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Historia

Capítulo 5 La Fortaleza Rota

Palabras:1233    |    Actualizado en: Hoy, a las 06:18

uniforme impecable y su corazón latiendo en un compás acelerado, se sentía como una intrusa en un santuario. Hoy no era un día de oficina; era el día en que

oz de Adrian, amplificada por el sistema de sonido del ático, retumbó

mientras sacaba de su maletín un escáner de

, con la única condición de que no interrumpiera su trabajo. Pero la verdadera misión de Sofía era doble: encontrar los puntos débiles de la s

edes Wi-Fi. Cada metro cuadrado del ático era una demostración de poder y paranoia. Las cámaras, ocu

ailado brevemente con Adrian. Recordó la textura de su esmoquin bajo sus dedos. Pasó por la cocina de chef, im

entrar, Sofía sintió que el aire se espesaba. La habitación era un estudio en tonos grises y ébano, con una cama king-size que ocupaba el ce

ctar irregularidades biológicas o campos electromagnéticos que delataran su panel de compresión. Adrian Thorne no dejaba nada al azar, y si

el panel se sentía como una armadura fría. El bebé ya tenía

de un aroma floral. Un perfume que ella había usado aquella noche. Una muestra diminuta había quedado impregnada en las sábanas o

esonó en el intercomu

go interesante en mis apose

do observando. Sofía

con voz firme-. Y una leve resonancia en la rejilla de ventilación

a excusa para justificar su tiempo e

orpresa en su voz-. Mis ingenieros ju

muñeca. Era un dispositivo de interferencia de señal. Fingió estar "calibrando" la supuesta avería, mientra

ncia de la toma de decisiones. Junto a él, una fotografía enmarcada: una mujer mayor, de aspecto severo y ojos tristes, y u

a con la rejilla? -La voz

corregido. La resona

repasar los puntos débiles que ha encontrado e

estaban miles de millones. Era una habitación diseñada para el control, con pantallas

de obsidiana, con la tablet en mano. Había algo en su m

ia", ¿nada más? -preguntó, apoyá

adero riesgo siempre está en los factores externos, los el

¿Es usted un element

yo. Sofía mantuvo la calma, aunq

horne. Mi lealtad es profesional. Mi vida

os fijos en los de ella. Esa misma cercanía

ijo él en voz baja, su aliento cálido contra su m

del traje. Sofía sintió un escalofrío gélido, a pesar de que el panel de compresión la m

protegidas, señor -respondió ella, desviando el tema

resión de frustración apenas contenid

os sospechosos o movimientos inusuales cerca de la torre. Y Valenti... -añadió, mientras ella se dirigía a la puerta-, si en

alo y un rastro floral que Adrian aún no había logrado identificar. Había superado la primera prueba en la boca del lobo, pero cada día que pa

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