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Historia

Capítulo 3 Serenidad de Buda

Palabras:1090    |    Actualizado en: 09/01/2026

minutos de reunión y Sheily no había abierto la boca más que para bostezar. En sus ojos, ninguna mirad

as -reflexionó para sí, sintiendo envidia religios

a distribución de los productos, control de calidad y publicidad. Sheily no prestaba m

ró sentir el tibio aliento de Jorge

ración de polla -le susurró él, subiendo

se acomodó en su silla. Hizo una casi imperceptible mueca de dolor que Jorge

rge, sorprendido por su prop

íritu fue renovado. Deberías hacer lo mismo a ver si se te quita lo mal pensado -masc

ck, con la vista fija en la proyección, razón por la cual no se percató de que toda la atención de Sheily esta

enidamente. Esa mandíbula firme y sus labios... Si no tuviera el mentón apoyado en la mano podría verlos. ¿Cómo eran los labios del t

ia se quedaba en la iglesia, nunca antes había salido de allí ni se habí

r el jodido olor a incienso. ¡Todo era culpa de Zack! ¡Él había

s de acabar la ronda de preguntas. Ella no se ha

s los ojos estaban puestos sobre ella

rece que lo tienes t

hecho traer bandejas con galletas para la reunión y ahora había migajas por toda la mesa. Le gus

si se hubiera sentado sobre brasas al rojo vivo. Era un dolor satisfactorio. Luego de un largo camino, ella había descubiert

el aire un suave aroma a... nada. Liliana había usado un neutralizador de olores muy efectivo que había

bía comprado y que ya no usaría gracias a Zack?

quedaba muy poco. Ahora todo era paz, serenidad, el mundo giraba sin prisa y ella era feliz. Unos mi

ue frío del aire acondicionado en su pubis

el rudo toque de aquel hombre seguía haciéndose presente en su cuerpo y su recuerdo estaba ta

n el poder de sus pensamientos y de los recuerdos que él habí

e vayas a su oficina -L

alda con disimulo y ocultó las bra

por él si es él quien quiere hablar conmigo? ¿Cree que tod

na se sintió abrumada. Luego

rte a alguien. Que se mueva una person

o que estaba mal en el mundo, Sheily apretó

lo, por favor. Iré, pero

cina del gran jefe sin bragas y con las manos sucias, eso no era propio de una dama respetable y de

¡¿Dónde rayos habían

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