El equipo de estilistas enviado por Alexander había transformado a Elena en algo que ella apenas reconocía frente al espejo. Habían sustituido su moño funcio
, sino el anillo de la abuela de Alexander, que brillab
Lucía un traje gris marengo hecho a medida, con la corbata perfectamente anudad
is meses de relación secreta. Decidimos mantenerlo profesional para no comprometer tu posición
urró Elena, sintiendo que sus palma
observarla. Sus ojos grises recorrieron su figura con una lentitud que hizo que a Elena le faltara el aire. Por un segundo, la máscara de
oco más que a un reporte trimestral -respon
ofreció el brazo. Elena lo tomó, sintiendo la dureza del músculo bajo la tela de
e avaricia corporativa, dejaron de murmurar en el acto. En el extremo de la mesa, Julian Thorne estaba sentado con los
Simplemente se quedó allí, con Elena a su lado, proyectando una imagen de poder
racias por su puntualidad. Como saben, la lectura del testamento de mi abuelo ha genera
rcajada seca, recup
ntregas las llaves del reino. Y no veo a ninguna candidata de la lista
pero recordó las palabras de Alexander
calma que era mil veces más aterradora que un grito-. A
Harrison, que estaba sentado en un rincón con lo
farsa ridícula para salvar tu puesto. Todo el mundo sabe que no tienes senti
mano de ella y besó sus nudillos con una delicadeza que Elena jamás hubiera creí
ano de Elena-. Elena y yo hemos mantenido nuestra relación en privado por respeto a la ética de esta oficina. Pero dad
abía que si no hablaba ahora, siempre sería v
a-. Pero he trabajado al lado de Alexander durante tres años. Nadie en esta sala conoce mejor su visión para Industrias Thorne,
l diamante de la abuela de Silas. El efecto fue inmediato. Julian se dejó caer en su silla, pálido. Lo
uno de los consejeros más ancianos-. Silas nunc
rceptiblemente. Había
cuencias
La ceremonia civil se llevará a cabo el viernes. Espero que para la próxima sesión del consejo, est
ó bruscamente, e
a grieta, una sola prueba de que esto es un fraude, te hundiré. Y a ti, Elena... espero que el precio que te ha pa
viendo que el poder seguía en manos de Alexander, empezaron
ienes con una frialdad cortés. Elena sentía que su rostro se entumecía de tanto fingir una s
El silencio que se instaló era pesado, cargad
empre-. Julian sospecha, pero el anillo lo ha descolocado. Los socios tie
brazo donde él l
una jaula. El modo en que todos nos miraban... c
ración, solo cálculo-. A partir de hoy, no puedes cometer errores. No puedes hablar con nadie sobre esto, ni si
. Acababa de jugarse su reputación
ia tiene que aprender a fingir un poco mejor si quiere que Julian no nos atrape.
stancia hasta que Elena tuvo que inclinar la
ciendo lo necesario para salvar mi impe
ó ella, dándose la vuelta para sal
e ajedrez en un tablero de miles de millones de dólares. Había ganado el respeto del consejo, pero había perdido la poca paz que le quedaba. Y mie

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