Reye
ante exactamente cuarenta y ocho ho
en Apodaca, tratando de averiguar cómo desapar
prado con efectivo vibró contra la
a un
la pala
ocesarlo, la puerta se
as llenaron el marco, bloq
abla
alanz
contra gruesas chamarras de cuero,
los me di
a atrás y el mundo se vol
a camioneta antes d
ra sobre la cabeza, sumer
, con el olor nauseabundo
ante lo que pa
e sacaron a rastras y me hiciero
el rugid
ncaron
la Villa de
privada d
una escapa
n esc
na silla en el c
se clavaron en la tier
ada a otra sill
ecta, inclus
alborotado justo
aje estaba
viaron hacia una cámara montada
ras como un príncipe osc
a una p
ganza, con la mandíbula a
uñó a los hombr
-dijo uno de los hombres, su vo
va por el
cipicio detrá
directa a las rocas afil
n me
miró a
de segundo, la má
o de diversió
era un s
a Bro
a lista en su
entos s
s de l
mos para psi
darle un efecto dramático, mirando dir
do sus ataduras con un cu
en un beso apasiona
mascarados aga
ra real aunque el escenar
ra miró h
o interpretando al héro
bres em
iné hac
dad me a
a
mbando por mis oí
esperando el impa
ndo la
, golpeé
a mi alrededor
bo
los
gigante y amarillo para dobles de acci
Hernán y Estela miraba
nía una copa
er visto tu c
clinó sobre
aba sin esfuerzo sobre el viento-. No seas tan dr
í, mirando e
ía el
ón era u
había roto
terror en contenid
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no pueden si

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