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Historia

Capítulo 3

Palabras:831    |    Actualizado en: 05/01/2026

as en el agua se desvanecían en la quietud. Miró el dedo desnudo de

tá el anil

ático, cubriéndose la boc

ria, y ella... ¡ella me golpeó la mano! ¡

s mínimo escrutinio. Pero Alejandro volvió su mirada hacia mí, y vi al monstruo detrás de sus

preguntó, su voz p

iles. Si lo encontraba, tal vez podrí

-dije sim

el mío, cerniéndose sobre mí como un frente de tormenta-. C

azo, su agarre d

upér

helada, Alej

i te quema la pi

es, me

n golpe físico, un shock violento que me sacó el aire de los pulmones y envió agujas de dolor

al instante. Alejandro estaba en la orilla, con el brazo al

sta que lo te

alejó, llevándose el c

mergí repetidamente en el limo, mis dedos arañando el lodo a ciegas. Cerca del amanecer, mis dedos rozar

lo en la mesa del patio y me derrumbé en las habitaciones de los

ués, ocurrió

ajo mis pies. Un estruendo ensordecedor rompió las ventanas,

rincipal, estaba envuelta en llamas. Los sicarios co

andro!

guien por encima del rugi

edo de un carrito de banquetes, me lo eché

picaba en los ojos, cegándome con lágrimas. Conocía esta casa mejor que mi

ejan

alrededor como una bestia viva y voraz. Empujé la viga con cada onza de fuerza que me quedaba. Mis músculos gr

metro. El humo era sofocante, l

mi cuerpo sobre su cabeza para proteger

blanco, cegador, absoluto. Pero no lo solté. Lo arrastré a través de las llamas, ha

, jadeando, mi e

Sofía corriendo por el césped, su cabello perfectamente peinado, intacto por

de Alejandro justo cuan

, Alex! ¡Te te

sped para no gritar. Él la miró, tosi

ía? -

llozó ella, su actuaci

, ocultando mi verdad. Si él supiera que lo salvé, se sentiría en deu

a la heroína. Que yo fu

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