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Historia
Amante Fugitiva: El Capo Suplica de Rodillas

Amante Fugitiva: El Capo Suplica de Rodillas

Autor: Gui Chen
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Capítulo 1

Palabras:1377    |    Actualizado en: 05/01/2026

igorífica industrial se cerró de golpe, s

mujer por la que Dante Monten

acusada de envene

n unos ojos vacíos de toda calidez y

esposa por conveniencia,

el precio de amar al se

na ceremonia fastuosa para a

esa para drenar mi sangre y salvarle

familia, todo mientras él se quedaba mirando,

. Me dijo que el mat

uscarme, revelando que Sofía era un fraude

entí

rme de un edificio que se derrumbaba, recibiendo un tr

su madre me en

or eterno por mí, escritas los mismo

dada", le dije a su madre m

Yo salvé a su hij

nidad de cuidados inten

iera dispuesto a morir por mí, p

ítu

ica industrial se cerró con un estruendo metáli

menos que la mirada en los ojos de Dante Monten

la mujer por la que había

acusada de envene

zado en el aire, la temperatura rondando p

usado para el bautizo no ofrecía ninguna protección contra el frío

al segundo al mando del c

gro no era so

traje italiano hecho a la medida que gobernaba el ba

tres días, recibiendo la Disciplina de los sicarios de su padr

novés no era más que tinta sobre papel, una alianza e

la cama de ella

que nunca

son más baratas que las balas

echinó y una astilla de luz arti

e en

ó a darm

pecho sobre el que s

mol frío, mirándome como si yo fuera una ex

caste,

e solía susurrar mi nombre en l

eteaban tan fuerte que ape

a a un niño, Dan

e otra cosa", dij

u costosa loción mezclándose nauseabundamente

el biberón. Ahora mi hi

é, las palabras s

o se suponía

trimonio que se supon

para crear a ese niño, y ahora me es

arrando mi barbilla con una

so", dije, mirando fijamente a lo

n músculo vibrando pelig

hizo tropezar hacia atrás con

ta que recuerdes

la es

se cerró

ez no

piel, y me di cuenta de que el Dante que amaba había muer

una vida entera, hasta que

ra D

ardias de D

gidas e insensibles, y me arrojaron al su

itorio, mirándome con el mismo desdén que un

, Elena", dijo el Don

débil cuando

me de rodillas, mi cue

e ir", dije, co

a Ciudad de Méxic

ceja, sorprendido

e le rogara

de que estaba rog

o el Don, exhaland

rás, y Dante olvidará que alguna ve

ceptando

a hacienda, no como invit

sala princip

sosteniendo a su hija, mientras Sofía se apoyab

n de perfecci

taba más profundo que

me vio, una sonrisa burlo

el bebé a una niñe

de de la pulsera de esmeraldas q

e la ha

lo único que me quedaba de ella, a la

ije, mi voz tem

un sonido crue

ene es el due

sperada por reclamar la ú

ndo hacia atrás como

o allí en u

untó qu

lágrimas e

osa tropezar

emp

er

eza se estrelló contra el borde

en mi cráneo y el

me corrió p

ino a ver

azos, arrullándola, pregu

razos, pasando por encima de mis pierna

ndo su espalda mientras se

l mundo acababa de convertirse en aq

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