túnel de opulencia, forrado con papel tapiz de seda qu
rasposo de un uniforme de mesera barato, mi espalda presion
función habí
fuerza, pero no pud
na hebilla de cinturón golpeando el piso de madera. Luego vini
o, Ale
el todo, pero su timbre profundo vibró a través de la
jilla hasta que el sabor metá
a mi pe
madre, Luciana, para enterrar la verdad más fea: que se había quitado la vida después de una aventura sórdi
r la rendija de la pue
Alex.
e por mi garganta. Me deslicé por la pared hasta q
ivalizaba con la agonía en mi pecho. Me concentré en el tormento físico. Era más
nes de damasco
dos,
dos,
oche, vigilando su intimidad
lejandro salió primero, completamente vestido con un traje de color carbón. Se veía impecable, inta
da, con el rostro sonrojado y completamente
stás aquí? -Inclinó la c
ró. Su fría mirada
oz vacía de emoción-
u lado y entré en la habitación. El olor a sexo y a su c
habitación d
lemente mientras envolvía el fino algodón egipci
mana, el torment
sino como una sombra silenciosa. Me paraba detrás de su silla mientras
ndose a la mesa mientras me señalaba-. Tú, sin emba
s copa de vin
. Las náuseas me invadían en oleadas y mi visión se
eso añadido a mi fon
gala de cumple
mano de Sofía mientras ella saludaba a los invitados. Llevaba un vestido de terciopelo verde
ocí al i
n su cuaderno años atrás. Lo había dibujad
el terciopelo captur
Alejandro lo mandó
o -dije, m
al pasar junto a nosotras
atricida. ¿Cómo es que
recordarle el odio
ría. El cáncer me estaba devorando más rá
agua estaba negra y quieta, un espejo que reflejaba la luna fría. So
rtas, ¿verdad? -siseó, inv
odia -dije
mira con tanta ira que qu
ije
omiso en su dedo. Era un dia
erías la pequeña novia Vitiello perfecta. Y
se rí
o s
onido cruel
icos. De los fuertes. Te estás pudrien
el anillo
bre el agua oscura-. Pero sé que era
arr
ión de segundo, una estrella fugaz, antes de desapa
rió con s
leria. Demuestra q

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