img EL AMOR PROHIBIDO DEL CEO  /  Capítulo 2 2. EMPEZAR DE NUEVO | 9.52%
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Historia

Capítulo 2 2. EMPEZAR DE NUEVO

Palabras:2159    |    Actualizado en: 21/01/2026

no era una casa y mucho menos un apartamento, l

le agradaba usar, afuera la música parece llevar una fuerte batalla por meterse e

hoy? -La voz chillona de Pau

ella no me ayudara con mi pequeño Alan -Alicia masajea su fre

atito y obtener más dinero, así no

a te di

rina que usaba para imitarla-. Pero tampoco es como si a esos viejos borrachos les importara

a hacer -Alicia mira a su amiga con dulzura y

entre semana, para que puedas estudiar -se puso de pie en unos enormes ta

como te lo

servicios -La pelirro

esta lleno y debo se

que nació su pequeño Alan, no tuvo tiempo de descansar, ni tomarse los días para que su cuerpo se recuperará, porque las cuentas y l

eprimente, oscuro y frío, a pesar de los calientes bailes que las mujeres noche tras n

o, pero la paga era buena y a veces alguno que otro tipo se apiadó de ella y le dejaban propinas, n

¿Cómo e

bien y ¿Tú

r mujer podría derretirse por su seductora belleza, pero Alicia no y eso lo ponía como loco, porque estaba profundamente enamorado

ría de los Waffles, sé que amas los Waffles -por lo general no era tímido, p

cerremos turno, v

Francisco, pero aunque pareciera cruel y mezquino de parte de la castaña, la verdad era que aceptaba la invitación por

ni peleas, ni alteraciones, Francisco y Alicia salieron muy a las 5:30 de la mañana del lugar y cuando entraron

? -la pregunta tímida de Fra

a levanto los ojos, mientras envolví

edes vivir conmigo y... Salir de esa habitación en la

la respuesta de

apenas se estaban terminando de recuperar por la perdida de su amado Roberto y aunque

debes nada, solo soy

e voy a estar en deuda co

nquilo, Alicia tomo el autobús y Fran

patito la estaba esperando, así l

y ella solo quería que cada segundo que pasara estuviese acompañada de Roberto, lo extrañaba más de lo que podía acept

aba las mejores notas, no se quedaba con lo poco que los maestros del lugar se permitían enseñar, Alicia re

Ángel guardián que la vi

era cuidar y vigila

ñor J

lo veía más que a su propio hijo, los fines de semana eran los refinados hijos del viejo hombre quienes se en

ameson,

legría verte de nuevo. Mis

rró la morena cerca al viejo y señalando con e

n caer -el anciano le mos

ue la herida no había sido debidamente desinfectada,

el ba

bastante confundida, ya que siempre er

rma de la que hablo tan bien -el anciano suspiró cansado-. Es

tar tan preocupado con

jar de ser tan confiada. Y p

la arrogancia de la que era dueño, miró a Alicia con des

del almuerzo paso y la siesta del señor Jameson llego, un frío

por un rato de

ía pretender que no era

der la razón, conozco a

lo empujo levemente para

za por la cintura, su cara estaba prisionera entre las manos del salvaje, qu

l hombre, aguardando la esperanza de que alguien

o en esa elegante cocina, sin embargo cuando todo parecía estar perd

s?! Yo no te eduque para que

botones habían salido a volar muy lejos, sus piernas estaban algo rasguñadas y sus labios y mejill

, lo siento, p

o lament

pero sabía que tenía que dejarla ir, porque el desgraci

pero que fue insuficiente para sacarse la sensación de las manos de ese cerdo tocando su cuerpo. Ella jamás había sido t

a razón mantenía dos trabajos, debía mantener a su hijo y tener una mejor v

vida intentaba hundi

bargo y no se sentía apta para presentarse a e

dida y molesta. Además las marcas en el rostro y piernas de Al

e hacer conmigo lo que quiera o al pobre v

más complicado -la chica que ya tenía el pelo de s

do un poco más de café-. Estoy joven, siento

porque cada peso que tienes en el bolsillo es para sobrevivir. Es obvio que estás cansada Ali -su amiga la miró co

experiencia,

tener experiencia, si no em

l trabajo ideal era lo siguiente, tarea que no fue fácil, varias entrevistas fueron terriblemente mal, algunas porque los hombres le pe

había visto, y el edificio más grande al que había ido en todas sus entrevistas, un edificio imponente y por el que

a prestada ese día, eso la ha

en un susurro-. Tú pue

lo más amable, algo que ella no esperaba, la direccionaron al piso de recursos humanos y una rubia, joven, tal ve

ista, sigue a esa ofic

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