, acercándola-. Nadie

edecían mi camisa. No obstante, mi mirada traicionera seguía obser

se enroscó en

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