img Santuario Prohibido  /  Capítulo 2 DOS | 8.70%
Instalar App
Historia

Capítulo 2 DOS

Palabras:1180    |    Actualizado en: 23/01/2026

ENT

allí, tendido a los pies del altar, y la sangre se desliza bajo

re Vittorio irrumpe en la ca

sotana mal puesta, el rostro pálido.

isericor

uñecas, tibia. Me pongo de pie con dificultad, tam

. Escuché un ruido y me es

tira tras mentira, construida

susté, se me cayó la vela... y entonces se

dote, como si allí pudie

arme el cuerpo de encima

Vittorio tiembla al ritmo de su pulso. Me observa como se observa a a

sostengo una mentira como si fuera

puerta se ab

ompañada solo por una vela.

Me pareció oír un disparo. Salí corriendo

vuelve hacia ella y l

Alguien puede explicarme po

l asesino huyó -responde el padre,

irada se posa primero en el cuerpo inerte.

pregunta con esa voz escalofriante q

ojos son afilados, penetrantes. Cuando term

. nadie debe saber esto. Hay una sola cosa q

decir el padre, per

preguntas. Solo acusarán -su voz es baja, implacable-. ¿Y quién protegerá el orf

paso

diciendo,

a. No así. Este hombre es uno más de esos mafiosos que rondan la ciud

-intent

otos. La tormenta parece protestar,

s el apagón, este apagón bendito que nuestro Padre celestial nos concede, y la lluvia que borrará nuestras huellas.

desafiar a la madre superiora. Sabe que, de algún modo retorcido

es... -intenta

io -reca

usurro, sin recono

erca. Me mir

ado fue abrirle la puerta. Y ahora cargará

la mi

ento,

ices, harás lo que te ordeno

go qu

go qu

o ba

amos bajo la lluvia, por calles vacías. Lo dejamos entre bolsas de basura

adas y temblando, nos ar

, que estás en

a madre Agn

re Vittori

a no

la madre superiora

ú, Valentina... recuerda esto: lo

ce cualquier ilusión de consuelo. Antes de irse, sin siquiera mirarme, añade que vaya por una cubeta y detergente, que limpie el desorden y termine antes

naremos más pronto. Asiento sin mirarlo y voy por las cubetas; el metal frío golpea mis manos entumecidas mientras cargo detergente y trapos viejos, todo lo necesa

a algo más que sangre: arrastra el eco del disparo, el peso muerto del cuerpo, el calor ajeno que aún siento pegado a mi piel. Ninguno habla. Sol

ompasión y miedo. Cada vez que se cruzan con las mías, mi corazón se estremece, porque no sé si podré seguir sosteniendo la

intacto, como si nada hubiera ocurrido, como si Dios no hubiera visto. Me quedo de rodillas un instante más, respirando con dificultad, comprendiendo que he cruzado un umbr

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY