ármol del vestíbulo resonaba como una acusación. Había regresado al lugar del que juró escapar,
erfecciones o informes financieros, ahora vagaban por las paredes con la curiosidad de un niño que visita un museo por pri
Es extraño, Clara. Siento que reconozco la estructura de esta casa, pero el alma de la
a, sintiendo un n
res años, Sebastian. Tus gusto
ia ella, atrap
on tuyos? -preguntó con una p
nstrucciones -mintió
o de l
bitación donde el matrimonio Moretti había muerto lentamente en el silencio de una cama demasiado grande
n el borde de la cama king-size. Se llevó las manos a la corbata, forcejeando con el nudo con una fru
ara antes de que su cerebro pud
l calor que emanaba del cuerpo de Sebastian, el aroma a sándalo y a limpieza que siempre la había embriagado. Sus ded
ía ver las pequeñas motas plateadas en sus iris. De repente, él le rodeó
voz era una vibración baja que parecía recorrer la colu
encima de un susurro-. Es solo que... han sido días di
lural-. Me gusta cómo suena eso. Como si yo te i
stro. Clara cerró los ojos, entregándose por un segundo al contacto que tanto había anhelado durante su f
ntre nosotros. Estás aquí, estás conmigo, pero parece que estás guardando un lu
arido. Eras mi verdugo. Eras el hombre p
decir-. Alguien que no solía detenerse
argura, una expresión q
e un regalo. Porque ahora
la seducción
do el torso atlético y marcado por la disciplina del gimnasio y, ahora, por algunos hematomas purpúreos del impacto. Clara intent
fuerte, rítm
memoria para saber que te deseo, Clara. No sé si teníamos un romance secreto o si yo era demasiado estúp
taba seduciendo a su propio esposo, un hombre que legalmente poseía su cuerpo pero que, emocionalmente, era un
nte -intentó protestar, aunque sus dedos se c
a frente de ella-. Y por primera vez en lo que parece una eternidad, me siento
er la farsa profesional. Pero el hambre de ser tocada, de ser vista con esa intensidad, fue más fuerte que su
esfuerzo mental, con su brazo rodeando la cintura de C
que recibía de este "nuevo" Sebastian era un tesoro robado al pasado. Sin embargo, una duda gélida empezó a crecer en su pecho: ¿Qué pa
vida siendo una extraña para el hombre que amaba, ocultando el anillo de
no. Tenía tres llamadas perdidas del abogado de Sebastian. Los papeles del
to de olvido era el

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