Xi
gándose a mi piel como una segunda capa cuando m
o una
pequeño y frío fr
cía
e no lo era. Era
e en la oscuridad, buscando a los guardias de Dante-. El frasco entero
eté la
aci
, el frasco de vidrio quemando u
aba esc
ación cuando Valeria
tinto, agitando el líqui
sonrisa no le
abas, mudit
té ro
queó e
en la pared con una facilidad ensayada-. Me c
la ma
e hice señas. *Quí
se
vas a agita
ieron hacia el pa
e, arrojó
acia
ra la pared d
íquido rojo salpicó por todas partes, pa
o gr
¡Dante! ¡
rotos, cortándose deliberadamente
esonaron por
a envuelta en la cintura, el
drio. A Valeria sa
dedo tembloroso-. ¡Intentó empujarme a la bodega
volvió
na máscara de c
a cabeza vi
eñas frenéticamente
quiera miró
angre en la pa
ijo, su voz baja y peligrosa
rró de
stró a la
or las encimeras de acero inoxidable, has
lador in
los Vitela era la di
mansión siempre
ó la puert
bajo cero me golp
no y a pes
olvió el
os cuchillos para desescamar. A la sangr
a? -gruñó Dante, empujándome adentro-. Entonce
e y caí sobre una caja
stido de seda al instante,
itar, pero solo sali
a la puerta, golel otro lad
l respeto, X
la pesada pu
ojo hiz
ridad m
el pequeño medidor de t
a -10
suelo de metal, tem
pescado er
ría la
ba los p
no era la es
ija del pesca
nific
ech
rasco en m
álido que qued

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