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ro dentro de la Mansión Vistanube el amb
ómatelo con
. El tenue resplandor de la lámpara de noche pintaba sus sonrojadas mejil
mientras se inclinaba, rozándole la oreja con los dientes.
ella, con la voz entrecortada mie
isfecha. Su obediencia siempre lo excitaba, y sus sú
fuera del dormitorio, pues le servía de recordatorio y, a la vez, le daba un toque picante a
de negocios se le había hecho largo y extrañaba su cuerpo, un cuerpo que, a pesar de las innumerables veces qu
vió contra su cuerpo, su ágil figura bal
e, ¿verdad?", murmuró él, con u
n voz tímida pero teñida de audacia. "Tío Etha
or la cintura mientras cambiaba de posición con
cepciones", dijo c
dida a complacerlo. Tenía un favor que pedirle esa noche, y sab
cía enredada entre las sábanas, con la piel cubierta por las tenues marcas
ta figura iluminada por la pálida luz. Gotas de agua se adherían a su pecho y
cía estar de un humor más relajado de lo habitual. "¿Qué quieres?", pregu
la era suave, vacilante, y su mirada esperanzad
e sea", respondió
ser una
e Ethan, reemplazada por una mirada glac
enicero con deliberada fuerza, como si con el mismo gesto quisiera aplastar la audacia de ella. "He
rosas mientras apretaba las sábanas. "Carla vo
han, la mujer que una vez le salvó la vida de unos secuestradores cuando él tenía dieciocho años. Tra
iciente para que Nayla supiera que había tocado una fi
fícil que es mi situación en la Famili
la agarró con firmeza por la barbilla. Sus ojos oscuros se clavaron en los de ella, feroces e in
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