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igorífica industrial se cerró de golpe, s
mujer por la que Dante Monten
acusada de envene
n unos ojos vacíos de toda calidez y
esposa por conveniencia,
el precio de amar al se
na ceremonia fastuosa para a
esa para drenar mi sangre y salvarle
familia, todo mientras él se quedaba mirando,
. Me dijo que el mat
uscarme, revelando que Sofía era un fraude
entí
rme de un edificio que se derrumbaba, recibiendo un tr
su madre me en
or eterno por mí, escritas los mismo
dada", le dije a su madre m
Yo salvé a su hij
nidad de cuidados inten
iera dispuesto a morir por mí, p
ítu
ica industrial se cerró con un estruendo metáli
menos que la mirada en los ojos de Dante Monten
la mujer por la que había
acusada de envene
zado en el aire, la temperatura rondando p
usado para el bautizo no ofrecía ninguna protección contra el frío
al segundo al mando del c
gro no era so
traje italiano hecho a la medida que gobernaba el ba
tres días, recibiendo la Disciplina de los sicarios de su padr
novés no era más que tinta sobre papel, una alianza e
la cama de ella
que nunca
son más baratas que las balas
echinó y una astilla de luz arti
e en
ó a darm
pecho sobre el que s
mol frío, mirándome como si yo fuera una ex
caste,
e solía susurrar mi nombre en l
eteaban tan fuerte que ape
a a un niño, Dan
e otra cosa", dij
u costosa loción mezclándose nauseabundamente
el biberón. Ahora mi hi
é, las palabras s
o se suponía
trimonio que se supon
para crear a ese niño, y ahora me es
arrando mi barbilla con una
so", dije, mirando fijamente a lo
n músculo vibrando pelig
hizo tropezar hacia atrás con
ta que recuerdes
la es
se cerró
ez no
piel, y me di cuenta de que el Dante que amaba había muer
una vida entera, hasta que
ra D
ardias de D
gidas e insensibles, y me arrojaron al su
itorio, mirándome con el mismo desdén que un
, Elena", dijo el Don
débil cuando
me de rodillas, mi cue
e ir", dije, co
a Ciudad de Méxic
ceja, sorprendido
e le rogara
de que estaba rog
o el Don, exhaland
rás, y Dante olvidará que alguna ve
ceptando
a hacienda, no como invit
sala princip
sosteniendo a su hija, mientras Sofía se apoyab
n de perfecci
taba más profundo que
me vio, una sonrisa burlo
el bebé a una niñe
de de la pulsera de esmeraldas q
e la ha
lo único que me quedaba de ella, a la
ije, mi voz tem
un sonido crue
ene es el due
sperada por reclamar la ú
ndo hacia atrás como
o allí en u
untó qu
lágrimas e
osa tropezar
emp
er
eza se estrelló contra el borde
en mi cráneo y el
me corrió p
ino a ver
azos, arrullándola, pregu
razos, pasando por encima de mis pierna
ndo su espalda mientras se
l mundo acababa de convertirse en aq

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