/0/22036/coverbig.jpg?v=04820e81508c54266fcc7fd9ae64d394)
a. Pero el dolor de cabeza por el champán barato y la falta de sueño no
protestar. Al entrar al baño y dejar caer la sábana,
violencia y placer. Había marcas púrpuras, la forma perfecta de unos dedos grandes y brutales, marcadas en la carn
os, y de repente, la imagen de él desnudo
, cubiertos de vello oscuro. No había nada suave en ese desconocido. Su torso, que había vislumbrado brevemente entre la apertura
de la boca de él, rozaron la esponja. Recordó la vena gruesa que palpitaba en el cuello de él, el sudor b
oyando la frente contr
ón de estar llena, estirada y poseída. Se tocó brevemente, solo un roce, y s
y era el día. Thorne Enterprises. El sala
ía era otra mujer. O
za en la base de su garganta- y una falda lápiz negra que gritaba profesionalismo
stal y acero que atravesaba el cielo de la ciudad, int
secretaria de recepción, una mujer de
sudorosas. Agarró su bolso con fuerza, respir
a vertiginosa de la ciudad. La decoración era minimalista, todo cuero negro
la ventana, hablando por teléf
ivos. No me interesa lo que
a
e su rostro. Esa voz ronca, autoritaria... era la misma que
ser. Es una
teléfono y giró l
se encontraron, e
oscuro, mandíbula cuadrada y una boca que parecía incapaz de sonreír. Pero eran los ojos los q
ojos de l
de ese cuerpo poderoso sobre el suyo, de esa misma boca mordiendo su labio, se superpuso
ajó, barriendo el cuerpo de Sofía con una familiaridad insultante. Se detuvo en su cuello, justo donde el cuello alto d
sab
spido. Esperó que
r del escritorio con la gracia depredadora de un felino, acercándose a ella hasta invad
o mentalmente un archivo que no tenía delante. O
astro de la pasión de la noche an
udeó ella, odiándose por
uisición. Se detuvo detrás de ella. Sofía sintió el calor de su cuer
su oído, demasiado cerca-. Pero en esta oficina exijo o
el sonido audible
o implica? -preguntó
ntarlo, reuniendo el po
, señor Thorne. S
boca se curvó hacia arriba, una sonrisa que n
de pila como una caricia sucia-. Porque odi
rio, dándole la espalda co
está afuera. No me moleste a men
o, cerrando la puerta tras de sí. Se apoyó contra
el trabajo. Él no habí
ar vibró en el bol
Un mensaje de un número desco
ue te duela cada vez que te muevas. A mí todav
cerrada de la oficina. Al otro lado, sa

GOOGLE PLAY