ribles pesadillas. Desde pequeña había sentido miedo por todo lo que fuera paranormal, y trabajar en una ciudad como Charleston solo aumentaba sus
bilidad de cambiarme de habitación?
ime, ¿pasó algo en el cuarto en el q
ue hace mucho frío, pero si no existe la posib
lgo mejor para ti -María le sonrió cálidamente a Sophi
la cortina cuando, de repente, sintió como si alguien la estuviera observando desde la gran mansión. Un horrible escalofrío recorrió su ser. La
mayor de Valentín, lo tomó por el hombro mientras él toma
de aquí -Valentín estaba mintiendo. Él había fijado sus ojos más exactamente en l
ada y todas las noches la observaba. Podía oler su miedo, su pánico,
ntidad de años, comienza a sospechar del porqué no envejecemos. Y aunque para nadie aquí es un secreto
mente se va un clan de vampiros, los licántropos están listo
ó por el hombro mientr
venga a cuidarlos algún clan de Baviera. Siempre han estado ávidos por conquistar la mina de
tra familia. Es hora de descansar por el mundo una buena época -
n cuidado ni amor, llenos de enfermedades y a las puertas de la muerte. Los Von Strudel cuidaron de ellos y, cuando fueron lo suficientemente maduros para decidir, los convirtieron en v
referían no acercarse mucho a los humanos. Aún le
s he notado que te has quedado viendo una ventana en especial, una humilde
ás esculturales y llamativos. Ella es una joven que trabaja en la factoría, nada importante. Solo que mi
e da un buen presentimiento. No solamente es atractiva p
les, como tener premoniciones sobre el fu
o cuidarme a la perfección -Lea le
menos de unos treinta segundos estaba en su habitación. Ella ya estaba medio dormida, pero como todas l
iel y se estremeció. Pasó su gran mano por su espalda y se la acarició. M
ción. Sophie pensaba que solo se trataba de una horrible pesadilla. Por más que fuera el hombre más divino que su
l turno en el baño de la posada estaba más largo que de costumbre, así que e
l único elevador. Las puertas estaban a punto de cerrar cuando una mano grand
ñorita. ¿Llegand
s de Sophie. Esa mañana lucía un traje oscuro como de costumbre, su peinado estaba perfecto y sus e
pasaba allí, en un movimiento del ascensor dejó caer el
n ruborizadas. Sacó de su bolso un improvisado pañuelo y, con una soberana timidez, c
detuvo en ese momento, dán
lo esperado. Sophie comenzó a temblar despavorida al sentir la energía de Valentín; era la misma
or. ¿Cómo hago para que este
vo. Estaba nerviosa y confundida, no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba pasando en ese mo
u piso, señor
-preguntó ell
imidó por completo. Ella salió cabizbaja del
la empresa. Si hay algo que odia el jefe es la impuntualidad -Gloríe le espet
sabe que llegué tar
ndo nada, Sophie.
en el elevador. La verdad, ese ho
un guapo, pero solo le gustan las mujeres de muchas curvas, ya sabes, aquellas que vienen de las grandes c
e refiero a esa clase de escalofríos. Ese hombre me d
tacto se puede tener con él, pero es demasiado amable, inteligente, bonda
comprendía era por qué se aparecía en sus pesadillas, la intimidaba y la hacía sentir el peor de los sentimientos. Pues muchas veces,
o tan cercano con su jefe, pero debía mantener la cordura. Se le había encomendado el gr
lla sexual no estab

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