img LOS TRILLIZOS DEL CEO VIUDO  /  Capítulo 4 MUERTA. | 10.26%
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Historia

Capítulo 4 MUERTA.

Palabras:1246    |    Actualizado en: 06/01/2026

ítu

V

nadie. Mamá se desmoronaba ante mí, aunque fingiera fortaleza. Su sonrisa temblaba como una hoja seca, su piel pálida como una sábana gastada, y sus ojos... ya no brillaban. Solo resistían

e el pecho, sin entender una palabra. Estaba de ocho meses, el peso brutal de los trillizos me aplastaba: cada paso era un esfuerzo, cada movimiento un recordator

no sonó en la oscuridad, un timbre qu

rave, exhausta-. Debe veni

o oí. No me puse abrigo ni zapatos decentes. Solo corrí, el frío de la noche mor

contracción que me dobló como un rayo. Aguanten, pequeños, pensé, presionando con las manos, el dolor irradiand

Su piel era casi translúcida, su respiración un susurro agonizante

rnura que me desgarró por dentro-. Prom

a hablar, las lágrimas ahogándom

rás tu vida. No te quedes sola... prom

le para su cuerpo debilitado, sus dedos

a cabeza, el sollozo a

no me dejes -s

a, como cuando era niña

hilo apenas audible-. Busca entre mis cosas..

a que me dejó confusa, pero no había tiempo para preguntar

itor c

o, más

pitido int

a

, aunque ya lo sa

le antes de que me la arrebataran para siempre. El dolor me golpeó como una ola, un vacío que me ahogaba, y ent

o borroso, sujetándome la barriga mientras el dolor se intensif

lí l

e Va

hundid

ran

aba grietas. Su rostro desencajado, ojos rojos, manos enredadas en el cabello

ahogada, ignorando el calamb

... ¿qué... q

ojos como pozos de agon

, y de pronto explotó, golpeando la pare

iblemente, su cuerpo convul

frenó. ¡Ella... murió al ins

ió espeso. Me faltó el aliento, y otra

cubriéndome la bo

orrar el recuerdo, y luego gritó, s

rabia cegadora, golpeando de nuevo la pared, el eco retumbando-. ¡No quería

to, pero el dolor lo cegaba

muerta. ¡Mue

su expresión cambió. Se endureció, se

tembloroso, su rostro contorsionado por la culpa y la ira-. ¡Si no hubiéramos insistido! ¡Si

adiando hasta la barriga, y otra contracció

to... -logré decir, la voz tembloros

lo como un recordatorio vivo de su pé

. ¡Más! ¡Lo que sea! Pero no quiero a esos niños. ¡No puedo! ¡No... después

vientre se intensificó, contracciones viniendo en oleadas

susurré, rota, doblándome p

a, su puño cerrándose hasta blanquear los nudillos-. ¡

sma por el pasillo, dejándome sola en el v

El doble. El triple. Un intento

mo si sintieran la tormenta. El dolor del parto me obligó a apoyarme en la pared, respi

perdido a

a de perder

queños... acababan

s, las lágrimas cayendo sobre la tela tensa, mien

r sollozos y dolor-. No como yo... no como él... no como

me quedaba. Lo único que aún me daba fuerza para se

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